I’m popping bottles that you can’t even afford

vino-menganito

Cuando regresas a la soltería, no es fácil volver a darse caprichos. Sobre todo cuando ya han pasado los aires de grandeza de los primeros días. Entonces se te olvida que a un restaurante bonito también puedes ir solo. Que un buen libro y la luz del sol de domingo también hacen compañía. Y en cada cita, otra vez se te escapa aquello de “vino de la casa, por favor”, tan acostumbrado estabas a tener que invitar pero ya sin necesidad de impresionar.

Esta noche es distinta. Porque enseguida él te corrige y pregunta por la carta de vinos. Dirigiéndote una mirada cómplice, pide por los dos ese Rueda que habías pasado por alto. Quién sabe, quizás hoy seas tú el invitado. Cambios de rumbo en los que apetece mecerse. Brindando, recuerdas esa frase de Oscar Wilde: “La diferencia entre un romance y un amor para toda la vida es que el romance dura un poco más”.

Fotografía: etiqueta del vino Menganito.

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6 comentarios en “I’m popping bottles that you can’t even afford

  1. Entregarse a los placeres sencillos como último reducto de los complejos…. pues sí, ¿qué más da? Intenta pasarlo lo mejor posible, puesto que sufrir no arregla nada y los atormentados (como yo, no oso a decir que tú lo seas) ya sufrimos bastante por nuestra cuenta, como para lamentarse por pasarlo bien.

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