Gonna hurry as slow as I can

Tenía tan claro que quería escalar una montaña que en cuanto intuí su pico corrí hacia ella. A ti te apetecía más refugiarte en una isla, pero navegarías despacio, a resguardo del oleaje y de los acantilados caprichosos. Yo, en cambio, no tenía problema en llegar a la meta agotado y por eso te alenté a acelerar también. Sé que podías oírme aunque fingieras lo contrario y continuaras remando solo a ratos, cuando las olas daban tregua. Lo que me calmó fue darme cuenta en medio del desierto de que mi montaña y tu isla eran el mismo punto visto desde ojos distintos. Por eso, cuando llegase allí solo tenía que esperarte, recuperar el aliento para escalar juntos el último tramo hasta el refugio en la cima.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Banda sonora: Whitney.

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Seasons run

Esta mañana de verano parecía que ya hubiera llegado el otoño. No me extrañó. También tengo la sensación de que el año acaba de empezar ahora. Será que el tiempo pasa deprisa cuando no lo cuentas. Deprisa y despacio a la vez, como si el día señalado no tuviera que llegar nunca y para cuando abres los ojos ya estás en él. De qué sirve el calendario si lo que cuentan no son los días sino las noches, lo que sientes en ellas, lo que crece aunque no lo veamos. Ojalá sentir en otoño que todavía seguimos en pleno verano.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: The xx.

Two vines

Soñé que nos resguardábamos del mismo oleaje subiendo a rocas distintas. Soñé que después saltábamos desde esas rocas para nadar hacia la misma orilla. Que lo hacíamos a destiempo, sin maña yo, tú sexy con el bañador de rayas, y que se nos llevaba la marea y a ratos parecía insalvable la distancia, a lo lejos la costa desplazándose como un travelling, que agradecíamos el frescor en cualquier caso y que nos gustaba estar intentándolo cada uno en su estilo, aprender a nadar otra vez como quienes no saben lo que les espera pero quieren saberlo. Soñé que sonrientes llegábamos a la arena y nos esperaban dos toallas juntas.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Empire of the sun.

Don’t let someone find you until you find yourself

Todo aquello que no comprendías fue un entrenamiento. Te preparabas para esto, ahora lo sabes. Entonces solo parecían malentendidos, lágrimas, desembarcos forzosos. Tantos rodeos para nada que te dejaban sin fuerzas y que ahora agradeces. Porque antes no hubieras tomado el desvío de lo imperfecto, te creías por encima de eso. Decías no buscar con la esperanza secreta de encontrar y jurabas no necesitar lo único en lo que pensabas. Después de muchos golpes, la piel se volvió tan dura que ya te exponías siempre a ser sincero. Así eres, esto quieres y no tienes miedo de expresarlo. Solo entonces das con ese algo y lo abrazas tal cual viene, agradecido.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Great Good Fine.

Beautiful people with beautiful problems

Olvidábamos que también puede ser fácil. Nos advirtieron sobre el duro entrenamiento, nos lo pusieron tan complicado, llegamos a esforzarnos tanto por nada, que cuando los dedos se sueltan siguiendo la música, al principio no sabemos qué ocurre. Sobre esto nadie nos habló. Sentir, bailar, abrir los ojos por la mañana. Ahora descubriremos juntos las cosas sencillas que apetecen. No habrá que pedirlas, se ofrecerán sin más, llegarán solas cuando no las esperemos, como el escritor que recupera el lenguaje frente a su máquina de escribir tras limpiarla de polvo. La página en blanco ya no supone un problema sino un horizonte a punto de acercarse.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Lana del Rey.