Gastas la vida buscando algo que quizás no quiere ser encontrado. Como si por el solo hecho de tener un mapa, también poseyeras esa X roja y todo lo que representa. No te preguntas quién abandonó allí el tesoro y por qué. No piensas en los demás buscadores Sigue leyendo
love etc
Love me like you do
Y soñó con alguien nuevo. No virgen pero sí nuevo. Difícil en este mundo donde todos nos conocemos. Claro que los sueños son así de ambiciosos. Soñó con alguien que llevaba un libro asomando por el bolsillo de la chaqueta, una invitación brotando de los labios, iniciativa y delicadeza, las intenciones claras bajo todas las capas de misterio, sus cadenas serían invisibles y le haría entrega de las llaves, cantaría con él, diría las cosas sin excederse ni quedarse corto, los domingos bajaría a por croissants de mantequilla recién hechos que luego comerían en la galería, levantando la vista de los móviles para darse los dos las gracias por seguir ahí, en la silla de mimbre, otro desayuno más, se dejaría hacer fotos con la coquetería de quien se sabe guapo pero necesita que se lo recuerden, hablaría de cine sin ser pedante, se peinaría con las manos el flequillo nada más salir de la peluquería, le pasaría el brazo por los hombros cuando se cansaran de ir de la mano, sonreiría con humanos y flores por igual, hablaría de París, de Roma, de ciudades nuevas, nunca esperaría a que fuera demasiado tarde. Soñó con él y lo vio tan claro, tan definido como si ya se conocieran de siempre. Pero no había llegado el momento. Todavía.
Let me love you from the inside out
Somos los eternos insatisfechos. Parodias adolescentes de nuestras madres, para las que siempre nos abrigaremos poco y demasiado. Pedimos algo tranquilito cuando en realidad nos apetece bailar; si nos sacan a bailar, aseguraremos estar cansados. Nos hemos acostumbrado a que nos traigan el desayuno a la cama. Y no derrames el zumo de naranja, gracias. Sigue leyendo
Revisitando Antes del anochecer
Alguien me dijo que esta era la película más romántica de las tres. Y yo, claro, enamorado como estoy de las dos primeras, le taché de loco. No es que no me gustara en el cine, pero ver a mis queridos Jesse y Céline en plena crisis fue un shock. De hecho, ni siquiera me la compré en DVD cuando salió. Necesitaba asimilarlo, reponerme. Este fin de semana, por fin, cayó. Y para mi sorpresa, tuve que darle la razón a ese amigo: es una película romántica. Igual que las otras, aunque de otra manera.

El suyo es un romanticismo menos idealista que Antes del amanecer, ya no desesperado y contrarreloj como en Antes del atardecer. Un romanticismo contradictorio, también Sigue leyendo
If I fell into you, would it be close enough?
Esta vez lo vi tan claro. Tan evidente. No escrito en las estrellas, pero sí en el momento exacto. Así que me dejé llevar. Me entusiasmé hasta el punto de hablar por los codos, de enseñar tus fotos, de compartir mis planes. No podía ser de otra manera porque yo no lo concebía. Y resulta que me equivoqué. Una vez más, como siempre, pero esta vez más dolorosa. Porque si viéndolo tan claro tampoco resultó, ¿qué puedo esperar? ¿Estoy ciego o loco? ¿En qué punto me desvié de la trayectoria sin darme cuenta? Como quien sigue el mapa calle por calle y solo cuando está perdido se da cuenta de que lo consultaba al revés. ¿Podría haber llegado alguna vez a mi destino? ¿Hay marcha atrás, algún desvío que pasamos por alto? ¿Alguna cura para el descreído? Lo daría todo por volver a la casilla 1. Compraría unos dados nuevos, relucientes, y los lanzaría con aquellas ganas del principio por empezar nuestra partida. ¿Recuerdas dónde dejamos el tablero?



