¡Espabila! ¡Ya está en verde! Ahora no te eches atrás. Tomaste una decisión y tienes que seguir adelante. Con todas las consecuencias, sí. Un minuto lo tenías todo previsto y al siguiente saltó por los aires. Solo te queda una carretera a oscuras sin destino claro. Pero harás lo correcto, por duro que sea o se sienta. Lo correcto por una vez en tu vida.
«Un solo error y alrededor todo tu mundo se derrumba», sueltas al retrovisor. Y la gente te reclama, te llama; tú solo buscas la cámara oculta. Esto tiene que ser una película. No te puede estar pasando a ti. Esa angustia contrarreloj mientras las catástrofes se suceden. Arreglas algo para que enseguida irrumpa el siguiente desafío. ¿Será que no está en tus manos? ¿O que tienes que mantenerte firme? «Cuando algo se tuerce, empujas; empujas hasta que por fin lo enderezas».
Ya, ya lo sé, esperabas otra Última llamada, ¿verdad? Aquí hay llamadas, muchas, pero nada de artificio o pirotecnia. Y es que los cambios más drásticos surgen de cosas así, pequeñas, insignificantes y sin embargo decisivas. Volantazos vitales. Qué absurdo. Y qué emocionante. La adrenalina de lo desconocido te engancha, no lo niegues. Te devuelve a la vida. Justo lo que necesitabas. ¿A dónde llegarás tras toda esta tensión? ¿De verdad quieres saberlo? Adelante, sigue conduciendo.
¡Qué buena pinta! Ni había oído hablar de ella. Me la apunto para este finde. 🙂
Es una película muy particular… pero ese es precisamente su encanto. Un saludo.
Pues la verdad es que me gustó bastante. Y mira que las cosas no le salen especialmente bien, pero cuando la ve, uno también piensa: «¿Y sí cuando x me hubiese atrevido y hubiese hecho z?». ¡Gracias por la recomendación! Un saludo.
¡Me alegro de que te gustara! Saludos.