Photograph

Soy ese callejón de luces amarillas por el que nunca pasas. Digo que tenemos que disfrutar el momento, aquí y ahora, pero no lo hago. Y tengo tantas ganas de que me disfrutes que me entran las prisas, no te doy tiempo a descubrirme ni tampoco me acuerdo de disfrutarte yo a tiempo.  Me adelanto al final, ya en el bar pienso en lo que escribiré sobre esta única noches juntos. En lo bonita que quedaría una fotografía que no llegará. Lo intentamos: poca luz, sonrisas torcidas, el momento que ha pasado y la magia se perdió para siempre.

Fotografía: Jovan Todorovic.

Something just like this

No entraba en mis planes sentirme a gusto contigo, bastarme con esto. Había olvidado que pudiera ser tan sencillo. Llegar y que estés esperándome. Tener ganas de hacer planes aunque no sean especiales. Que los sitios de siempre vuelvan a parecer nuevos y los nuevos de verdad disfrutarlos como una aventura. Bailar cuando no me ves porque te deseo. Que con tu mirada desaparezca hasta el último miedo. No sabría explicar por qué las cosas tontas me divierten más si las cuentas tú. No te lo diré, no se lo diré a nadie, pero creo que podría acostumbrarme a esto.

Fotografía: Théo Gosselin.

Time enough for love

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¿Cómo puede marcarnos tanto algo que no ha ocurrido? Todavía no nos hemos despedido y ya sé que seguiré pensando en ti a veces. Cuando entre cervezas le cuente a un amigo esos instantes en que la vida casi tomó otro camino. O cuando me enfade con mi novio y quiera creer que tú y yo nunca discutiríamos. Pero eso será el futuro. Ahora tengo tu voz todavía, llegando desde tan cerca que podría acariciarla si quisiera. Tu voz y la luz que empieza a filtrarse por la ventana, no lo bastante fuerte para delatarnos sobre la cama: solo anuncia formas que podemos imaginar que son otra cosa.

¿Recordaré estos detalles o solo recordaré hablar contigo? Sentirme escuchado más que deseado, la liberación de no ser lógico ni tener que justificarme. La tranquilidad de que no volveremos a vernos si no queremos. Y no lo haremos. Eso lo supimos ya al principio, al cruzarnos en las escaleras de la discoteca. No nos hechizó la música ni las luces cambiantes. Fue la certeza de que juntos no ganaríamos ni perderíamos.

Nos besamos una única vez, contra la columna fría y contra las baldosas escurridizas de la ducha. Me repito que no pasa nada, que estamos bien así, enjabonándonos, que mañana continuará mi vida sin cambios ni consecuencias. Disfruta, me digo, tan cerca de ti que podría retenerte si quisiera. ¿Cómo puede durar tanto algo que termina tan pronto?

Fotografía: Jean Baptiste Huong.

So I know you care

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Comprendí que ninguna respuesta tuya podría calmar mi sed de preguntas. Mejor dejar esas palabras en el aire, dibujando estrellas. Flotar en el limbo contigo. Disfrutarlo a sorbos cortos, los únicos que teníamos. La verdad también nos sobrevolaba, pero lo bastante lejos para que pudiéramos ignorarla. En cada movimiento éramos conscientes de que acabaríamos aterrizando, de eso tampoco escaparíamos esta vez, así que al menos retrasábamos el momento. Sé que temías que algún día abriera la boca, por eso sonreías tanto. Y yo me unía. Solo en el silencio supimos simular que esto podría a llegar a ser perfecto.

Someone that loves you

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Funcionábamos mejor con él separándonos. Llegamos a soñar que ocurriría lo contrario. Qué ingenuos nos veo ahora en vuestro dormitorio, ya solo tuyo, mientras exageramos gemidos a este lado de las sábanas que has apartado para no mancharlas. Esta torpeza no la podemos achacar a un tercer par de brazos, a otras piernas que obstaculizaban el preciado acceso. Ya no. Liberados, descubrimos tarde que sin él nos falta algo: ese gancho que le daba sentido al chiste. Tanto espacio en la cama para no saber qué hacer con él. Será que cuando puedes hacer lo que quieres ya no quieres.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.