Te recomiendan algo y no encuentras el momento. Es el momento el que te busca a ti, espera paciente hasta esa tarde de invierno con amigos: estáis en el sofá, acabáis de hacer palomitas y de repente aparece esa película en pantalla como podría haber aparecido cualquier otra, y tú exclamas «Uy, esta me la recomendaron». Y al pulsar play sientes curiosidad, esa curiosidad del principio, con dosis de desconfianza o de reparo, gotitas de vergüenza por si las cosas no salen bien. Siempre con el chubasquero a cuestas.
Sí, te recomiendan algo y crees que estarás preparado. ¡Si tú ya estás de vuelta de todo! Otra comedia romántica: ahora ocurrirá esto y luego el esperado giro final. Tienes los kleenex a mano, dispuesto a llorar Sigue leyendo




