Cuando por fin te tuve, recordé lo atractivo que me parecías antes, mientras aún creía que nunca te podría tener. Eras demasiado perfecto, pensaba. Enredado contigo no pensé en nada de eso, claro; enredado contigo solo tenía ojos y boca para ti, para tu cuerpo, todo. El vacío llegó después. En la calle, la misma calle de antes, ahora con el regusto de que nada hubiera cambiado. Ya solo me quedó el consuelo de saber que no te podría tener una segunda vez.
Sombras de neón
Scream and shout
Queríamos gritar pero nos podía la vergüenza. Ese miedo al qué dirán porque tendemos a creernos los únicos raritos. Preferiríamos ser especiales como todos. Pero esa mañana ellas notaron nuestras ganas. A punto estuvimos de huir hasta que vimos que, en vez de reírse, aplaudían. Nos animaron a hacerlo, a gritar mucho, y gritaron también ellas. Todos juntos gritamos. Porque cuando por fin te atreves, lo más curioso es que inspiras a otros a atreverse contigo. Nos fuimos ya sin pensar en otra cosa que en esas máscaras que aún llevaríamos de no haber coincidido.
Fotografía: Théo Gosselin
Never get you right
Tu voz cambió después, cuando todo ya estaba manchado. De tu garganta brotó la ternura; al borde de la puerta rescataste un abrazo que incluso tú creías olvidado. Sigue leyendo
Dreams come true
Hay sueños que sí merece la pena cumplir. Antes defendías lo contrario: mejor dejarlos como fantasía, decías; todo suena mejor en la cabeza. Y también ayer estuviste a punto de echarte atrás. Sigue leyendo
It’s too late to be late again
Con cada beso, sentía cómo me iba apagando. Qué extraño, pensé. Tú contraatacabas, buscabas todas las formas de excitarme Sigue leyendo




