Eh eh (Nothing else I can say)

Después de haber hablado tanto, ahora lo único que compartimos es el silencio. Los dos en la misma habitación, de pie, buscando palabras que no suenen a conversación de ascensor. No nos lo mereceríamos. Me adelanto preguntándote sobre tu fin de semana; respondes con vaguedades para no hablarme del nuevo novio que sé que tienes. Tú no me preguntas nada concreto porque sabes que en mi vida no hay ningún novio de quien no tenga que hablarte. Sí, podría comentarte tu ropa nueva, ahora vistes distinto, más maduro, pero no lo hago. Pasado el momento incómodo de la cortesía, podemos reanudar cada uno lo que hacíamos por separado. Me alejo con el consuelo de confirmar que lo dejamos en lo alto de la noria, justo antes de darnos cuenta de que ya no nos quedaba nada por decirnos. Al menos así podremos saludarnos siempre que coincidamos de vez en cuando y mantener la ilusión de que seguimos llevándonos bien.

Fotografía: Love for boys.
Banda sonora: Lady Gaga.

Anuncios

El hueco #36

Tu risa se expande por el desierto y con ella el verde regresa por un instante. Tras las ruedas del coche aparece un rastro de hierba, a ambos lados brotan hileras de árboles renacidos que mueren enseguida, como muere una carcajada en mitad de la nada. Por un momento creía que podríamos rescatar esa vida que nos contaron, pájaros saltando de rama en rama una mañana de finales de invierno con un sol que no abrase. Enseguida la arena rojiza se impone de nuevo. Y con ella, los troncos calcinados, los postes de electricidad torcidos, esqueletos de animales en los arcenes y las columnas de humo emergiendo de la tierra. Jamás había buscado la risa y ahora será lo único que persiga a lo largo de esta carretera infinita. Me gusta ser yo quien te la provoca, no ser quien custodia la risa sino quien la libera. Voy a forzar comentarios jocosos de vez en cuando para crear juntos destellos verdes en el paisaje. Quizá si siempre riéramos, el mundo volvería a ser como antes.

Fotografía: Théo Gosselin.

When the fever comes

No sé por qué me fui corriendo tan de repente, tú aún a media frase y yo ya por la puerta como si existiera algo mejor que hablar contigo. Mientras cruzaba con el semáforo en rojo, pensé que todavía estaba a tiempo de volver allí, alguna excusa se me ocurriría, pero cada paso que daba hacía más difícil o extraño mi regreso. Seguramente descubriría que no me echabas tanto de menos. Tú seguirías a tus cosas, trabajando tan tranquilo y sonriente donde te había dejado, y al descubrirme otra vez en la entrada me mirarías como a un loco. Por eso, más que tomar la decisión de no volver, me dejé llevar por la inercia de la huida hasta perderme por las calles de siempre.

Fotografía: Linh Nguyen.
Banda sonora: The Blaze.

È difficile stare al mondo quando perdi l’orgoglio

Ante tantas críticas, lo único que sabes hacer es encogerte. O quizás ya te habías encogido antes y ellos lo aprovecharon. Una parte de ti, una parte demasiado grande a la que intentabas acallar sin éxito, cree que no serás capaz de hacerlo. El síndrome del impostor y todos esos conceptos científicos que de nada sirven cuando es a ti a quien duele. De golpe lo que tenía que ser divertido ha dejado de serlo. Así es la realidad con la que soñabas. Ahora solo queda una salida: crecerte. Confiar en el instinto de la primera vez, recordar aquella ilusión antes del foco y aplaudir en el aire aunque suene hueco.

Fotografía y banda sonora: Mahmood.

Green Book

Te dirán que otros ya lo contaron antes y será verdad, pero ninguno lo hizo con tu voz. Tendrás que buscarla. Después deberás encontrar la anécdota exacta que dibuje el universo. Te acusarán entonces de tergiversar la verdad, de no ser fiel a los acontecimientos que otros dicen que ocurrieron, como si en las ficciones no importasen más los sentimientos que los hechos. Las reflexiones que ellos inspiran. Vale, lo más probable es que tu historia inventada no cambie el mundo, pero siempre cabe la posibilidad de que al terminar la película, en mitad de la sala aún a oscuras, algún descreído vea la luz en la pantalla. Su mundo así iluminado le parecerá un poco mejor. Durará apenas un segundo pero solo por eso tu viaje habrá merecido la pena.