Hay juegos que te reconcilian con el mundillo. No solo por divertidos o bonitos (y este es ambas cosas), también porque hacen bien cosas que antes parecían sencillas. Child of light, en su versión para Vita, tiene edición física, incluye manual y todos los desbloqueables, se vende a un precio razonable, está traducido y doblado al castellano, dura lo justo… en fin, detalles a los que poco a poco vamos renunciando pero que realmente suman encanto a una propuesta ya de por sí encantadora.
Lemuria, el mundo de Child of light, es un cuento de hadas que cobra vida. Como pintados a mano, sus escenarios rebosan magia y belleza. Sigue leyendo




