Lost and found

Toda mi vida había querido ir al Laberint d’Horta. Con lo que me gustan los laberintos, y hasta ayer, por una cosa o por otra, no pude hacerlo. Un ex mío decía que estaba demasiado lejos, otro que no merecía la pena, que era muy pequeño. Ayer no les escuché. Cogí mis cosas y me encaminé hacia la montaña.

Laberint d'Horta

No tuve suerte con el metro, pero luego llegué al laberinto antes de lo que pensaba. Y sin tener que mirar ningún mapa. Tras las fotos de rigor, me perdí entre los setos. Sigue leyendo

Mi amigo Mr. Morgan

¿Cuántas vueltas darás hasta encontrar tu sitio? ¿Con cuánta gente te cruzarás? Y probarás cosas y cada vez estarás más cerca y sin darte cuenta llegarás. No, no todo son finales: hay quien repite, hay quien vuelve a por ti. Esa persona inesperada que ve más allá. Poco a poco las manos se acercan. La suave insistencia del destino.

Mi amigo Mr Morgan póster

«Eres una grieta en mi vida», dicen en la película, «pero una grieta por la que se cuela la luz del sol». Sigue leyendo

#Chef

Vienen bien películas así de vez en cuando. Comedias sin pretensiones, de moralina complaciente y hasta previsibles. Solo quieren hacerte reír y lo consiguen. ¿Qué tiene de malo eso cuando justamente lo que te apetece es reír? Ni pensar ni descubrir un nuevo mundo. Solo pagar tu entrada y que te ofrezcan lo que has pedido.

Chef 2014 póster

Empezar de cero es empezar desde abajo. Es no tener nada y conformarte con lo que poco a poco vas encontrando. Sigue leyendo

Viajo sola

¿No tienes la sensación de que la vida solo les ocurre a los demás? Ellos se casan o tienen hijos o cambian de piso o experimentan nuevas sensaciones mientras tú continúas un viaje lento, sin rumbo ni tiempo para un descanso, entre halls anodinos y siempre saludando con una leve inclinación de cabeza a desconocidos, por cortesía o por tener una fugaz sensación de compañía.

Viajo sola poster

Y es que uno puede sentirse solo incluso en lugares maravillosos. Dan igual las vistas y las ciudades. Te asomas a una panorámica exótica mientras el sol se pone y se escuchan unos cánticos a lo lejos. En ese momento mágico, aunque haya más gente en las otras mesas, nadie te habla. Sigue leyendo

Sometimes you need

Luna llena

El vaivén del barco meciéndose al ritmo de mi música.

Los últimos ciclistas pasando de largo y las hojas de las palmeras susurrando en lo alto.

La enorme luna llena, más allá de los mástiles y las velas, haciéndose valer entre nubes negras.

Allí me senté. Una piedra convertida en banco.

Estaba presenciando un instante irrepetible y quería disfrutarlo.