Love tried to welcome me

Solo sé escribir sobre un sentimiento que no conozco. Alguna vez creí encontrarlo pero siempre se escapó. O dejé que se escapara después de quedarse un tiempo prudencial, hasta que me di cuenta de que tampoco era eso. Probé mil fórmulas y ninguna fue la mía. Ahora ni siquiera lo busco. Para qué. Me gusta más escribir porque puedo controlarlo. Leer también, quizás lo prefiero: leyendo todo parece perfecto incluso cuando no lo es. Para mi sorpresa, los demás lo encuentran en lugares donde yo jamás lo buscaría: en el gimnasio, en la peor discoteca, en sus móviles. Y pienso que cómo iba yo a encontrar algo que ni siquiera reconozco.

Fotografía: Jean Baptiste Huong.

Oh, I wish you loved somebody too

Pasará el tiempo y olvidaremos a qué vino tanto sufrimiento. Si al final todo nos fue bien, todo siguió esos tópicos de finales con los que volver a empezar. Costó descifrar el camino, cada uno el suyo, porque descifrarlo nunca es fácil cuando ya estás caminando. Ahora solo nos vemos en fotos, acompañados de personas nuevas en ciudades renovadas. Sonreímos como nunca lo hicimos, porque siempre deberíamos sonreír así, como si fuera la primera y la última vez que lo hacemos. No será así, lo sabemos, pero nos ilusiona este sentimiento. Ojalá algún día solo hablemos bien de lo nuestro.

Should’ve been you

Solo nos unía el descreimiento. La misma pereza de tener que repetir lo de siempre para obtener lo de siempre. Tantas citas idénticas en bares que nunca llevaban a nada. Sonreímos al vernos reflejados en el otro: por un momento frente a la pantalla nos sentíamos menos solos. Casi escuchados. Nos contamos por encima cómo nos habían roto algo más que el corazón. Y así estábamos, tan relajados compartiendo todo aquello en lo que ya no creíamos, que nos entró el miedo a la vez. Nos despedimos con ese hasta luego que otros usaron antes. Sabíamos que en cuanto empezáramos a creer, toda complicidad terminaría.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Photograph

Soy ese callejón de luces amarillas por el que nunca pasas. Digo que tenemos que disfrutar el momento, aquí y ahora, pero no lo hago. Y tengo tantas ganas de que me disfrutes que me entran las prisas, no te doy tiempo a descubrirme ni tampoco me acuerdo de disfrutarte yo a tiempo.  Me adelanto al final, ya en el bar pienso en lo que escribiré sobre esta única noches juntos. En lo bonita que quedaría una fotografía que no llegará. Lo intentamos: poca luz, sonrisas torcidas, el momento que ha pasado y la magia se perdió para siempre.

Fotografía: Jovan Todorovic.