Algo extraordinario ocurrió ayer en el cine. Dejé de ser consciente de que estaba viendo una película. Me olvidé de que aquellas caras ya las había visto en otras historias. Esas personas habían decidido mostrarme dos horas de su vida y no sé por qué había más gente en las demás butacas. Si me lo estaban contando solo a mí. Conecté y necesité saber más…
Y es que, mezclando dos de mis géneros favoritos (es una comedia romántica con toques de musical), Begin Again me habló de amistades intensas y del poder reparador de la música. Sigue leyendo




