Fingías

¿Por qué me sentí tan mal al reencontrarnos si fui yo quien decidió dejar de vernos? No fue por verte acompañado; en él ni me fijé. Tampoco fue por estar ahora los dos menos guapos de lo que nos recordaba en nuestras citas: el tiempo lo idealiza todo, ya lo sé. Ni siquiera me supo mal que habláramos tan poco, dos frases de compromiso antes de que se abrieran las puertas del metro. No. Fue por volver a quedarme en mitad de aquel andén con la duda de si tuve o no razón al considerar que fingías.

Fotografía: Luz Natural.
Banda sonora: Paloma Mami.

Quan dius que no pots, només ets les teves frases

Pierdes fuelle tan cerca de la meta que lo que sería sencillo vuelve a parecerte imposible. Desde un lugar seguro, los demás te animan y te enfadas con ellos. No quieres esos ánimos, quieres volver a ser un niño pequeño que llora para que le hagan caso. Pero los viejos trucos ya no sirven porque ahora solo eres un triste adulto.  Tienes promesas que cumplir, días que tachar del calendario. El tiempo es otra cosa sobre la que no tienes ningún control por más que lo desees. Quién sabe, puede que después de todo, tus amigos tengan razón. Puede que estés retrocediendo para coger un último impulso. Sí, puede que en el fondo seas capaz de hacer lo que dices que no puedes. Faltan dos pasos y parece que los pies todavía te funcionan.

Fotografía: Hosenklapse.
Banda sonora: La iaia.

Jo competeixo

Los viejos trucos ya no te servirán para los retos nuevos. Ahora toca encontrar otros métodos para sacar a la luz y compartir lo que llevabas dentro. Siempre supiste que sería así, o al menos lo intuías, pero era más cómodo instalarse en la amable rutina de estas cuatro paredes. Tendrás que salir fuera, explorar los terrenos que veías desde la ventana y que pronto también serán los tuyos. La ruta que ideabas sigue siendo la misma; solo debes tomar un desvío donde aprender todo lo necesario para continuarla. Al final tus nuevos trucos abrirán esas puertas que parecían invisibles.

Fotografía: Icipole.
Banda sonora: Manel.

Summer days far away

Aquellos cuatro días de verano no dejabas de hablarme de él. Ahora os habéis casado y lo que tenía que ser solo un divertimento ya será para toda la vida. Algo de eso intuí entonces, cuando por las mañanas desayunabas con tanto placer mis madalenas de supermercado mientras me hablabas de él. Después íbamos a la playa o salíamos de fiesta, y siempre ligabas, pero al volver a casa también me hablabas de él. Siempre con esa sonrisa en los ojos. Poco a poco fuiste dejando de hacerlo: de hablarme, no solo de él. Dejamos de compartir la música y las series, ambos dejamos de estar solteros y supongo que dejó de ser divertido. Anoche fue algo extraño ver en la distancia las fotos de vuestra ceremonia. Yo no estaba allí, pero me sentí feliz de que el tiempo acabara dando sus frutos, tal como aseguré que lo haría cuando yo te hablaba a ti de él.

Fotografía: Mahmood.
Banda sonora: Rhye.

Maybe you’re the reason

También me pasan otras cosas, pero esas no las cuento. Nadie encuentra consuelo en las historias felices. Y creo que eso es lo que me gusta, al final: consolar a los otros como me consolaron a mí otros con sus textos. Lograr que alguien se sienta menos solo un sábado por la noche, cuando todos los demás están con alguien en el bar de abajo. No persigo la melancolía, aunque puedas verla siempre pululando por el aire. Intento que haya un aprendizaje vital donde una vez creí que no quedaba nada. Los chicos desnudos son solo para vestir. Para que te fijes. Supongo que no soy muy diferente de esos que se esconden tras las fotos de otro. También tengo fotos mías, pero diría que lo mío es el striptease emocional. Acabar escribiendo todo esto ocurrió como tantas otras en mi vida, sin darme cuenta.

Fotografía: Antonio Velázquez.
Banda sonora: The Japanese House.