We’re just beautiful people with beautiful problems

De tus dos tatuajes, hubo uno que no llegué a descifrar. Me enredé con el brazo donde estaba, intenté cogerte de la mano para girar tu muñeca, dejar la cara interna al descubierto y así examinarlo sin trabas, pero no me dejaste. Siempre te movías en otra dirección. Te escapabas cuando estaba a punto de lograrlo. El tatuaje que sí me mostrabas era el otro, un diez romano, tan obvio que no tenías miedo de lucirlo ante el mundo. Pero yo seguía intrigado por aquellos otros trazos sinuosos. Quizás el kanji de belleza, quizás una libélula que salió mal. Me fui sin averiguarlo. Y aunque puede que algún día olvide tu cara afilada, sé que seguiré persiguiendo aquel símbolo que nunca logré desentrañar.

Fotografía: Tumblr.

Banda sonora: Lana del Rey & Stevie Nicks.

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Save me for later

Antes estabas convencido de que cualquier chico que conocieras podía ser el último. Y no es que te conformaras, pero sí agradecías esa oportunidad de conocerle. Te esforzabas. Ahora todos tenemos alergia al compromiso. Disney nos habló de príncipes azules y Grindr nos convenció de que podríamos encontrarlos. Por eso ahora vas de casting en casting sin ponerle verdaderas ganas, en plena cita ya estás programando la siguiente, rechazas al chico mono escudándote en el casi pero no, y confías que la siguiente casilla sea mejor, no concibes un futuro solitario porque siempre hay otras casillas, otros chicos más interesantes por aparecer, por suerte la oferta se renueva constantemente. Todos nos hemos convertido en jerséis que acaban al fondo del armario porque abrigaban lo suficiente pero no tenían el color exacto que prometían los catálogos.

Hal: Imagínate que desde que eras pequeño, siempre habías soñado con algún día tener un león. Y esperas, y esperas, y esperas, y esperas y el león no llega. Entonces llega una jirafa. Puedes estar solo o puedes estar con la jirafa.
Oliver: Yo esperaría al león.
Hal: Por eso me preocupas.
(Beginners de Mike Mills)

Fotografía: Theo Gosselin.

Banda sonora: Ji Nilsson.

Un i mig

Quedaba con otros porque no podía hacerlo contigo. Algunos me hacían reír, otros eran bastante guapos y hasta bailaban bien a ratos, pero con ellos nunca era lo mismo. Si intentaba abstraerme, lo conseguía durante unos segundos, quizás minutos, hasta que el ronroneo de una moto lejana o el olor a tabaco me devolvían tu recuerdo. Siempre estabas allí sin estarlo y yo ya no era capaz de mirar al otro. Él no tenía tus ojos, nunca ponía esa cara tuya de mirarme entre la incredulidad, el cariño y el divertimento. Después, nada más quedarme a solas tras cerrar la puerta, miraba el móvil y otra vez volvía a no tener un mensaje tuyo.

Fotografía: Théo Gosselin.

Banda sonora: La iaia.

Gonna hurry as slow as I can

Tenía tan claro que quería escalar una montaña que en cuanto intuí su pico corrí hacia ella. A ti te apetecía más refugiarte en una isla, pero navegarías despacio, a resguardo del oleaje y de los acantilados caprichosos. Yo, en cambio, no tenía problema en llegar a la meta agotado y por eso te alenté a acelerar también. Sé que podías oírme aunque fingieras lo contrario y continuaras remando solo a ratos, cuando las olas daban tregua. Lo que me calmó fue darme cuenta en medio del desierto de que mi montaña y tu isla eran el mismo punto visto desde ojos distintos. Por eso, cuando llegase allí solo tenía que esperarte, recuperar el aliento para escalar juntos el último tramo hasta el refugio en la cima.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Banda sonora: Whitney.

Don’t let someone find you until you find yourself

Todo aquello que no comprendías fue un entrenamiento. Te preparabas para esto, ahora lo sabes. Entonces solo parecían malentendidos, lágrimas, desembarcos forzosos. Tantos rodeos para nada que te dejaban sin fuerzas y que ahora agradeces. Porque antes no hubieras tomado el desvío de lo imperfecto, te creías por encima de eso. Decías no buscar con la esperanza secreta de encontrar y jurabas no necesitar lo único en lo que pensabas. Después de muchos golpes, la piel se volvió tan dura que ya te exponías siempre a ser sincero. Así eres, esto quieres y no tienes miedo de expresarlo. Solo entonces das con ese algo y lo abrazas tal cual viene, agradecido.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Great Good Fine.