Like beautiful robots dancing alone

Antes de levantarte, ya te han rechazado ocho veces. Otros ni siquiera responden a tus decenas de saludos clónicos. Hace tiempo que dejaste de esforzarte; tú tampoco respondes apenas, nada queda de aquel chico que creía que había que ser amable. Mejor repetir las mismas frases en el mismo orden. Bendito teclado predictivo. Más propuestas que se quedarán en nada. Porque cuando alguien por fin es receptivo, no te quedan ganas de moverte. Ahora los calentones no llegan a chispazos. A quién le cuentas que solo te apetecería un abrazo por la noche. Antes de acostarte, has perdido la cuenta de los rechazos acumulados durante estos últimos años. Tú ejecutas diez bloqueos diarios, eso sí lo sabes. Quizás algún día logres convertirte en la única casilla. Hasta entonces, verás gente cada vez más lejana en un mundo donde una parada de metro ya es una distancia insalvable. Para qué invertir el tiempo de dos canciones en algo que solo parecerá divertido los últimos cinco segundos.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Banda sonora: Girls Aloud.

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Summer days fall away

Este verano me olvidé de vivir cada chapuzón como si fuera el último. No pensaba que sería un verano eterno, por supuesto, pero sí que duraría más tiempo. Tan a gusto estaba nadando que por una vez me creí a salvo. Enseguida llegaron el frío y el viento a recordarme que ellos también existían. Agitaron la toalla, levantaron arena y alborotaron las páginas del libro que leía. Perdí el hilo de una historia que me estaba gustando. De repente me encontré solo en una playa desierta. Me dije que se pueden hacer otros planes aunque no sean los previstos. Sonreí deseando recuperar el impulso para nadar en otoño entre las hojas.

Fotografía: Hiroshi Sugimoto.
Banda sonora: Rhye.

Un i mig

Quedaba con otros porque no podía hacerlo contigo. Algunos me hacían reír, otros eran bastante guapos y hasta bailaban bien a ratos, pero con ellos nunca era lo mismo. Si intentaba abstraerme, lo conseguía durante unos segundos, quizás minutos, hasta que el ronroneo de una moto lejana o el olor a tabaco me devolvían tu recuerdo. Siempre estabas allí sin estarlo y yo ya no era capaz de mirar al otro. Él no tenía tus ojos, nunca ponía esa cara tuya de mirarme entre la incredulidad, el cariño y el divertimento. Después, nada más quedarme a solas tras cerrar la puerta, miraba el móvil y otra vez volvía a no tener un mensaje tuyo.

Fotografía: Théo Gosselin.

Banda sonora: La iaia.

Start over

Ojalá recuperar el ímpetu del principio, cuando todo salía natural porque parecía otra vez sencillo. Ojalá rebobinar para hacerlo mejor, decir cosas más bonitas que ahora no provoquen risa. Pero solo tuvimos un principio y fue en ese improvisar y hasta meter la pata donde reside la gracia. Ahora no queda rastro de aquella ingenuidad, ya no sé sentirme todopoderoso como en aquellos momentos, tan capaz de conquistar a risotadas cualquier paraíso a la vista. Pero me digo que quizás sea mejor esto. Frenar y así contemplar con calma, poder usar lo aprendido para transformar las ganas en voluntad. Paso a paso encontrar un ritmo nuevo que nos funcione.

Fotografía: Théo Gosselin.

Banda sonora: Imagine Dragons.

Gonna hurry as slow as I can

Tenía tan claro que quería escalar una montaña que en cuanto intuí su pico corrí hacia ella. A ti te apetecía más refugiarte en una isla, pero navegarías despacio, a resguardo del oleaje y de los acantilados caprichosos. Yo, en cambio, no tenía problema en llegar a la meta agotado y por eso te alenté a acelerar también. Sé que podías oírme aunque fingieras lo contrario y continuaras remando solo a ratos, cuando las olas daban tregua. Lo que me calmó fue darme cuenta en medio del desierto de que mi montaña y tu isla eran el mismo punto visto desde ojos distintos. Por eso, cuando llegase allí solo tenía que esperarte, recuperar el aliento para escalar juntos el último tramo hasta el refugio en la cima.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Banda sonora: Whitney.