«Los sentimientos que Tatsuya albergaba hacia Eiko eran parecidos a la fascinación que sentía por el boxeo.» Cuando un libro empieza así, sabes que será bueno. Sabes que será violento y romántico (a veces ambas se confunden), sabes que irá de jóvenes conflictivos y antisociales. Sabes que lo disfrutarás con la alegría de que editoriales como Gallo Nero se atrevan con autores japoneses nuevos. Nuevos entre comillas, claro: el libro es de 1955 aunque parezca escrito hoy.
De todos modos, Shintaro Ishihara no es ningún desconocido. De 1999 a 2012, fue el gobernador de Tokio y nada más verle la cara, piensas: «¡ah, sí!». Choca que un político escribiera un libro así. Será que de jóvenes todos queremos ser rebeldes. Sigue leyendo




