You’re forgiven, not forgotten

Los peligros del olvido y el dolor del recuerdo. Hablando con varios amigos acerca de Eternal Sunshine Of The Spotless Mind (“Olvídate De Mí”, película que vi el otro día por primera vez y a la que no dedicaré una entrada en el blog porque sinceramente me pareció pretenciosa y bastante sobrevalorada), me asustó descubrir que todos apostaban por el olvido como solución para dejar atrás al pasado. Que si pudieran, borrarían lo doloroso de su mente, como hacen los protagonistas de la película.

Y así entendí porqué la humanidad está siempre condenada a repetir sus errores. Preferimos el olvido porque es más fácil, más cómodo. De un plumazo borramos las personas que nos hicieron daño, borramos nuestras equivocaciones, borramos todo lo que no nos gusta. Y olvidando, dejamos de aprender. Sólo es posible evolucionar recordando lo que se hizo mal, el daño que permitimos que nos inflingieran. Volveremos a ver guerras y campos de concentración porque la gente prefiere olvidar a dónde lleva el odio, las huidas hacia adelante y las soluciones finales. Y día a día la gente vuelve a caer en las mismas piedras, se enamora repitiendo los mismos patrones nocivos, porque olvidan lo que un día se prometieron no volver a soportar.

Tampoco se trata de recordar a todas horas, ni de fustigarse con los recuerdos. Nunca hay que llegar al masoquismo. Se trata de tener esos recuerdos almacenados en cajas, medio ocultos en un diminuto rincón de la memoria para así consultarlos sólo cuando sea necesario. En los momentos de flaqueza, podremos recurrir a la biblioteca de nuestra memoria y extraer esas postales del pasado que tan preciosas parecen pero que en la parte trasera tienen escrito un enorme “NO”.

Lidiar con el recuerdo es difícil, claro. Al principio parece incluso imposible. Al principio todo lo que huela a pasado duele. Pero analizando, extrayendo conclusiones, asumiendo lecciones, adquiriendo perspectiva, logras salir adelante. Reforzado, sabio. Sabiendo lo que no quieres (especialmente lo que no quieres repetir jamás), resulta mucho más sencillo encontrar nuevas y mejores rutas. No es un proceso simple, ni rápido. Pero sí mucho más fructífero.

Además, el olvido va ligado siempre al rencor; yo prefiero perdonar, dejar ir. Sinceramente, espero que nunca exista una empresa a la que se le pueda pagar por olvidar. Y también confío en que la gente entienda el verdadero mensaje de Olvídate De Mí. Recordar, aprender, mejorar.

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2 comentarios en “You’re forgiven, not forgotten

  1. Estoy de acuerdo, de nuevo. No hay que olvidar nunca, sino aprender. Recuerdo que con una pareja que tuve, cuando lo dejamos, ella me decía que era como si todo el tiempo que habíamos estado juntos hubiera sido una pérdida de tiempo (2 años). Y me dolió, porque a mí, pese a que al final la relación no acabara donde nos habría gustado que acabara cuando empezamos, jamás lo consideré una pérdida de tiempo. Son 2 años juntos, y estoy seguro de que no fueron una pérdida porque ahora soy como soy, en parte, gracias a ese tiempo compartido con ella (y otras mil cosas más, claro).
    Todo nos amolda para lo que acabamos siendo y, en retrospectiva, pese a que no fuera una de mis mejores relaciones, aún así al echar la vista atrás me doy cuenta de que aprendí mucho de ella, aunque solo fuera aprender qué no necesito en una relación.
    Pese al tono negativo de esta última frase, repito que en ningún momento pensé en que hubiera perdido el tiempo, o que no valiera para nada. Toda relación con alguien, por pequeña que sea, vale de algo. Te alimenta, te aporta matices que no conocías de ti mismo y te forma para lo que te pueda venir en el futuro. Y de algo estoy seguro: no me arrepentiré ni querré olvidar aquello que aprenda en ese futuro, por muy doloroso que pueda llegar a ser en algunos momentos. Lo aceptaré, aprenderé y seguiré adelante.

    Como hemos comentado a veces por otras entradas, me gusta mucho pensar en el tema de las casualidades, de que nada pasa simplemente porque sí. Y eso incluye, obviamente y por encima de todo, las relaciones. Las casualidades que me llevaron a estar con esta persona en concreto durante 2 años fueron por una razón. Y de ahí enlacé con otras casualidades que me han llevado a donde estoy hoy, un poquito más sabio y experimentado que ayer, pero ansioso por descubrir y aprender (no olvidar) más cosas mañana.

  2. Tenemos un punto de vista muy parecido, David. A mí también me han dicho eso de la pérdida de tiempo tras dejar una relación y me enfadé porque yo, como tú, veo en todo un aprendizaje constante. Duren 10 meses o 10 años, todas las relaciones te aportan algo significativo. La mayoría de las veces, no puedes aplicar esos nuevos conocimientos hasta DESPUÉS. Lo has expresado perfectamente: todas las experiencias (incluso las malas) te preparan para el futuro. Ahí está la grandeza de vivir: aprender siempre, evolucionar. Y para aprender hay que recordar, o al menos saber lidiar con los recuerdos.

    Hay una frase de Albert Espinosa que me encanta: “No tengas miedo de ser la persona en quien te has convertido con tus decisiones”.

    Y otra del libro La Ley Del Espejo: “No te surge ningún problema para el que no conozcas la solución. Todo problema surge para aprender algo importante.” No hay casualidades sino causalidades; todo ocurre por una razón, en efecto.

    Un abrazo.

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