Don’t let someone find you until you find yourself

Todo aquello que no comprendías fue un entrenamiento. Te preparabas para esto, ahora lo sabes. Entonces solo parecían malentendidos, lágrimas, desembarcos forzosos. Tantos rodeos para nada que te dejaban sin fuerzas y que ahora agradeces. Porque antes no hubieras tomado el desvío de lo imperfecto, te creías por encima de eso. Decías no buscar con la esperanza secreta de encontrar y jurabas no necesitar lo único en lo que pensabas. Después de muchos golpes, la piel se volvió tan dura que ya te exponías siempre a ser sincero. Así eres, esto quieres y no tienes miedo de expresarlo. Solo entonces das con ese algo y lo abrazas tal cual viene, agradecido.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Great Good Fine.

Amarillo

Ahora sabes que los caprichos pueden ser duraderos. No lo creías entonces, cuando te lo tomabas como un juego, un ¿te imaginas? bromeando con los amigos al salir del bar. Sabías que él no se fijaba en ti como tú lo hacías pero te bastaba con saber dónde podías volver para verle de lejos. Hasta que dejó de ser así; otro encantamiento fugaz. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que todo se reordenase y las miradas se igualaran. Ya no os separa una barra sino un poco de almohada, la misma compartida. Sigues sin estar seguro de que sea real pero puedes tocarlo y no haces otra cosa.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Love tried to welcome me

Solo sé escribir sobre un sentimiento que no conozco. Alguna vez creí encontrarlo pero siempre se escapó. O dejé que se escapara después de quedarse un tiempo prudencial, hasta que me di cuenta de que tampoco era eso. Probé mil fórmulas y ninguna fue la mía. Ahora ni siquiera lo busco. Para qué. Me gusta más escribir porque puedo controlarlo. Leer también, quizás lo prefiero: leyendo todo parece perfecto incluso cuando no lo es. Para mi sorpresa, los demás lo encuentran en lugares donde yo jamás lo buscaría: en el gimnasio, en la peor discoteca, en sus móviles. Y pienso que cómo iba yo a encontrar algo que ni siquiera reconozco.

Fotografía: Jean Baptiste Huong.

Oh, I wish you loved somebody too

Pasará el tiempo y olvidaremos a qué vino tanto sufrimiento. Si al final todo nos fue bien, todo siguió esos tópicos de finales con los que volver a empezar. Costó descifrar el camino, cada uno el suyo, porque descifrarlo nunca es fácil cuando ya estás caminando. Ahora solo nos vemos en fotos, acompañados de personas nuevas en ciudades renovadas. Sonreímos como nunca lo hicimos, porque siempre deberíamos sonreír así, como si fuera la primera y la última vez que lo hacemos. No será así, lo sabemos, pero nos ilusiona este sentimiento. Ojalá algún día solo hablemos bien de lo nuestro.

Should’ve been you

Solo nos unía el descreimiento. La misma pereza de tener que repetir lo de siempre para obtener lo de siempre. Tantas citas idénticas en bares que nunca llevaban a nada. Sonreímos al vernos reflejados en el otro: por un momento frente a la pantalla nos sentíamos menos solos. Casi escuchados. Nos contamos por encima cómo nos habían roto algo más que el corazón. Y así estábamos, tan relajados compartiendo todo aquello en lo que ya no creíamos, que nos entró el miedo a la vez. Nos despedimos con ese hasta luego que otros usaron antes. Sabíamos que en cuanto empezáramos a creer, toda complicidad terminaría.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.