Tell me I’m no good and I’ll be great

califorication_theo-gosselin

Siempre que dejo de hacer algo, lo mitifico. Puede ser que ahora no quiera hacerlo, o que no me apetezca, sin más, pero olvido esa pereza. Pienso que el problema es que ya no puedo hacerlo. Incluso me convenzo de que nunca pude. La cobardía y sus extraños caminos. Por suerte, también llega un día en que el cuerpo salta hacia adelante, como si antes solo estuviera cogiendo carrerilla, y ya no cuesta repetir, coger el ritmo. ¿Cómo pude aparcarlo? No lo sé. Pero vuelvo a tenerlo en mis manos, diminuto como siempre fue, moldeable a mi antojo, y deseo tenerlo siempre así, aunque soy consciente de que habrá más momentos de debilidad. Quizás haya que intercalar carreras y respiros. Ojalá mientras corro y mientras respiro recordase lo otro.

Fotografía: Théo Gosselin.

El movimiento

TheoGosselin8

Cuesta acostumbrarse a las cosas soñadas cuando cobran forma. Siempre tienen un punto extraño, se mueven de otra manera. Intuyes que si las tocases, desaparecerían. Por eso, tu primer instinto es huir mientras aún hay tiempo. Pero ya estás cansado, así que por una vez esperas. Te sientas a beber tu batido y de paso observar, escuchar. Y así, poco a poco, te acostumbras. Vas dejándote seducir por esta voz que no habías escuchado antes. Relajado, devuelves la sonrisa y te da por pensar en ese instante futuro donde abrirás los ojos y dirás que sí, esperar mereció la pena.

Fotografía: Théo Gosselin.