No love without freedom (No freedom without love)

«Soledad en libertad», dijeron las señoras de aquel banco. Cientos de pasos después, ya en la playa, tu toalla flanqueada solo por arena, el peso de aquellas palabras continúa creciendo. Quizás ahí está el problema, en definitiva. Que te has cansado de tanta libertad. Estás harto de sentirte el solterón del grupo. De tener siempre tiempo para todo el mundo. ¿Cuándo fue la última vez que dijiste «Hoy no puedo quedar, lo siento, he quedado con Él»? Ya ni te acuerdas.

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No pides mucho. Aprendiste a construir tu propio espacio y disfrutarlo, ahora quieres compartirlo. Hacer planes, soñar en un futuro. Sin prisa pero con ganas. Que nunca exista el silencio sino las miradas. No tener que pedir para que las cosas lleguen. Cosas fáciles, como encontrar sitio en ese bar pequeño de la calle de siempre al que nunca habías entrado. Dejarte aconsejar. Escuchar y que te escuchen mientras fluye el vino. Creer en ese mañana que nunca habéis tocado. Ahora sí, libertad en compañía.

Amigos de más (What if)

En las comedias románticas, los protagonistas siempre son los últimos en enterarse. Lo que para los demás está clarísimo, a ellos les lleva hora y media reconocerlo. Tú como espectador, de hecho, ya sabes que van a terminar juntos incluso antes de comprar tu entrada. Por eso has ido al cine, de hecho. Una historia ordenada, ñoña, previsible, de final feliz. Hay días que necesitas que te cuenten justo eso. amigosdemas Lo sabes y aun así te pasas todo el rato con la duda. Porque, ¿y si esta vez es diferente? Son tan tontos. Si hasta tiene que ser el bocinazo de un taxista lo que les haga mirarse. Dejar de juguetear con los móviles y mirarse a los ojos. Sigue leyendo

El perro enamorado de las estrellas

«¿Se muere el perro?», ha sido la pregunta más repetida cuando los clientes hojean este manga. Ya conocemos el talento especial de los japoneses por hacernos llorar matando a las mascotas más adorables. Y la respuesta es sí: el perro se muere; en la tercera página ya lo descubres. Pero como en tantas historias, el final no importa tanto como las sorpresas del recorrido.

El perro enamorado de las estrellas

Aparecen más perros, por ejemplo. Y gente solitaria a la que acompañan en su periplo. «Vivir es más difícil, pero lo haremos juntos», le dice una anciana al cachorro que acaba de encontrar. A ella le fallan las fuerzas y él apenas se tiene en pie. Se necesitan. Se vienen bien. Y se han encontrado, por suerte. Estas páginas rebosan casualidades y vidas cruzadas. Flores que crecen donde otros no tuvieron tanta suerte. Y cuanto más avanzas, más esperanza encuentras. Qué bonito es llorar con algo inesperado.

El perro enamorado de las estrellas manga

Wait for the build up and then let’s do it again

summerocean

Entró en el mar como si estuviera infestado de tiburones. Despacio, precavido. De la arena al agua: la gran frontera. Al principio solo se remojó los pies. Quizá se acordaba de veces anteriores. De las advertencias de su madre. De aquella ola traicionera que le arrastró más de la cuenta. Hasta que mirando a los demás bañistas, poco a poco le volvieron las ganas. Entonces cogió un poco de agua con las manos para mojarse el cuello. Como quien no quiere la cosa, pero queriendo. No tardó en coger más agua; se humedeció los hombros, los brazos, los abdominales. Parecía que se iba a duchar entero con las manos. Y entonces saltó. Visto y no visto. Se zambulló, buceó lejos, nadó mucho. Todo sonrisas. Se hizo el muerto para que, sin salir del agua, el sol le reactivara cada músculo. Ya había pensado suficiente. Nadie le iba a robar aquel placer.

Locke

¡Espabila! ¡Ya está en verde! Ahora no te eches atrás. Tomaste una decisión y tienes que seguir adelante. Con todas las consecuencias, sí. Un minuto lo tenías todo previsto y al siguiente saltó por los aires. Solo te queda una carretera a oscuras sin destino claro. Pero harás lo correcto, por duro que sea o se sienta. Lo correcto por una vez en tu vida.

Locke película póster

«Un solo error y alrededor todo tu mundo se derrumba», sueltas al retrovisor. Y la gente te reclama, te llama; tú solo buscas la cámara oculta. Sigue leyendo