La Odisea: cómo un manuscrito se convierte en novela

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Tres años y medio… largos, muy largos. Ese es el tiempo que separa los cuadernos de la izquierda, del libro de la derecha. En junio de 2011 empecé a darle vueltas a la idea de El mar llegaba hasta aquí, aunque al principio se tituló (simbólicamente) “Adán y los últimos vampiros”. Lo primero que escribí fue la última frase y se ha mantenido casi idéntica desde entonces. Tenía claro dónde quería llegar, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo. Lo que también sabía es que esta vez sí iba a lograrlo. Había dejado muchas historias a medias; la aventura de Leo y Adán tenía que llegar a puerto.

En agosto, me compré un cuaderno y lo empecé con el compromiso de escribir como mínimo una página al día. Durante los siguientes meses, cumplí el planning a rajatabla. Algunos días las palabras se encallaban y apuraba esa página como podía; otros días, los mejores, las frases fluían una tras otras y antes de darme cuenta ya había llenado 20 hojas. De hecho, el último día tuve que escribir en la contracubierta. Recuerdo incluso la mesa del Starbucks en que estaba cuando escribí, ingenuo de mí: FIN, rodeado de turistas a los que no podía importarles menos la ilusión que sentía. Lo había conseguido. Ya era noviembre y tenía dos cuadernos llenos con un montón de escenas que debía pasar a limpio. Lo siguiente fue el proceso más duro de todos. Tuve que darle forma a esa historia. Montar el puzle.

Tardé un año y medio en tener algo presentable, ese cuadernillo blanco que veis en el centro de la foto. El manuscrito. Temblando, llevé uno igual al registro de la propiedad intelectual. Pero para mi sorpresa, el proceso fue rápido, me atendieron con toda la amabilidad, aclarando mis dudas. Cinco minutos después, salía de aquel edificio con un papel que, a mis ojos, me reconocía como escritor. Registrar tu obra es algo que recomiendo, no tanto por la tranquilidad legal (que también), sino por el chute de autoestima. Nada más salir, empezó a llover y lo tomé como una buena señal: al fin y al cabo, en mi historia llueve mucho. Era el 9 de mayo de 2013.

Aquella misma mañana, tras celebrarlo con un buen trozo de tarta, mandé a varios amigos y familiares el manuscrito, para que lo valorasen. También cometí el primer error: mandé ese embrión a muchas editoriales y agencias, gasté casi todos los cartuchos de golpe. En realidad no sé si fue un error o algo que tenía que ser así. Muchas cartas de rechazo y, por parte de mis amigos, opiniones de todo tipo y, sobre todo, críticas constructivas. Siguiente lección: el lector lee tu historia con otros ojos, él no sabe lo que ocurrirá en la página siguiente. Por eso lee… si tú le vas poniendo las baldosas para que siga el camino.

Así que cuando pensaba que ya había terminado, en realidad me quedaba mucho. Revisar, revisar, revisar… Por el camino, conté con los consejos de amigos escritores. Entre ellos y las valoraciones del resto de lectores, noté cómo la historia crecía en mis manos al mismo tiempo que, cosa curiosa, el contador de palabras disminuía y las páginas cada vez eran menos. Cincelar la historia, quitar lo sobrante, realzar lo que ya era bueno. Este proceso dio sus frutos porque hubo un par de editoriales interesadas en publicar El mar llegaba hasta aquí. Tras valorar sus ofertas, las decliné. No terminaban de encajarme. Me arriesgué, lo sé. De hecho, a veces aún me arrepiento. Luego pienso en todo lo que ha crecido el libro desde entonces y pienso que fue lo mejor. No estaba listo todavía.

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Y seguí revisando… Hasta el último momento estuve intentando que solo quedara en el libro lo esencial. Lo del último momento es literal: este viernes, de madrugada, aún estaba haciendo cambios. Maquetando, puliendo frases, corrigiendo errores tipográficos. Pero hoy por fin, el libro está a la venta. En la foto, aparece el primer ejemplar que tuve en mis manos. Fue una sensación aún más extraña que con La noche nos alumbrará. Como reencontrarme con un viejo conocido. O más bien, encontrar al fin a esa persona que sabías que tarde o temprano llegaría.

Sí, aquí está. Mi primera novela. Primero fue una idea, después un borrador, luego un manuscrito que dio muchas vueltas y finalmente un libro. Escrito con todo mi cariño, con dolor, alegría, tantos momentos que han merecido la pena. Ahora solo queda que lo leáis. Espero con ganas vuestras impresiones. Gracias por haberme acompañado, de una forma u otra, a lo largo de este proceso.

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Comprar: Libro en papel / Kindle

Leer: Capítulo 1

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10 comentarios en “La Odisea: cómo un manuscrito se convierte en novela

  1. Felicitaciones!!! Que lindo debe ser tener en las manos un libros producto de nuestro tiempo, esfuerzo, de la sangre que corre por nuestras venas. Es para mi un gran deseo hacerlo. Felicitaciones nuevamente!

    • Es una sensación muy extraña, porque después de tanto tiempo trabajando en el libro tampoco sorprende tanto tenerlo en las manos. Emociona mucho. Deseo que tú también lo logres. ¡Un saludo!

  2. Enhorabuena a ti, y a todos los que compartimos (un poquito) la gestación de la criatura que POR FIN podemos disfrutar, desde aquellas maravillosas Sombras de Neón.
    Libro comprado, recomendado y eso sí, prepárate pq sin duda querremos más, así que no te digo nada…
    Un gran abrazo y todo el éxito del mundo.
    PD Advertido quedas de que en mi próximo viaje a Barcelona te buscaré por Gracia para que me lo firmes 😉

    • Prometo que los próximos libros no tardarán tanto en llegar a buen puerto. Este, al ser el primero, me llevó más tiempo: por inexperiencia y por ganas exageradas de que fuera lo mejor posible.

      Por supuesto, cuando vengas a BCN contáctame y te lo firmaré encantado. Gracias por recomendarlo. Espero también que me comentes qué te parece cuando lo puedas leer. Te mando un abrazo fuerte.

  3. Me alegro que por fin este libro salga a la luz, muchas felicidades no solo por el libro sino por lo que creo que vale más la felicitación. Felicidades por no rendirte, por aceptar las críticas que es algo muy difícil para algo que nace de tu alma, y por creer en tu idea y tener las narices de decir NO cuando lo fácil ante la aceptación era el SI rotundo.

    He ido leyendo fragmentos de este camino hasta la novela y siempre he tenido ganas de leerla, con tu permiso ya que lo has puesto me leo el primer capitulo hoy mismo de camino al gimnasio, llega un poquito tarde para que me lo regalen para navidad así que me lo tendré que autoregalar, tendré que ir a la caza de la firma!!

    • Gracias por tus palabras Guillem. No ha sido un camino fácil pero había que tomarlo… y el tiempo dirá si las decisiones fueron las acertadas. Al menos puedo decir que estoy orgulloso del resultado: la portada, el libro… Ojalá lo acojáis con cariño. Cuando lo leas, cuéntame qué te parece. Y sí, por supuesto: habrá firma 😉

      Un abrazo.

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