Hoping for more and wishing for less

iamfree

Acabaste por entender que, si había alguien con suerte, ese eras tú. Esperar o caminar: tú como mínimo podías elegir. Tenías ese poder. Tu vida volvería ser la misma después del aprendizaje. Pero ya no repetirías los mismos errores, o no tan a menudo. Paso a paso recuperaste la calma y con ella continuaste respirando. Pronto el camino se ensanchó para dejar espacio al futuro. Apenas te importó no conocerlo. Sí, acabaste por entender que tú seguías siendo tú, aunque en algún punto del remolino lo olvidases.

This town forgets too early

omohara-tokyo-japan_68824_990x742

Cuántas vueltas tuviste que dar para encontrar lo que estaba cerca. Solo en Tokyo, en la cuarta planta del Tower Records de Shibuya, te atreviste a preguntar qué canción estaba sonando. Sumimasen, ima no uta wa nan desu ka? Una guitarra retozando entre sintetizadores, un chico cantando en inglés algo que todavía no entendías. La certeza de que en cuanto dejase de sonar perderías tu oportunidad: ese fue tu trampolín.

El solícito dependiente te entregó un disco antes de alejarse. «Let’s get lost», se titulaba, y escuchándolo en el avión de vuelta, supiste que tú acababas de encontrarte. Ironía: tras aquella portada de palmeras  californianas se escondía un grupo de Barcelona, como tú. Podrías pensar que el viaje no tuvo sentido, pero lo necesitabas para aprender a mirar las cosas nuevas que ya te rodeaban.

Fotografía: Teruo Araya.

If I had my way

playa-theo-gosselin

Si las cosas salieran como quiero, no quedaría espacio para la sorpresa. Sí lo habría para la calma. No sé qué prefiero. Me gustan ambas: calma y sorpresa. Ojalá supiera combinarlas. Ojalá supiera ser como tú, sentado en la orilla, olvidándote de todo, incluso de tu pareja en la toalla. Tú con las piernas cruzadas y casi meditando, relajado justo en ese punto de la arena al que solo llegan las olas más valientes. Mojándote sin que te importe, esperando paciente a que las olas con menos suerte regresen al mar para tomar impulso y volver a intentarlo hasta tocarte.

Fotografía: Théo Gosselin.

Safe and sound

TheoGosselin34

Llegar a un sitio nuevo para recorrerlo sin recuerdos. No tiene que ser lejos, basta con no haberlo pisado antes. Darte el capricho en un restaurante donde, casualidad, ponen canciones que te gustan. Aquí incluso los camareros son simpáticos, de esos que sin conocerte preguntan si te gusta lo que has pedido. Echarte al sol, relajarte. Feliz de estar aquí, nada más, sin nadie que te eche de menos. Acordarte solo a ratos de que has apagado el móvil. No necesitar más que este paisaje ahora. Volver a casa dando un paseo, alargando este momento tuyo. Este pequeño triunfo, que alejándote de lo seguro y conocido hayas disfrutado tanto.

Fotografía: Théo Gosselin.

Some other summer

tumblr_nwxh2wEwxF1r6p4uho1_1280

El viernes intenté ir a la playa. De hecho, lo hice: me puse el bañador, cogí la toalla, la crema, las gafas, un libro, subí al tren y en media hora ahí estaban la arena y el mar. El problema era que de repente el día se había nublado. Solo faltaba un ingrediente, pero sin él los demás no surtían efecto. Me puse a leer en la orilla a pesar del viento y las nubes. A ratos, notaba cómo el sol intentaba abrirse paso y sonreí: seguía ahí aunque no pudiera disfrutarlo. La separación era temporal. Mañana tendré más suerte.

Fotografía: Jean Baptiste Huong.