It’s in your eyes

Gonzalo-by-CainQ

Tus ojos me miraron mucho antes de conocernos en persona. Son lo primero que recuerdo cuando me propongo recordarte: tus ojos en una de tantas fotos de perfil para exhibirte en una red social cualquiera. Viéndolos a todos pero atravesándome solo a mí. Cuánto te idealicé a partir de esa mirada y cuatro frases cazadas al vuelo. Te modelé a mi conveniencia, como a un nuevo dios. Temblaba ante la idea de conocerte algún día. Y entonces entraste cuando menos te esperaba y fui yo, no sé cómo, ignorando a los demás, quien habló. Nunca había imaginado que preferirías escucharme.

Fotografía: Cain Q.

When we were young

untitled (2)

Mientras dejábamos que se enfriara el colacao, nos sentamos a hablar de mil temas. Lo hicimos con esa nostalgia que solo se tiene a los dieciocho. Recuerdo cómo se movían tus labios describiendo ese paraíso perdido, la mitad de tu cara pintada de azul por las farolas y la lluvia. Habíamos apagado la luz: mejor así. Y a cada palabra yo me sumergía más y más en aquel sofá, orgulloso de haber sabido llegar hasta tu casa. De tanto hablar, mi taza acabó helada. Recuerdo tu último abrazo transformándose en beso de despedida. Solo yo lo sentí como una puerta que se desencallaba.

Fotografía: Théo Gosselin.

The city is in love with you

theo-gosselin-city

Dándote la mano redescubro mi ciudad. Al final de nada sirven esos itinerarios que planeé en cuanto supe de tu visita. Me toca improvisar. Tras un largo instante de duda, recuerdo aquel rincón y te llevo. Será justo en la siguiente esquina donde tú admires algo que nadie había visto antes. Contigo las calles son las mismas de siempre, pero la luz es distinta. A ratos, los demás nos permiten estar a solas y hablar como si cada fachada asimétrica y cada puerta verde fueran nuestras. Barcelona: para ti será así como la recuerdes, para mí ya nunca podrá ser igual.

I know the city
The city is in love with you

Fotografía: Théo Gosselin.

You are not alone

entertainment-2014-04-ryan-mcginley-ryan-mcginley-gq-magazine-april-2014-photographer-art-06

Llegará el momento en que pienses que ya está, que ya lo has vivido todo. Lo sentirás como un atardecer interminable que te toca presenciar desde el banquillo. Te resignarás a que los días vayan pasando sin contarlos. Será entonces cuando de la nada, puede que una noche de martes cualquiera, irrumpa algo a galope para que lo cabalgues. Y entusiasmado con tu nueva montura, por fin entenderás que esta energía siempre fue tuya, que la puede aplicar a lo importante pero también a todas tus pequeñas ilusiones. Lo que ya se ha vivido siempre se puede repetir.

Fotografía: Ryan McGinley.

Jump they say

Ryan_McGinley_Blue_Falling

Recuerdo idear rutas inverosímiles para evitar encontrármelos por la calle. Recuerdo escuchar música a todas horas porque la música era el único escudo. Recuerdo mis respuestas mordaces fruto del miedo. Recuerdo vestirme a toda prisa en los vestuarios, también el asco a las clases de gimnasia: podía cambiar muchas cosas, pero nunca mi cuerpo. Recuerdo contar los días de tortura que me quedaban por delante. Recuerdo consolarme con poco. Recuerdo el vértigo de que mis triunfos pudieran convertirse en motivos para atacarme. Si entonces hubiera saltado, no recordaría nada de todo esto. Por eso me alegro de no haberlo hecho y que ahora solo sean eso: recuerdos.

Fotografía: Ryan McGinley.