There’s a reason

Cobra sentido después, cuando dejas de buscárselo. Ya no piensas en aquel encuentro ni en los efectos que quedaron por nacer. Ya no piensas en todo lo que no comprendías. Simplemente ocurre. Con la tranquilidad de un paseo en una tarde de otoño, tras una puerta metálica se abre otra de cristal y esta da a una sonrisa. Era esto y no lo otro. Ahora lo sabes, sentándote en esta silla cómoda para hablar como el que nunca estuvo nervioso. Si alguien te viera en este momento, no le parecerías pequeño o insignificante; quizás un actor sí, pero el protagonista.

Fotografía: Leafj.
Banda sonora: Wet.

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Walls we build

Cuando me da por recordar aquella tarde de verano, todo sigue siendo perfecto todavía. El sol en lo alto te aclara el pelo castaño y las olas lejanas nos hacen reír. Me sacas fotos en la barandilla y contra una puerta, jugamos a cambiar de postura; después yo también intento sacarte fotos aunque siempre te escondas tras las gafas de sol. Paseamos despacio por las calles blancas de mi antiguo pueblo, te cuento anécdotas como si fueran nuevas y de pronto dices que me vas a invitar a una cerveza. Tu voz resuena cuesta abajo. Alargamos la tarde sin descanso solo por el placer de hacerlo. Si intentásemos repetirlo ahora no podríamos porque ya es de noche.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: urfabrique.

Can you open up to the pleasure?

Un día cualquiera lo de siempre sabe mejor que nunca. Alguien ha mezclado los ingredientes del bocadillo de otra manera, quizás no con prisas sino con cariño, y hoy los sabores estallan en tu boca como si no los hubieras probado antes. De repente la mañana parece otra. Sigues sentado en una cafetería pero te crees en Italia, embarcado en un nuevo viaje. Algo tan sencillo te levanta una sonrisa que guardas para ti. Eso sí, cuando das las gracias te corresponden. Un gesto lleva a otro gesto aunque a veces lo olvides y solo a ratos lo retomes. Ya en la calle, todavía paladeas este sabor.

Fotografía: Coral.
Banda sonora: Robyn.

Come into my world

Como él no se decidía, te decidiste tú. Ya entonces sabías que aquel verano eterno no iba a durar toda la vida. Dejaste el libro de bolsillo y el bañador sobre la toalla de rayas y con el ímpetu de tus dieciséis años te lanzaste a la piscina. El hombre barbudo te siguió. Te asustaron un poco el ruido y las gotas de agua contra tu espalda, pero también te excitaron. No sabías qué ocurriría a partir de ahora: solo lo habías planeado hasta este momento. Los otros brazos te envolvieron y te dejaste llevar por la intuición. Desde el balcón tu madre pudo ver cómo dejabas de ser su hijo para convertirte en el hombre que con los años traería aquí novios y amantes, algunos incluso se los presentarías, compartiríais sandía. Pero esa tarde aquello quedaba lejos todavía porque todo era nuevo y el agua muy azul.

Fotografía: Boys gallery.
Banda sonora: Kylie Minogue.

A head full of dreams

Aquello tan ansiado de golpe está aquí, sobre una alfombra junto a la chimenea apagada. Dos copas de vino, cuatro piernas enredadas, una manta: lo inalcanzable ahora puedes contarlo. Durante dos o tres horas habláis con los ojos cerrados para que nada implique más de la cuenta. Es curioso, antes de entrar te daba miedo incluso decir tu nombre y ahora no dejas de hablar de tus padres, de tu hermano que duerme en la litera de arriba, de lo fácil que es para tus amigos lo que a ti te ha llevado años. Tampoco era tan difícil en el fondo, responde él en voz baja, como diciéndoselo a sí mismo, mientras cambia el lado del vinilo en el tocadiscos. Asientes aunque él no lo vea. Te sientes capaz de repetirlo, lo repetirás, te repites al salir a la calle. Amanece y en el metro nadie sabe quién eres porque ya eres otra persona.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Coldplay.