Little lies

Dije que estaba en otro sitio solo por el placer de que nadie supiera dónde buscarme. No sé por qué lo hice. Supongo que lo necesitaba. Una pequeña mentira de supervivencia: tomar un desvío, pasear por donde no debía, alargar el momento en que llegaría a mi destino y todo continuaría según lo previsto. Eran las calles de siempre pero esa noche me parecieron distintas. La esquina vacía del restaurante, un chico estudiando a deshoras al otro lado de la cristalera de la cafetería, ese parque pequeño en el que nunca me fijo. Caminé así un rato más, como si no tuviera rumbo, disfrutando al recordar que hay otras maneras de llegar al mismo punto.

Fotografía: Hoscos.
Banda sonora: ODIE.

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Not the one

Y aquí seguimos los dos, buscando lo que casi tuvimos pero no pudimos darnos. Entonces no era el momento, faltaba algo, deseabas algo distinto. Esas cosas que se dicen y que son verdad pero nunca son del todo sinceras. Ahora te veo buscando cerca lo que no buscabas cuando nos conocimos y me da pena porque todo ha cambiado, incluso el momento, menos yo que sigo siendo el mismo. En el fondo sé que ese fue el problema: que yo era yo. Tú mismo lo dijiste sentado en mi sofá: “no eres tú”. Fantaseo con cómo sería cambiar, convertirme en otra persona. Alguien que supiera conquistarte. Pero también sé que eso es imposible; nadie podría cambiar tanto. Seguiré consolándome con que entonces no era el momento. Así se hace más fácil seguir adelante. El tiempo es lo único que cambia y ahora ya es otro momento que tampoco será el nuestro.

Fotografía: Hoscos.
Banda sonora: Mikky Ekko.

Waiting for you

No escribir también puede formar parte del proceso de escritura. Ahora mismo tengo el cuaderno con el borrador de mi próximo libro en el escritorio, junto al ordenador, a la espera. Es bueno dejar aparcado el manuscrito para coger distancia antes de revisarlo. ¿Cómo va a crecer lo escrito hasta convertirse en novela si yo no crezco por el camino? No debo tener prisa por terminar: mejor acumular experiencias, anotar ideas, enfriar la mente para enfrentarme a lo escrito como si fuera un nuevo lector. Que así la pasión no me ciegue cuando tenga decidir lo que funciona y lo que hay que mejorar o directamente eliminar. No negaré que incluso ahora miro el cuaderno con ciertas ganas, pero hasta que llegue el momento me entretengo con otras historias. Aprovecho para escribir mientras no escribo. Me entreno. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí mismo cuando construya y remate por fin mi segunda novela.

Fotografía: An incognito blogger.
Banda sonora: The Aces.

Easy ride

No ha sido un viaje fácil, pero casi lo prefiero. Lo fácil siempre acaba aburriéndome y yo huyo del aburrimiento. Da vértigo, eso sí, pensar en todo lo que ha cambiado en estos quince años. La gente que me quería entonces me ha olvidado y personas a las que ni siquiera conocía ahora son importantes. Me he convertido en turista del pueblo donde vivía: ya solo vuelvo en verano para ir a la playa, siempre con gafas de sol aunque creo que nadie me reconocería. La barba hace mucho. Dos relaciones y tres libros después, me concentro en los nuevos proyectos que están por venir. ¿Dónde estaré dentro de otros quince años? No creo que sea un viaje fácil tampoco, pero espero poder decir que lo prefería así cuando haya llegado. Que se cumpla el proverbio escrito en la postal que preside mi escritorio: “Uno empieza a envejecer cuando deja de aprender.”

Fotografía: Craig McDean.
Banda sonora: Madonna. El álbum American Life cumple 15 años esta semana.

Heartstone

Ocurre en un pueblo de Islandia pero también podría ocurrir en Sitges: dos niños descubriendo cómo lo divertido puede volverse doloroso. Una historia de aprendizaje, otra más, pienso, hasta que la siento y ya solo se parece al resto sobre el papel. Porque hay películas que tienen alma y esta es una de ellas: el alma de sus actores principales, el alma de los paisajes de la costa islandesa, el alma del director deteniéndose en los detalles y escenas que importan. Sí, puede que a ratos se haga lenta, que parezca que nunca llegará el final pero cuando termina, no quiero que se acabe. El viaje interior que también es un viaje al pasado, a esos recuerdos que nunca cicatrizan del todo. En este perpetuo amanecer, cómo podíamos saber que mi momento más feliz iba a ser tu momento más desdichado.

Heartsone (Hjartasteinn) de Guðmundur Arnar Guðmundsson: 7.