Les Petits Mouchoirs / Pequeñas mentiras sin importancia

154 minutos. “¿Dónde me he metido?”, pensé al descubrir en el programa -me fascina que algunos cines conserven todavía la tradición de ofrecerte estas fichas de la película; yo las colecciono- la exagerada duración de “Pequeñas mentiras sin importancia”. Empezamos con un plano secuencia impactante, atronador y acabamos con un plano congelado agridulce y mudo. En medio: dos horas y media con muchas carcajadas y alguna que otra escena dura, a veces incluso te descubres riendo con el corazón en un puño (la ridícula desesperación de esa mujer refugiándose de madrugada en el porno virtual, por ejemplo).

No diré que al final la película se pasó como un suspiro, porque no sería exacto -la película es larga y no lo intenta disimular-, pero sí diré que salí del cine deseando más, mucho más, deseando una serie entera dedicada a estos personajes: dos temporadas como mínimo, cada una con 13 capítulos de 45 minutos. Tan humanos son los personajes y tan identificado te sientes con ellos, tanto cariño les coges a pesar de sus defectos (que son muchos), tantas ganas te quedan al final de seguir sabiendo de sus vidas.

“Pequeñas mentiras sin importancia” gira en torno a las vacaciones de verano de un grupo de amigos; unas vacaciones vistas no sólo como un acto de escapismo, sino también -y sobre todo- como el ejemplo máximo de su egoísmo. Y es que en esas ganas de pasarlo bien, esa necesidad de que nada se tuerza, de que ni siquiera las comadrejas amenacen la calma del refugio playero, hay mucho de dar la espalda a la realidad, a sus problemas y a los de los demás. Se consuelan pensando que no han abandonado a su amigo hospitalizado porque van a acortar las vacaciones: dos semanas en vez de un mes, y al fin y al cabo sólo estarán a una hora de avión de París.

Así somos. Nos acomodamos en las pequeñas mentiras porque es más fácil así, porque mentir en las pequeñas cosas parece un acto inocente. Mentimos a los demás autoconvenciéndonos de que es lo mejor para ellos, cuando en realidad lo que hacemos es mentirnos a nosotros mismos, retrasar ese momento en el que habrá que afrontar la verdad: la persona a la que verdaderamente quieres, lo que verdaderamente te llena, la sexualidad que verdaderamente sientes. Y mientras estás mintiendo, ese momento de sinceridad parece muy lejano, como la costa cuando navegas en barco bajo el sol, pero a menudo olvidas que también existen bancos de arena, golpes imprevistos que te obligarán a mirarte al espejo y ser sincero de una vez por todas.

“Pequeñas mentiras sin importancia” también nos recuerda la importancia de lo que se dice, y de cómo se dice. Hay un personaje que, a modo de ejemplo, explica un experimento de Masaru Emoto que no sé si será verdad pero en cualquier caso me fascina como metáfora. Emoto puso arroz hervido en dos tarros y los cerró; a un tarro le colocó una etiqueta con la frase “Te quiero” y al otro una etiqueta con la frase “Te odio”. Día a día, al primer tarro le agasajaba con palabras cariñosas, mientras al segundo le escupía palabras llenas de rencor. El arroz odiado se pudrió enseguida, mientras el arroz amado seguía intacto.

Y de eso se trata: de hablar pero hablar bien, de cuidar el lenguaje, de quejarse menos (o directamente, no quejarse), de proyectar una imagen más optimista de nosotros, de dedicarles a la gente que nos rodea las buenas palabras que merecen. Toda esa energía positiva acabará llegándonos de vuelta. En ese sentido, estad muy atentos a cuál es el único personaje que termina la película mejor de lo que la empieza. No hay que conformarse con las mentiras, hay que aprender a hablar y hay que aprender a escuchar.

Cine francés generacional, cinta coral ensalzada por un reparto excelente, comedia y drama muy bien hilados, canto a la amistad (pero a la de verdad), un pequeño empujón para que seamos optimistas, sinceros y hablemos de las cosas que nos importan, banda sonora de lujo (mezcla de canciones muy famosas con momentos indie)… Todo eso y mucho más. Una sorpresa agradable sobre las sorpresas desagradables de la vida.

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11 comentarios en “Les Petits Mouchoirs / Pequeñas mentiras sin importancia

  1. Pues sí, Don Agrio, por lo que he leído en el link ese cómic tiene sus puntos en común con la película. Es en definitiva la historia de una reunión de amigos que intentan mantener las formas, esconder sus miserias debajo de la alfombra hasta que alguien tropieza y la levanta.

    Ya contarás, casinoviembre. Más que recomendada.

  2. ¡Interesante crítica! La verdad, había visto el cartel de la película y algún que otro segundo de un tráiler, pero no me llamaba apenas la atención. Leída tu entrada, ¡ahora tengo toda la curiosidad por verla!

    ¡Es un terrible complejo éste de clasificar a las películas sin haberlas visto! Desde hace ya mucho intento evitarlo, pero de vez en cuando ocurre inevitablemente. Todos somos humanos, de eso no hay escapatoria.

    En fin, a ver si la viese un día y me releo tu entrada, pero hasta aquí como ya he dicho, 'muy interesante!

  3. Tranquilo Pepe, la verdad es que a menudo yo también juzgo algunas películas sólo basándome en el póster y/o el tráiler (de hecho, en Facebook creé el grupo “Criticar películas sin haberlas visto”). Lo compenso entusiasmándome por otras con la misma facilidad, como fue el caso de “Pequeñas mentiras…”, que me llamó la atención el tráiler (más concretamente, los maromos del tráiler) y ahí me tienes, disfrutando de cada uno de sus 154 minutos.

  4. Gran película. Justo el tipo de historia que necesitaba ver cuando la vi. Hay veces que apetece ver según qué películas, y desde que vi el trailer de esta, estuve atento a cuándo la estrenaban para escaparme y verla sin falta. La recomiendo a todo el mundo, una obra costumbrista, sencilla en apariencia pero tremendamente compleja en su interior. No hay nada de sencillo en las relaciones personales.

    Muy bueno que te fijes en el único personaje que acaba mejor que como empieza. Y cómo el resto se van desmoronando. Tiene multitud de escenas a recordar. Y es lo que dices, no es que pase rápida, pero tampoco lenta. No cansa en ningún momento y te quedas con ganas de más.

  5. En mi caso fue una película casi premonitoria, algo bastante bestia… Yo también la recomiendo. Pero claro, como no es de Hollywood y no tiene actores famosos (Marion Cotillard aparte), a la gente no le llama tanto la atención. Una lástima, porque la sensibilidad y el carisma de este grupo de amigos es algo único.

    A todo esto, te recomiendo “Last Night / Sólo Una Noche”, donde por cierto actúa el director de “Pequeñas mentiras…”, Guillaume Canet. Pronto la comentaré en el blog.

  6. También quiero ver “Solo una noche”, la tengo en la lista de pendientes, junto a “Cena de amigos”.

    Sobre los actores de “Pequeñas mentiras…” me chocaba ver a algunos y pensar “ese parece dustin hoffman, ese parece Jeremy Renner, ese parece… ah no, es Cotillard”. Soy muy seguidor de Marion Cotillard. En la “Vida en rosa” me dejó impactado, qué actuación.

  7. ¡Dustin Hoffman! Me pasé media peli intentando identificar a quién me recordaba ese actor y no caía, jajaja. Luego en la propia peli había dos actores que se parecían: el accidentado y el abandonado que va a gritarle al balcón a su ex-novia.

    “Cena de amigos”… vi el póster en el cine. La tendré en cuenta.

  8. Pingback: Barbacoa de amigos | Alex Pler

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