Cuando alguien tan joven triunfa, no puedo evitarlo: siento una punzada de envidia. ¿En qué me habré equivocado? Enseguida se me pasa porque, al fin y al cabo, sé que sería incapaz de hacerlo tan bien como él. Como Xavier Dolan. Lo llaman el enfant terrible del cine canadiense. A mí el chico me tiene fascinado, la verdad, y eso que todavía no he visto todas sus películas.
Adoro sus personajes desquiciados, sus diálogos, esos momentos (benditos momentos) en que la historia se detiene para dejar paso a videoclips coloristas, efectivos, con canciones tan bien escogidas que de verdad parece que el grupo le haya contratado para grabarlo. Sigue leyendo




