Vienen bien películas así de vez en cuando. Comedias sin pretensiones, de moralina complaciente y hasta previsibles. Solo quieren hacerte reír y lo consiguen. ¿Qué tiene de malo eso cuando justamente lo que te apetece es reír? Ni pensar ni descubrir un nuevo mundo. Solo pagar tu entrada y que te ofrezcan lo que has pedido.
Empezar de cero es empezar desde abajo. Es no tener nada y conformarte con lo que poco a poco vas encontrando. Sigue leyendo




