Pide un deseo. Puedes hacerlo, es San Juan. O más concretamente, la víspera de San Juan: uno de esos raros días que se bautizan con el nombre prestado de otro. Hoy pide un deseo y se cumplirá. Salta sobre una hoguera, escríbelo en un papel y quémalo con una vela azul, envuélvelo en una nuez y entiérralo. Espera. Y repítelo en la próxima verbena aunque no se haya cumplido. Será que algo no hiciste bien: no saltaste suficientes veces o no lo quemaste por completo.
Tantas ascuas, tantos proyectos a medias. Pero este año será distinto. No solo pedirás: trabajarás para que tu deseo se cumpla. Preparas la mecha, sostienes la llama. Sigue leyendo




