We’re just beautiful people with beautiful problems

De tus dos tatuajes, hubo uno que no llegué a descifrar. Me enredé con el brazo donde estaba, intenté cogerte de la mano para girar tu muñeca, dejar la cara interna al descubierto y así examinarlo sin trabas, pero no me dejaste. Siempre te movías en otra dirección. Te escapabas cuando estaba a punto de lograrlo. El tatuaje que sí me mostrabas era el otro, un diez romano, tan obvio que no tenías miedo de lucirlo ante el mundo. Pero yo seguía intrigado por aquellos otros trazos sinuosos. Quizás el kanji de belleza, quizás una libélula que salió mal. Me fui sin averiguarlo. Y aunque puede que algún día olvide tu cara afilada, sé que seguiré persiguiendo aquel símbolo que nunca logré desentrañar.

Fotografía: Tumblr.

Banda sonora: Lana del Rey & Stevie Nicks.

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You took something perfect and painted it red

Quizás todavía te preguntes por qué nunca volví a llamarte. Si parecía que todo había ido tan bien, unas cervezas que enseguida se convirtieron en cena y un paseo nocturno que se intuía el prólogo de algo. No fue por culpa de ese impulso tuyo de informarme a las primeras de cambio sobre la relación abierta de tus padres; eso me pareció encantador. Tampoco fue porque fumaras, últimamente estoy acostumbrado. O porque tuviéramos gustos tan distintos en libros y música. Incluso le resté importancia a que tuviéramos algunos polvos en común: sé que en esta ciudad es inevitable. Ni siquiera me asusté cuando dijiste que podríamos desayunar juntos en aquel balcón cada domingo, eso es algo que yo mismo podría haberle dicho a otro en otra cita. Y vale, no eras tan guapo como en las fotos, pero ¿quién lo es? No, nada de eso, el problema fueron tus bambas. Tus bambas rojo chillón arruinaban todo el conjunto.

Fotografía: One 4 the boys.

Banda sonora: Daniel Merriweather

Save me for later

Antes estabas convencido de que cualquier chico que conocieras podía ser el último. Y no es que te conformaras, pero sí agradecías esa oportunidad de conocerle. Te esforzabas. Ahora todos tenemos alergia al compromiso. Disney nos habló de príncipes azules y Grindr nos convenció de que podríamos encontrarlos. Por eso ahora vas de casting en casting sin ponerle verdaderas ganas, en plena cita ya estás programando la siguiente, rechazas al chico mono escudándote en el casi pero no, y confías que la siguiente casilla sea mejor, no concibes un futuro solitario porque siempre hay otras casillas, otros chicos más interesantes por aparecer, por suerte la oferta se renueva constantemente. Todos nos hemos convertido en jerséis que acaban al fondo del armario porque abrigaban lo suficiente pero no tenían el color exacto que prometían los catálogos.

Hal: Imagínate que desde que eras pequeño, siempre habías soñado con algún día tener un león. Y esperas, y esperas, y esperas, y esperas y el león no llega. Entonces llega una jirafa. Puedes estar solo o puedes estar con la jirafa.
Oliver: Yo esperaría al león.
Hal: Por eso me preocupas.
(Beginners de Mike Mills)

Fotografía: Theo Gosselin.

Banda sonora: Ji Nilsson.

Los chicos hoy saltarán a la pista

No estabas allí, pero nadie de aquella discoteca era tan guapo como tú. Nadie vestía tan presumido, empujándome a mirarte cada vez como la primera. Nadie tenía ese tupé rubio y frondoso aunque todos imitaran tu peinado. Nadie bailaba con tus movimientos graciosos, aunque en realidad no llegué a verte bailar. Nadie me hacía reír como tú. Nunca volvería a encontrarte por casualidad, nunca tendría otra oportunidad para seducirte con tonterías. Quise huir, quise llorar, quise sonreírles a mis amigos para que no se preocuparan. Dos o tres canciones después, me tranquilicé y procuré bailar al ritmo. Si ninguno de aquellos hombres eran tú, eso me hacía libre.

Fotografía:  Cain Q.
Banda sonora: La Casa Azul.

There’s ways to go

Cada vez que te quedas tan cerca de conseguirlo te preguntas qué podrías haber hecho distinto. En qué momento te equivocaste. Siempre imaginas que el punto de inflexión fue ese, justo ese, incluso podrías señalarlo en un mapa, pero sabes que quizás el error se acumulaba de antes. Tantos riesgos que corriste convencido de que serían la mejor opción, callejones que no te importó que no tuvieran salida, saltos y giros nunca decisivos. Dudas. Qué cursillos ignoraste o qué decisiones tomaste en vano. Y te dicen que hay que seguir, que no queda otra, y lo haces, caminas, caminas una vez más como siempre lo has hecho, no sabes hacer otra cosa que elegir otro camino que te llevará al mismo sitio. Cerca aunque no lo suficiente. Ya ni siquiera estás triste. Quizás acabes por acostumbrarte a vivir en la frontera.

Fotografía: Alexis Salgues.
Banda sonora: Empire of the sun.