Absolute beginners

¿Te acuerdas tú también de aquellos días en los que comer en un McDonald’s era lo máximo que podíamos permitirnos, pero aun así nos parecía lo más romántico del mundo? Hace muchos años de aquello. Entonces éramos muy jóvenes y todo nos parecía perfecto. No escuchábamos el estruendo del piso de arriba ni hacíamos caso del reloj. Se nos iban tanto las horas hablando de esto y aquello que a veces llegábamos tarde a nuestro primer trabajo. Anoche, al morder una hamburguesa que ahora solo es un antojo ocasional para calmar la ansiedad, el sabor de la salsa me devolvió a aquella mesa pequeña donde tú y yo nos reíamos de algo que no recuerdo.

Fotografía: Alex Holyoake.
Banda sonora: David Bowie.

The good side

“Alguien a quien le gusta El Principito no puede ser mala persona”, dijiste nada más entrar y ver la figura verde que tengo en el estante. No tardaste mucho en cambiar de opinión, sin embargo. Te bastó con conocerme un poco mejor para que dejasen de importar toda la música y esos pocos libros que compartíamos. Antes del final aún tuvimos tiempo de besarnos bajo la lluvia en la misma plaza donde me esperabas, también pudimos abrazarnos en tu sofá, aún mojados pero ya a salvo de la lluvia, y la última noche incluso cenamos en el mexicano del que te hablé el primer día. No sé si en algún lugar habrá un bar donde otros tú y yo llegaron a tomarse aquellos mojitos que nos prometimos en la despedida. Lo que sé es que sigue gustándome El Principito pero ni siquiera en sus páginas encuentro las palabras que desharían nuestro malentendido.

Fotografía: Davey Disco Balls.
Banda sonora: Troye Sivan.

You and I

Tú disfrutabas cada vez más el sexo y yo lo necesitaba cada vez menos. Pero esa diferencia nos acercaba, extrañamente, quizás porque me ayudaba a comprenderte. Por fin comprendía la razón de que lo nuestro no funcionara. Quedaba claro en todas esas anécdotas que enlazabas de polvos a medianoche mientras yo dormía en mi cama; un hombre tras otro saliendo del ascensor, hombres que a veces se parecían a mí, o eso me decía a modo de consuelo, pero que en realidad no podían ser más distintos. Con cada nueva confidencia, nuestra distancia se ensanchaba. Hasta que la nueva perspectiva me mostró el vínculo. Con sexo o sin él, ambos estábamos igual de insatisfechos.

Fotografía: Send Love To Boys.
Banda sonora: LÉON.

Eh eh (Nothing else I can say)

Después de haber hablado tanto, ahora lo único que compartimos es el silencio. Los dos en la misma habitación, de pie, buscando palabras que no suenen a conversación de ascensor. No nos lo mereceríamos. Me adelanto preguntándote sobre tu fin de semana; respondes con vaguedades para no hablarme del nuevo novio que sé que tienes. Tú no me preguntas nada concreto porque sabes que en mi vida no hay ningún novio de quien no tenga que hablarte. Sí, podría comentarte tu ropa nueva, ahora vistes distinto, más maduro, pero no lo hago. Pasado el momento incómodo de la cortesía, podemos reanudar cada uno lo que hacíamos por separado. Me alejo con el consuelo de confirmar que lo dejamos en lo alto de la noria, justo antes de darnos cuenta de que ya no nos quedaba nada por decirnos. Al menos así podremos saludarnos siempre que coincidamos de vez en cuando y mantener la ilusión de que seguimos llevándonos bien.

Fotografía: Love for boys.
Banda sonora: Lady Gaga.

Me encanta esta parte

Esa canción que me recordaba a ti acabé pasándosela después a otro chico. Nunca te hablé de ella ni tampoco le conté a él que me la puse volviendo de tu casa la primera noche. Fue una de tantas cosas que es mejor guardar para uno mismo. Además, me temo que nadie entendería todo lo que significan las frases más tontas. Puestos a ser sinceros, con él tampoco se hicieron realidad aquellos versos. Desde entonces no he repetido el recorrido nocturno entre las dos plazas, pero la canción sigue recordándome a ti aunque ahora tenga que pararme a pensar cómo te llamabas.

Fotografía: Send Love to Boys.
Banda sonora: Luis Brea y el Miedo.