Los chicos hoy saltarán a la pista

No estabas allí, pero nadie de aquella discoteca era tan guapo como tú. Nadie vestía tan presumido, empujándome a mirarte cada vez como la primera. Nadie tenía ese tupé rubio y frondoso aunque todos imitaran tu peinado. Nadie bailaba con tus movimientos graciosos, aunque en realidad no llegué a verte bailar. Nadie me hacía reír como tú. Nunca volvería a encontrarte por casualidad, nunca tendría otra oportunidad para seducirte con tonterías. Quise huir, quise llorar, quise sonreírles a mis amigos para que no se preocuparan. Dos o tres canciones después, me tranquilicé y procuré bailar al ritmo. Si ninguno de aquellos hombres eran tú, eso me hacía libre.

Fotografía:  Cain Q.
Banda sonora: La Casa Azul.

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There’s ways to go

Cada vez que te quedas tan cerca de conseguirlo te preguntas qué podrías haber hecho distinto. En qué momento te equivocaste. Siempre imaginas que el punto de inflexión fue ese, justo ese, incluso podrías señalarlo en un mapa, pero sabes que quizás el error se acumulaba de antes. Tantos riesgos que corriste convencido de que serían la mejor opción, callejones que no te importó que no tuvieran salida, saltos y giros nunca decisivos. Dudas. Qué cursillos ignoraste o qué decisiones tomaste en vano. Y te dicen que hay que seguir, que no queda otra, y lo haces, caminas, caminas una vez más como siempre lo has hecho, no sabes hacer otra cosa que elegir otro camino que te llevará al mismo sitio. Cerca aunque no lo suficiente. Ya ni siquiera estás triste. Quizás acabes por acostumbrarte a vivir en la frontera.

Fotografía: Alexis Salgues.
Banda sonora: Empire of the sun.

Dissabtes bons

Es hora de hacer todo lo que te daba pereza. De retomar todo aquello que tenías pendiente. Cambiar la ropa del armario porque ya estamos a medio otoño aunque no quisieras verlo. Aprovechar para comprar un jersey verde, por fin, y unos pantalones a juego. Reír con los amigos cuando pierdes al Mario Kart. Ir al cine aunque alguna película no sea la adecuada. Regresar a lugares, descubrir otros nuevos, dejarte acompañar por la música mientras te pierdes en ellos. Apagar el móvil.  Escribir, escribir mucho: ideas tenías y ahora toca plasmarlas. Recuperarás el poder de volver eterno lo efímero.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.
Banda sonora: La iaia.

“Només et tens a tu
Si t’abandones no és culpa dels altres
Quan dius que no pots
Només ets les teves frases”

Climb every mountain

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Hace siete años, escalé una montaña. Fue la primera de muchas, aunque entonces no lo sabía. Entonces aún creía que bastaría con una, que después de aquello ya lo tendría todo. Que nada cambiaría. Todo cambió, y lo hizo deprisa, de golpe, como cambian las cosas. Llegaron más montañas y no todas las escalé. A veces no tenía fuerzas y a veces sencillamente no me quedaban ganas. Siempre aprendía, o eso me decía, como si lo aprendido tuviera que servir para algo. Hace siete años, me reiría de saber hasta dónde he llegado. Las montañas de ahora no se parecen en nada a las de antes porque también yo he cambiado. Tengo habilidades que jamás creí tener. Es raro esto de haber dejado de ser yo pero gustarme más ahora. Me gusta más este paisaje desde lo alto, incluso cuando hay bruma.

Gonna take her for a ride on a big jet plane

Cuando aterricé, quise creer que nada había cambiado. Están las mismas luces de siempre, me dije, y el aeropuerto adormilado a lo lejos, pero a medida que me acercaba a la ciudad, una sensación de vértigo crecía. A punto estuve de tropezar en la plaza. Nada sería igual en adelante, nada podría serlo. En el último semáforo antes de llegar a casa, supe que incluso nosotros habíamos cambiado. Ahora buscaríamos culpables por las calles pero nunca nos miraríamos al espejo. No reconoceríamos un error porque somos mejor que eso. Nos convenceríamos de que después de cualquier viaje ya puedes idear el próximo, sin asimilar la experiencia vivida, sin saber que has crecido un poco. Me arrebujé entre las sábanas, frías y húmedas tras cuatro días fuera. Por suerte, en esa penumbra no tuve que confesarte mi miedo a que algún día no nos queden aviones.

Fotografía: Tumblr, autor desconocido.

Banda sonora: Angus & Julia Stone.