Waiting for you

No escribir también puede formar parte del proceso de escritura. Ahora mismo tengo el cuaderno con el borrador de mi próximo libro en el escritorio, junto al ordenador, a la espera. Es bueno dejar aparcado el manuscrito para coger distancia antes de revisarlo. ¿Cómo va a crecer lo escrito hasta convertirse en novela si yo no crezco por el camino? No debo tener prisa por terminar: mejor acumular experiencias, anotar ideas, enfriar la mente para enfrentarme a lo escrito como si fuera un nuevo lector. Que así la pasión no me ciegue cuando tenga decidir lo que funciona y lo que hay que mejorar o directamente eliminar. No negaré que incluso ahora miro el cuaderno con ciertas ganas, pero hasta que llegue el momento me entretengo con otras historias. Aprovecho para escribir mientras no escribo. Me entreno. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí mismo cuando construya y remate por fin mi segunda novela.

Fotografía: An incognito blogger.
Banda sonora: The Aces.

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Easy ride

No ha sido un viaje fácil, pero casi lo prefiero. Lo fácil siempre acaba aburriéndome y yo huyo del aburrimiento. Da vértigo, eso sí, pensar en todo lo que ha cambiado en estos quince años. La gente que me quería entonces me ha olvidado y personas a las que ni siquiera conocía ahora son importantes. Me he convertido en turista del pueblo donde vivía: ya solo vuelvo en verano para ir a la playa, siempre con gafas de sol aunque creo que nadie me reconocería. La barba hace mucho. Dos relaciones y tres libros después, me concentro en los nuevos proyectos que están por venir. ¿Dónde estaré dentro de otros quince años? No creo que sea un viaje fácil tampoco, pero espero poder decir que lo prefería así cuando haya llegado. Que se cumpla el proverbio escrito en la postal que preside mi escritorio: “Uno empieza a envejecer cuando deja de aprender.”

Fotografía: Craig McDean.
Banda sonora: Madonna. El álbum American Life cumple 15 años esta semana.

Heartstone

Ocurre en un pueblo de Islandia pero también podría ocurrir en Sitges: dos niños descubriendo cómo lo divertido puede volverse doloroso. Una historia de aprendizaje, otra más, pienso, hasta que la siento y ya solo se parece al resto sobre el papel. Porque hay películas que tienen alma y esta es una de ellas: el alma de sus actores principales, el alma de los paisajes de la costa islandesa, el alma del director deteniéndose en los detalles y escenas que importan. Sí, puede que a ratos se haga lenta, que parezca que nunca llegará el final pero cuando termina, no quiero que se acabe. El viaje interior que también es un viaje al pasado, a esos recuerdos que nunca cicatrizan del todo. En este perpetuo amanecer, cómo podíamos saber que mi momento más feliz iba a ser tu momento más desdichado.

Heartsone (Hjartasteinn) de Guðmundur Arnar Guðmundsson: 7.

Melt with me

De todas las cosas que debería agradecerte, la primera es la música que me dejaste. Discos que por mí mismo nunca descubriría, voces que me acompañan en los cambios. Pero de entre toda esa música, me quedo con JONES. Estos días regreso a ella; me la descubriste aquel otoño en que nada tenía sentido, pero su actitud entre dura y vulnerable me reconfortaba con cada verso. La chica se atrevía a explicar sus pensamientos más crudos y salía reforzada del esfuerzo titánico. Ahora acaba de lanzar nuevas canciones, sin esos arreglos sutilmente electrónicos que me conquistaron pero con la misma calidez. Escucharla es volver a tus páginas de interiores bien iluminados y ropa perfecta. La verdad es que escribo todo esto cuando ni siquiera sé si te acordarás de ella: quizás fue otra de esas cosas que pasaban por tu vida por mero compromiso. Yo sí me acuerdo. Qué poco extraño suena todo en sus manos. Sigue cantando sobre nosotros aunque nunca hayamos existido.

Recomendaciones de JONES: Melt, Hoops, Something Bout Our Love, Tender.
Y en Spotify tengo una playlist con todas sus canciones.

Thursday then Friday

Lo hicimos al revés: primero el sexo, después la conversación. Pero no hablamos hasta días más tarde, cuando la dinámica ya estaba establecida y nada más llegar solo teníamos prisa por desnudar al otro. Y estaba bien así, era divertido y excitante, nos reíamos casi con ternura, pero reconozco que me dio pena cuando confesaste que me habías visto a lo lejos en un concierto y no me habías saludado. No sabía qué decirte, me dijiste. Y de golpe, a medio vestir o medio desnudar, tropezando con los pantalones, nos encontramos hablando de Pet Shop Boys, de la lluvia en Dublín, de peces de tela sobrevolando ríos japoneses. Eso también lo hicimos al revés: después de la primera conversación, no hubo nada.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.
Banda sonora: Pet Shop Boys.