You are not alone

entertainment-2014-04-ryan-mcginley-ryan-mcginley-gq-magazine-april-2014-photographer-art-06

Llegará el momento en que pienses que ya está, que ya lo has vivido todo. Lo sentirás como un atardecer interminable que te toca presenciar desde el banquillo. Te resignarás a que los días vayan pasando sin contarlos. Será entonces cuando de la nada, puede que una noche de martes cualquiera, irrumpa algo a galope para que lo cabalgues. Y entusiasmado con tu nueva montura, por fin entenderás que esta energía siempre fue tuya, que la puede aplicar a lo importante pero también a todas tus pequeñas ilusiones. Lo que ya se ha vivido siempre se puede repetir.

Fotografía: Ryan McGinley.

Jump they say

Ryan_McGinley_Blue_Falling

Recuerdo idear rutas inverosímiles para evitar encontrármelos por la calle. Recuerdo escuchar música a todas horas porque la música era el único escudo. Recuerdo mis respuestas mordaces fruto del miedo. Recuerdo vestirme a toda prisa en los vestuarios, también el asco a las clases de gimnasia: podía cambiar muchas cosas, pero nunca mi cuerpo. Recuerdo contar los días de tortura que me quedaban por delante. Recuerdo consolarme con poco. Recuerdo el vértigo de que mis triunfos pudieran convertirse en motivos para atacarme. Si entonces hubiera saltado, no recordaría nada de todo esto. Por eso me alegro de no haberlo hecho y que ahora solo sean eso: recuerdos.

Fotografía: Ryan McGinley.

…But in the process I forgot that I was just as good as you

CYBuBB5WwAE9cTd

Olvidé cómo ser alguien mejor. Lo dejé en tus manos. No quiero decir que tú tuvieras la culpa: si algo sé, es que la culpa fue mía. Porque yo lo permití. Y lo permití con gusto. Como quien paga la penitencia de no ser puro. Dejé de hacer lo que me gustaba para tener tiempo de pensar en ti. Tanto te pensé que acabaste por convertirte en nada, en una idea, algo que nunca podría ser mío. Pero fue esa idea la que me devolvió la luz. Gracias a ella recordé cómo ser alguien mejor. Y fui a por todas.

Beautiful disaster

tumblr_nwo3u7gnla1qkms95o1_1280

Cuando por fin te tuve, recordé lo atractivo que me parecías antes, mientras aún creía que nunca te podría tener. Eras demasiado perfecto, pensaba. Enredado contigo no pensé en nada de eso, claro; enredado contigo solo tenía ojos y boca para ti, para tu cuerpo, todo. El vacío llegó después. En la calle, la misma calle de antes, ahora con el regusto de que nada hubiera cambiado. Ya solo me quedó el consuelo de saber que no te podría tener una segunda vez.