Don’t take the money

¿Cuántos finales puede tener el final de algo? Cada vez que creo que ya he llegado al final, vuelvo a encontrarme otra puerta que hay que cerrar. Y la cierro y camino un rato por el bordillo como pretendiendo que no sé que habrá otra. Pero es como una de esas canciones con tantos estribillos repetidos que nunca terminan. Algo que gusta también puede acabar cansando. Y me pregunto si habré caminado lejos o solo estaré dando vueltas. Quizás de tantas veces que forcé el cerrojo ahora intento en vano cerrar una misma puerta que está rota. Dicen que al final siempre te das cuenta de que ya has llegado. Ojalá.

Fotografía: Theo Gosselin.

Banda sonora: Bleachers.

 

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Born to be whole

Todos estábamos solos en aquella cafetería. Todos esperando nuestra oportunidad. El chico que navegaba en su portátil, la turista japonesa de abrigo enorme que reponía fuerzas con un café pequeño, la camarera simpática después de habernos atendido a todos. Estábamos solos y quizás por eso tú me hablaste y yo te contesté. Te disculpaste por estar viendo porno ahí en medio, dijiste que era para un trabajo, yo respondí que ojalá mis profesores me hubieran encargado trabajos así. Los dos fuimos graciosos sin tener que forzarlo. Habría sido tan fácil preguntarte qué estudiabas que te llevaba a buscar mamadas en medio de un Starbucks. Pero yo seguí con mi música y tú con tu ordenador. Terminé a sorbos el café y te dejé allí bebiendo a sorbos el tuyo. No queríamos interrumpir la espera, por si esa oportunidad llegaba.

Fotografía: Benji Wagner.

Banda sonora: Prides.

Dancing with our hands tied

De tu nombre me acordé al día siguiente. Le di vueltas viéndote bailar, pero era una de esas cosas que cuanto más las piensas, más se alejan. Sí recordaba tus fotos. Las comparaba contigo en movimiento, tu camisa de cuadros ondeando en medio de la pista abarrotada. Recordaba también algunas frases que nos escribimos y otras frases que imaginé que nos diríamos en persona. Pero qué te iba a decir si ni siquiera me acordaba de tu nombre. Ni de tu trabajo, la verdad, y esa broma que tenía en los labios ya no estaba seguro de haberla compartido contigo o con el siguiente. Por eso me quedé quieto en la escalera hasta que te perdí de vista. ¿Por qué invertimos tanto tiempo en cultivar oportunidades que nunca aprovecharemos?

Fotografía: Theo Gosselin.

Banda sonora: Taylor Swift.

Visions of Gideon

¿Por qué será que tus errores solo los ves cuando ya no sirve? De los míos contigo me di cuenta el lunes, meses demasiado tarde, escuchándole a él contarme sus fallos con otro. Me detallaba todas las veces que presionó más de la cuenta, todas esas frases lastimeras de las que ahora se arrepentía, todos los esfuerzos por acercarse a quien le gustaba y que terminaron por alejarles. Dijo cosas que podría haber dicho yo. Algunas incluso te las solté palabra por palabra con idéntico resultado. Entonces lo entendí todo. Te comprendí al fin, después de haberme quejado tanto de no entenderte. Estuve a punto de escribirte para disculparme, pero sé que a estas alturas nada cambiaría. Así que le dije a mi amigo que estuviera tranquilo, que al menos había aprendido, que seguro lo haría mejor la próxima vez. Él me sonrió por encima de la taza de café y fue casi como si sonrieras tú, que no tomas café.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.
Banda sonora: Sufjan Stevens.

Count to five

Estuviste tentado de responder que no, pero dijiste sí. Enseguida quisiste cambiar de idea, aferrándote a lo que solo era una excusa: que no te apetecía el tipo de comida del restaurante elegido. Y además, llovía. Tú siempre sumando excusas para encontrar alguna escapatoria. Moderaste tu respuesta, sin embargo: quizás tuvieran otros platos. Y tenías que alegrarte de que hubieran pensado en ti, que te hubieran incluido. Eso estaba bien. Por eso respondiste que sí y fuiste. El restaurante era pequeño pero tranquilo y había otros platos, aunque ninguno fuera gran cosa. Te reíste cuando tocaba reír, incluso dejaste de mirar el móvil. A lo tonto pasaste una velada agradable, de esas que no esperas nada, y efectivamente al final no ocurre nada pero lo disfrutas igual, dejándote llevar desde la mejor posición, agradecido por tantas pequeñas cosas.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.
Banda sonora: Rhye.