Climb every mountain

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Hace siete años, escalé una montaña. Fue la primera de muchas, aunque entonces no lo sabía. Entonces aún creía que bastaría con una, que después de aquello ya lo tendría todo. Que nada cambiaría. Todo cambió, y lo hizo deprisa, de golpe, como cambian las cosas. Llegaron más montañas y no todas las escalé. A veces no tenía fuerzas y a veces sencillamente no me quedaban ganas. Siempre aprendía, o eso me decía, como si lo aprendido tuviera que servir para algo. Hace siete años, me reiría de saber hasta dónde he llegado. Las montañas de ahora no se parecen en nada a las de antes porque también yo he cambiado. Tengo habilidades que jamás creí tener. Es raro esto de haber dejado de ser yo pero gustarme más ahora. Me gusta más este paisaje desde lo alto, incluso cuando hay bruma.

Gonna take her for a ride on a big jet plane

Cuando aterricé, quise creer que nada había cambiado. Están las mismas luces de siempre, me dije, y el aeropuerto adormilado a lo lejos, pero a medida que me acercaba a la ciudad, una sensación de vértigo crecía. A punto estuve de tropezar en la plaza. Nada sería igual en adelante, nada podría serlo. En el último semáforo antes de llegar a casa, supe que incluso nosotros habíamos cambiado. Ahora buscaríamos culpables por las calles pero nunca nos miraríamos al espejo. No reconoceríamos un error porque somos mejor que eso. Nos convenceríamos de que después de cualquier viaje ya puedes idear el próximo, sin asimilar la experiencia vivida, sin saber que has crecido un poco. Me arrebujé entre las sábanas, frías y húmedas tras cuatro días fuera. Por suerte, en esa penumbra no tuve que confesarte mi miedo a que algún día no nos queden aviones.

Fotografía: Tumblr, autor desconocido.

Banda sonora: Angus & Julia Stone.

Like beautiful robots dancing alone

Antes de levantarte, ya te han rechazado ocho veces. Otros ni siquiera responden a tus decenas de saludos clónicos. Hace tiempo que dejaste de esforzarte; tú tampoco respondes apenas, nada queda de aquel chico que creía que había que ser amable. Mejor repetir las mismas frases en el mismo orden. Bendito teclado predictivo. Más propuestas que se quedarán en nada. Porque cuando alguien por fin es receptivo, no te quedan ganas de moverte. Ahora los calentones no llegan a chispazos. A quién le cuentas que solo te apetecería un abrazo por la noche. Antes de acostarte, has perdido la cuenta de los rechazos acumulados durante estos últimos años. Tú ejecutas diez bloqueos diarios, eso sí lo sabes. Quizás algún día logres convertirte en la única casilla. Hasta entonces, verás gente cada vez más lejana en un mundo donde una parada de metro ya es una distancia insalvable. Para qué invertir el tiempo de dos canciones en algo que solo parecerá divertido los últimos cinco segundos.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.

Banda sonora: Girls Aloud.

Summer days fall away

Este verano me olvidé de vivir cada chapuzón como si fuera el último. No pensaba que sería un verano eterno, por supuesto, pero sí que duraría más tiempo. Tan a gusto estaba nadando que por una vez me creí a salvo. Enseguida llegaron el frío y el viento a recordarme que ellos también existían. Agitaron la toalla, levantaron arena y alborotaron las páginas del libro que leía. Perdí el hilo de una historia que me estaba gustando. De repente me encontré solo en una playa desierta. Me dije que se pueden hacer otros planes aunque no sean los previstos. Sonreí deseando recuperar el impulso para nadar en otoño entre las hojas.

Fotografía: Hiroshi Sugimoto.
Banda sonora: Rhye.

Un i mig

Quedaba con otros porque no podía hacerlo contigo. Algunos me hacían reír, otros eran bastante guapos y hasta bailaban bien a ratos, pero con ellos nunca era lo mismo. Si intentaba abstraerme, lo conseguía durante unos segundos, quizás minutos, hasta que el ronroneo de una moto lejana o el olor a tabaco me devolvían tu recuerdo. Siempre estabas allí sin estarlo y yo ya no era capaz de mirar al otro. Él no tenía tus ojos, nunca ponía esa cara tuya de mirarme entre la incredulidad, el cariño y el divertimento. Después, nada más quedarme a solas tras cerrar la puerta, miraba el móvil y otra vez volvía a no tener un mensaje tuyo.

Fotografía: Théo Gosselin.

Banda sonora: La iaia.