Summer sunshine

Ahora que ya es invierno, añoro los días de verano donde siempre parecía que empezaba algo. Aquel día en concreto íbamos a la playa, por primera vez juntos en coche. Descubriéndonos canciones, compartiendo esas intimidades que aún no habíamos tenido tiempo de contarnos, riendo aunque el horizonte estuviera nublado. Estabas tan guapo conduciendo con tu tupé rubio recién peinado y tu camiseta granate, que no me creía mi suerte. Saqué una foto, para enseñársela al mundo, sí, pero sobre todo para recordarlo. Hice muchas fotos aquel verano. El viaje en coche, tú en bañador al salir del agua, tu hombro tatuado bajo la sombrilla. Besándote al vaivén de las olas me sentía el protagonista de una película que se alargaría mucho después del atardecer, cuando tuviéramos que regresar; entonces compraríamos un helado y seguirían quedando canciones, anécdotas, risas. Después de cada beso me gustaba juntar las toallas para que no las separase la arena. No contaba con que ese algo nuestro que empezaba no sería lo que yo imaginaba. Ahora ya no es verano, pero todavía quedan las fotos y un sentimiento cálido.

Fotografía: @delgiudice para Summer Diary.

Banda sonora: The Corrs.

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The fools who dream

2017 ha sido un año de perder cuando todo parecía ganado. El Oscar que le quitaron a La La Land justo después de entregárselo, la derrota de Occidentali’s Karma que se daba por seguro… Y a pesar de todo, ha sido un buen año. Porque dentro de un tiempo no recordaremos esos momentos de derrota sino otros, quizás menos importantes pero más significativos. Un baile al anochecer, tu cuerpo brillando, las risas compartidas, cambiar de canción en el coche, una noche donde el mismo sexo de siempre es mejor, los paseos con destino pero sin rumbo, esa mañana de agosto que ya parecía otoño.

Ahí van las 3 películas, los 3 discos y los 3 libros que, junto a los buenos recuerdos, me llevo conmigo de este año.


La La Land no inventa nada porque todo ya está inventado. Pero mezcla todos sus ingredientes de forma perfecta. Un gozo para los sentidos que estoy convencido de que se revalorizará con el tiempo. Cuesta destacar solo un momento pero cómo olvidar ese epílogo demoledoramente romántico.

Blade Runner 2049 es otro ejemplo de hacer las cosas bien, en este caso teniéndolo todo en contra. Nadie pedía una secuela de un film de culto. Y sin embargo, ha sabido estar a la altura del mito, con un apartado visual deslumbrante. Una obra de arte en movimiento y con alma. Me quedo con todas las escenas de Ana de Armas.

A menudo las películas crecen en la memoria. Me ocurrió con Locas de alegría. Ha habido muchas películas que me han gustado lo suficiente para estar en este tercer puesto, pero ninguna tan vitalista, libre, sorprendente o tenaz como esta.

El EP Territory de The Blaze me ha acompañado a menudo en los paseos nocturnos de regreso a casa. El ritmo de los beats marcaba mis pasos, sí, pero también mi inspiración. Quiero que mi próxima novela “suene” así. Tan contundente, sexy, oscura, cálida como este puñado de canciones.

Quizás mi disco más esperado del año. Stay Free de The Sound of Arrows no ha sido un bombazo, no hay temazos como Magic… Pero siempre he regresado a él cuando me apetecían canciones que te abrazan. Y para eso, ellos tienen la fórmula mágica.

Tornar a ser u de La iaia es otro disco que aguardé con ganas. Con ellos aprendí que un grupo se puede desprender de detalles que los hacía especiales y aun así seguir sonando a ellos. Canciones que expresan justo lo que sientes, incluso antes de que lo sientas.

Si antes hablaba de derrotas, el libro que mejor recoge la derrota de nuestra generación es La canción pop de Raúl Portero. Ojo: no es un libro derrotista. Tampoco es un libro triste aunque la tristeza pasee por sus páginas. Es una novela que todos hemos vivido, contada con las palabras justas, frases como puñetazos para confirmar que nada salió como lo planeabas pero seguirás adelante.

Y otro libro que saca luz de la oscuridad: Fugas de James Rhodes. La música como refugio, como salvavidas, como motor. La prosa de Rhodes es brutalmente honesta como sus interpretaciones al piano. Se desnuda para que nos sintamos menos solos y logremos vestirnos y salir a la calle un día más.

Este año por fin pude leer los treves volúmenes de Buenas noches, Pun Pun, la obra maestra de Inio Asano. Un manga sobre la salvaje aventura que supone hacerse mayor. Hacía muchos años que no me emocionaban tanto unos monigotes…

A 2018 le pido más cine, más música, más literatura. Y sobre todo le pido tiempo y concentración para terminar mi próxima novela. Gracias a todos los que habéis formado parte de este 2017. Seguimos bailando mañana.

We’re just beautiful people with beautiful problems

De tus dos tatuajes, hubo uno que no llegué a descifrar. Me enredé con el brazo donde estaba, intenté cogerte de la mano para girar tu muñeca, dejar la cara interna al descubierto y así examinarlo sin trabas, pero no me dejaste. Siempre te movías en otra dirección. Te escapabas cuando estaba a punto de lograrlo. El tatuaje que sí me mostrabas era el otro, un diez romano, tan obvio que no tenías miedo de lucirlo ante el mundo. Pero yo seguía intrigado por aquellos otros trazos sinuosos. Quizás el kanji de belleza, quizás una libélula que salió mal. Me fui sin averiguarlo. Y aunque puede que algún día olvide tu cara afilada, sé que seguiré persiguiendo aquel símbolo que nunca logré desentrañar.

Fotografía: Tumblr.

Banda sonora: Lana del Rey & Stevie Nicks.

You took something perfect and painted it red

Quizás todavía te preguntes por qué nunca volví a llamarte. Si parecía que todo había ido tan bien, unas cervezas que enseguida se convirtieron en cena y un paseo nocturno que se intuía el prólogo de algo. No fue por culpa de ese impulso tuyo de informarme a las primeras de cambio sobre la relación abierta de tus padres; eso me pareció encantador. Tampoco fue porque fumaras, últimamente estoy acostumbrado. O porque tuviéramos gustos tan distintos en libros y música. Incluso le resté importancia a que tuviéramos algunos polvos en común: sé que en esta ciudad es inevitable. Ni siquiera me asusté cuando dijiste que podríamos desayunar juntos en aquel balcón cada domingo, eso es algo que yo mismo podría haberle dicho a otro en otra cita. Y vale, no eras tan guapo como en las fotos, pero ¿quién lo es? No, nada de eso, el problema fueron tus bambas. Tus bambas rojo chillón arruinaban todo el conjunto.

Fotografía: One 4 the boys.

Banda sonora: Daniel Merriweather

Save me for later

Antes estabas convencido de que cualquier chico que conocieras podía ser el último. Y no es que te conformaras, pero sí agradecías esa oportunidad de conocerle. Te esforzabas. Ahora todos tenemos alergia al compromiso. Disney nos habló de príncipes azules y Grindr nos convenció de que podríamos encontrarlos. Por eso ahora vas de casting en casting sin ponerle verdaderas ganas, en plena cita ya estás programando la siguiente, rechazas al chico mono escudándote en el casi pero no, y confías que la siguiente casilla sea mejor, no concibes un futuro solitario porque siempre hay otras casillas, otros chicos más interesantes por aparecer, por suerte la oferta se renueva constantemente. Todos nos hemos convertido en jerséis que acaban al fondo del armario porque abrigaban lo suficiente pero no tenían el color exacto que prometían los catálogos.

Hal: Imagínate que desde que eras pequeño, siempre habías soñado con algún día tener un león. Y esperas, y esperas, y esperas, y esperas y el león no llega. Entonces llega una jirafa. Puedes estar solo o puedes estar con la jirafa.
Oliver: Yo esperaría al león.
Hal: Por eso me preocupas.
(Beginners de Mike Mills)

Fotografía: Theo Gosselin.

Banda sonora: Ji Nilsson.