La fuerza del destino: un día un gato entra por la puerta y todo cambia. Dejas de escribir tanto para mirar cómo juega, piensas en eso que le darás de comer, intentas cogerle en brazos aunque sepas que volverá a escaparse. Sin saberlo, le has invitado a tu vida. A él, que tanto juraste que no te gustaba.
La relación entre Chibi, el gato del título, y la pareja protagonista deja huella porque no se necesitan y, sin embargo, se buscan. Sigue leyendo




