En contra de lo que creías, lo lograste. A los demás no les extrañó tanto. Será que te conoces menos, o que aún no has aceptado ser tu máximo apoyo. Sea como sea, lo lograste. El viaje tuvo sentido. Calle a calle, paisaje a paisaje, la huida fue convirtiéndose en aprendizaje. En las limitaciones encontraste una liberación inesperada. Prescindir de lo que dabas por supuesto para disfrutar lo diminuto. Y al volver a casa, todo había cambiado porque todo volvía a ser como antes. No como antes del viaje sino antes del motivo del viaje. Recuperada esa calma, pudiste avanzar.
beautiful life
Wherever I go there’s a shadow of you
Al principio procuré que mis pies no coincidieran con las pisadas en la arena. No sé si fue instinto o superstición. Había algo raro en aquello de andar el mismo camino que alguien cuando ni siquiera las olas se habían atrevido a borrar su rastro. Después me animé, por qué no: metí el pie izquierdo en la huella izquierda, encajaba, y el derecho también, y así pude seguir al desconocido invisible durante unos cuantos pasos. Pero más allá la ruta se mezclaba con otras marcas y no supe descifrar el enredo. Continué caminando a mi ritmo, dibujando un nuevo sendero.
Wish that you were here
Con cada nuevo viaje, la misma maleta. Ya conoces el proceso. Sabes que al final pesarán más los libros que la ropa. No cargas toda la ropa, claro; te da miedo perderla, como si los recuerdos estuvieran impregnados en cada prenda y no en tu memoria. Pero quieres llevar ese polo, es tu escudo. Que alguien piense que eres alguien. Antes de salir, coges eso que siempre olvidas, la pieza que confirma que sí, que el billete es válido. Diez canciones hasta el aeropuerto, la espera que nunca puede ser corta, el vértigo entre cabezadas y finalmente el horizonte alinéandose solo para ti. Encontrar la salida es tan fácil que por un momento te crees capaz de orientarte sin mapas.
I made my move
Después de mucho pensarlo, te lanzaste sin pensar. Ahora al menos nadie podrá decir que no lo intentaste. Tampoco tú podrás recriminártelo con los años. No sabes de dónde sacaste las energías ni la paciencia para hacerlo y seguir. Quizás seas más fuerte de lo que quieres creer. No lo lograste, todo se quedó en el intento. Cuanto más te acercabas, más se alejaba. Ese último escollo no lo supiste resolver. Pero en la orilla te sientes bien: nadar era la única manera de confirmar lo que ya sabías. Poco a poco recuperas el aliento.
Hoping for more and wishing for less
Acabaste por entender que, si había alguien con suerte, ese eras tú. Esperar o caminar: tú como mínimo podías elegir. Tenías ese poder. Tu vida volvería ser la misma después del aprendizaje. Pero ya no repetirías los mismos errores, o no tan a menudo. Paso a paso recuperaste la calma y con ella continuaste respirando. Pronto el camino se ensanchó para dejar espacio al futuro. Apenas te importó no conocerlo. Sí, acabaste por entender que tú seguías siendo tú, aunque en algún punto del remolino lo olvidases.




