Llegará el momento en que pienses que ya está, que ya lo has vivido todo. Lo sentirás como un atardecer interminable que te toca presenciar desde el banquillo. Te resignarás a que los días vayan pasando sin contarlos. Será entonces cuando de la nada, puede que una noche de martes cualquiera, irrumpa algo a galope para que lo cabalgues. Y entusiasmado con tu nueva montura, por fin entenderás que esta energía siempre fue tuya, que la puede aplicar a lo importante pero también a todas tus pequeñas ilusiones. Lo que ya se ha vivido siempre se puede repetir.
Fotografía: Ryan McGinley.




