How do you sleep?

Puedo sentirte físicamente incluso ahora. Podría identificar el punto exacto donde me desgarraste. Lo hiciste jugando, sin darte cuenta, yo te dejé hacerlo, al principio quería que lo hicieras, seguía deseándolo cuando ya no estábamos solos, y lo hiciste jugando, sin entender que te echara de allí en el punto culminante. No volveré a verte, pronto ni siquiera recordaré tu cara o esa peca del muslo que me gustaba y disgustaba acariciar, lo olvidaré todo sobre nosotros pero seguiré sintiéndote dentro. Se acumularán otras cicatrices mientras duermes lejos, toda mi alma cubierta y aun así siempre sabré señalar la que me hiciste tú.

Pintura: Los solitarios de Edvard Munch.
Banda sonora: Sam Smith.

Tears of pearls

No me costó nada portarme contigo como otros lo habían hecho conmigo. Después de tus quince horas en tren para venir a verme, me sentí tentado de cerrar la puerta al verte. No llegué a hacerlo, pero esa noche te eché de la habitación. No eras como en las fotos, no hablabas como en la pantalla del ordenador, no besabas como lo haría alguien que me gusta. Todo era distinto, pero me escudé en alguna excusa tonta. A la mañana siguiente te fuiste sin insistir. No sé si volviste directamente a casa, otras quince horas en tren, o quizás antes hiciste algo de turismo aprovechando el viaje. Nunca me molesté en preguntártelo. Para cuando volvimos a encontrarnos años después, por casualidad en una cena con amigos en común, apenas me acordaba de ti; por eso ni siquiera te saludé, pensando que tú también te habrías olvidado de mí. Como si yo no supiera que los hombres que nos rechazan son los que mejor recordamos.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Savage Garden.

Summer of ’42

Ideábamos planes que no se cumplirían porque solo podíamos compartir algo que no existía. Qué bonito sería, decíamos acalorados en la terraza, sabiendo perfectamente que nunca sería. El verano pasaba y nos sentíamos tan a salvo en esa fantasía que no nos importaba enredarnos un poco más en el juego. Recuerdo la furia de tu último beso aplastándome contra el sofá, tus manos que buscaban con rabia en mi cinturón lo que yo no sabría darte. Toda la escena la interpreté como el anticipo de aquello tan bonito en vez de sospechar lo que era: tu versión de una despedida.

Fotografía: Greta Schölderle.
Banda sonora: Kishi Bashi.

Too time too time too time

La última vez que te esperé era de noche. Fui a buscarte por sorpresa a la salida del trabajo. Como era sorpresa, no te dije nada, fingí que hacía lo mismo que antes y después de conocerte: volver directamente a casa después de la playa. Pero aquel día, aquella noche, allí estaba yo en una estación de tren nueva, en una zona industrial mal iluminada, sin saber si te haría ilusión o si me había precipitado como me pasa tantas veces. Lo que más recuerdo de aquel día, de aquella noche, son los mosquitos atacándote las piernas poco después, mientras esperábamos el tren y tú te quejabas de cómo había ido el día, bebiéndote a sorbos el refresco de sandía que te había traído pero sin hacerle mucho caso. Creo que también sonreíste, puede que lo hicieras al verme, pero aquel momento fue perdiéndose a medida que el tren se acercaba.

Fotografía: Taylor Miller.
Banda sonora: The 1975.

Pachinko song

Todavía algunas noches me pregunto si seguiríamos juntos de no ser por mí. A veces todavía me arrepiento aunque sé que no debería. Pienso en lo que podría haber pasado si mi decisión hubiera sido otra. Entonces parecía tan evidente. Ahora hablaría conmigo, no contigo. Lo haría tranquilamente en el mismo salón amplio y soleado. No intentaría hacerme entrar en razón ni cambiar lo que decidiría: tan solo me advertiría de lo que estaba por venir en los años siguientes. Así volvería a lanzarme al mundo pero con menos ganas de comérmelo y quizás la caída doliera menos. Todavía algunas noches me pregunto en qué nos habríamos equivocado después si el camino tomado hubiera sido otro.

Fotografía: Lynn Saville.
Banda sonora: Lily & Madeleine.