Amarillo

Ahora sabes que los caprichos pueden ser duraderos. No lo creías entonces, cuando te lo tomabas como un juego, un ¿te imaginas? bromeando con los amigos al salir del bar. Sabías que él no se fijaba en ti como tú lo hacías pero te bastaba con saber dónde podías volver para verle de lejos. Hasta que dejó de ser así; otro encantamiento fugaz. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que todo se reordenase y las miradas se igualaran. Ya no os separa una barra sino un poco de almohada, la misma compartida. Sigues sin estar seguro de que sea real pero puedes tocarlo y no haces otra cosa.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Lust for life

Un día perfecto es cuando no importa que las cosas no salgan como esperaba. Salgo tarde de casa y entonces, como el restaurante de la plaza tiene la terraza llena, me voy a otro lugar a comer la berenjena a la parmesana que no siempre pediría. No es su mejor versión pero la disfruto. Me evoca otras, basta con eso. En la playa sí hay sitio y se está bien: una tarde agradable, la brisa justa y espaldas en las que recrearse. Típico paisaje de una ciudad turística. En el paseo de vuelta, las fachadas copian el color de la arena, como para alargar la felicidad sencilla de tumbarse en la toalla para leer y poco más. Hoy dejo que las canciones salten por sorpresa; no las elijo, son ellas las que me descubren. Solo al final me doy cuenta de que hoy no he pensado en ti y esa sensación también me gusta. En un día perfecto no importa que las cosas salieran de otra manera.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Love tried to welcome me

Solo sé escribir sobre un sentimiento que no conozco. Alguna vez creí encontrarlo pero siempre se escapó. O dejé que se escapara después de quedarse un tiempo prudencial, hasta que me di cuenta de que tampoco era eso. Probé mil fórmulas y ninguna fue la mía. Ahora ni siquiera lo busco. Para qué. Me gusta más escribir porque puedo controlarlo. Leer también, quizás lo prefiero: leyendo todo parece perfecto incluso cuando no lo es. Para mi sorpresa, los demás lo encuentran en lugares donde yo jamás lo buscaría: en el gimnasio, en la peor discoteca, en sus móviles. Y pienso que cómo iba yo a encontrar algo que ni siquiera reconozco.

Fotografía: Jean Baptiste Huong.

Oh, I wish you loved somebody too

Pasará el tiempo y olvidaremos a qué vino tanto sufrimiento. Si al final todo nos fue bien, todo siguió esos tópicos de finales con los que volver a empezar. Costó descifrar el camino, cada uno el suyo, porque descifrarlo nunca es fácil cuando ya estás caminando. Ahora solo nos vemos en fotos, acompañados de personas nuevas en ciudades renovadas. Sonreímos como nunca lo hicimos, porque siempre deberíamos sonreír así, como si fuera la primera y la última vez que lo hacemos. No será así, lo sabemos, pero nos ilusiona este sentimiento. Ojalá algún día solo hablemos bien de lo nuestro.