Las cosas pares

Los ojos, las orejas. Las extremidades. Las ruedas que te llevan lejos. Las peras y las manzanas al meterlas en la bolsa para pesarlas: coges 4 o 6, nunca 5. Los yogures y las galletas, todo lo que compras para preparar con cariño la cena o el desayuno. Los gemidos en la cama. Las patas de la cama. Las veces que lees los buenos libros o ves las buenas películas (una a solas, otra acompañado). Los invitados a un evento.

Las velas y los cubiertos, los minutos que tarda en consumirse el incienso, las veces que te gusta oír las cosas, los ticks verdes del WhatsApp, los dedos que se entrelazan, las ondas en el agua antes de volver la calma, las palabras de un “te quiero”. Tú al mirarte en el mejor espejo: otros ojos. Sí, las mejores cosas son pares.

Casarme no entra en mis planes, pero considero imprescindible tener la posibilidad de hacerlo. 7 años de incertidumbre a causa de un recurso (acompañado de esa frase perversa: “ahora no podemos retirarlo”, como si se hubiera puesto solo) y, por fin, una sentencia. Afortunadamente, desde hoy amar ya es constitucional para todos.

Anuncios

2 comentarios en “Las cosas pares

  1. Totalmente de acuerdo. Cada uno es libre de casarse o no, pero al menos que esté la opción porque al fin y al cabo lo de dos hombres casándose es matrimonio. Así ha sido confirmado.

    ¡Voy preparando la boda musical!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s