Wacthing the signs as I go, I think I’ll follow the sun

Ayer bajaba yo las escaleras mecánicas del Metro de Plaza España dándole vueltas a algo que tengo ganas de dejar atrás definitivamente, bastante sufrí ya. Pero cierta canción (“La pequeña edad de hielo”, de Fangoria) había saltado en el aleatorio del iPod, llevándome a pensar en eso. Y de repente, justo al llegar al último pasillo, al hombre que iba delante mío se le rompió la correa del pesado maletín que llevaba a cuestas. El maletín cayó al suelo como una losa. Pum. Me sentí profundamente identificado con el pobre hombre, con la mezcla de angustia y alegría que detecté en su cara al verse liberado por unos segundos del exagerado peso que había estado cargando. De hecho, vi esa anécdota como una señal. Las cargas hay que soltarlas, romper la correa si es necesario.

No soy supersticioso, no soy creyente, en general paso de los horóscopos (aunque lo cierto es que soy MUY Géminis), en “Lost” estaba del lado de Jack (ciencia) y detestaba a Locke (fe)… Me gusta ser racional. Y sin embargo, debo admitir que sí creo en las señales. Digo señales por llamarlas de algún modo. Esas pequeñas casualidades que el destino va sembrando a nuestro alrededor, encadenando unas con otras, un camino de baldosas amarillas guiándonos hacia la dirección que de verdad queríamos tomar. Y así vivir nuestra vida, y no otra. Casualidad vs Causalidad.

Y suena ridículo, en el fondo es una chorrada, lo sé, pero a mí me fascina el tema. Me fascina en la vida real y, desde luego, me fascina en las obras de ficción que se basan en esto: “Lost” misma o “Dos vidas en un instante”, por ejemplo. En algo hay que creer, supongo. O quizá precisamente creo en las señales y causalidades en mi intento de racionalizarlo todo, porque es más tranquilizador pensar así que creer en el azar y el caos absolutos.

Hace unos días hablaba de señales con un buen amigo. Horas después, mientras le explicaba a fondo cierto encuentro reciente que me impactó y las consecuencias del mismo y todas las dudas que me provocaba, decidimos poner el VidZone. Puse uno de los canales aleatorios para no tener que ir buscando vídeoclips yo mientras hablábamos. Como no podía ser de otra manera, como para disipar cualquier duda posible, el primer vídeoclip que saltó fue el de la canción que más he escuchado a lo largo de estos dos meses pensando en ese encuentro que le estaba explicando a mi amigo. “No te invité a dormir”. Y no es la única canción que me recuerda a este tema, claro, hay otras 3 que he tenido en repeat en el iPod estos meses y que por si fuera poco también me han perseguido últimamente al entrar a bares, tiendas y discotecas varias. Justo cuando mi cabeza pensaba: ¿sí o no? Pues depende.

Hay señales de todo tipo, y no siempre son fáciles de interpretar, y menos a corto plazo. A veces son sólo eso, una canción (pero no una cualquiera, sino ESA canción) sonando cuando más lo necesitas. Otra posibilidad son esas coincidencias tan metafóricas: el pesado maletín que se le cae a otro en el metro mientras ibas pensando en algo que te agobia; o que se te estropee el coche justo cuando empezabas a valorar la posibilidad de comprarte uno nuevo. Otras veces, en cambio, sí parece inmediatamente que todo se haya alineado a tu favor, como cuando en Abril de 2003 me había pedido de fiesta en el trabajo un día cualquiera, estaba un poco quemado y me apetecía un día de relax. Ese preciso día se murió Terenci Moix, mi escritor favorito, y gracias a estar de fiesta pude acudir a su capilla ardiente y despedirle. Si se hubiera muerto otro día, si yo no hubiera estado mal en el trabajo y no me hubiera pedido el día de fiesta… ¿Casualidad? Pues sí, pero para mí significó muchísimo poder decirle adiós a quien tanto me había marcado con sus magníficos libros. Jamás me habría perdonado no poder hacerlo.

La relación más importante y más larga de mi vida también empezó gracias a una casualidad similar, una quedada que se celebró justo durante la única semana de vacaciones que tenía. Irónicamente, esta relación terminó influida por dos hechos, dos hechos que se produjeron sólo porque trabajé dos días en los que en teoría iba a tener fiesta. Dos días alejados en el tiempo, pero unidos íntimamente por similitudes y diferencias perfectamente simétricas, como un espejo frente a otro. ¿Y por qué tuve que trabajar esos días? Más casualidades, claro: una feria inesperada, unos billetes de tren agotados. Detalles, sin embargo, imprescindibles para que todo ocurriera como tenía que ocurrir. Pero no son cosas que puedas forzar. Fluyen sin que te des cuenta.

Y es que la mayoría de las veces las señales son eso, nada más que un cúmulo de casualidades y decisiones aparentemente triviales de cuyo alcance no eres consciente hasta que, más adelante, lo analizas con suficiente perspectiva: decides que ese disco que quieres se lo pedirás a tu abuela por Navidad, pero ella no entendió bien el título y te regala otro que ni conoces, lo dejas apartado en la estantería hasta que un buen día te animas a escucharlo y resulta que te gusta, y se lo comentas a una amiga y ella aprovecha para te invitarte a un concierto de ese cantante porque le sobra una entrada, en la cola del concierto conocéis a otra persona muy simpática, esa persona os invita a una fiesta al día siguiente, de camino a esa fiesta pierdes el autobús, entonces decides ir en metro pero te despistas leyendo el mismo libro que recomendaban en un blog al que no recuerdas como llegaste, y te pasas de parada. Y justo al subir las escaleras de la estación de metro, a punto de echar a correr para no llegar aún más tarde a la fiesta, el mundo se detiene: acabas de cruzar la mirada con el amor de tu vida. Y todo porque tu abuela no entendió bien el nombre del cantante cuyo CD querías en realidad.

Decidir viajar a la ciudad X en vez de a la ciudad Y, aceptar una oferta de trabajo en vez de otra, coger un avión o el del día siguiente, ir o no ir a una fiesta que no te apetece, que te presenten a alguien que quizá conozca o quizá no al amor de tu vida, aceptar o rechazar la invitación a un concierto, llamar al timbre equivocado, entrar a un chat aleatorio un día cualquiera, ir a la piscina en vez de a la playa, tener que bajar al super otra vez porque te has olvidado algo, haberte aficionado a ese disco en vez de al otro de la misma cantante, seguir un link que has encontrado en una página que te habían recomendado, que te abandonen hoy y no mañana, que en un escaparate decidan poner tal o cual objeto, olvidarte un móvil o encontrar el monedero de otra persona, girar una esquina o esperar a la siguiente… Por si solo, nada nos cambia la vida. Una casualidad, al fin y al cabo es eso: una casualidad, ¿no? Pero si lo analizas bien, con perspectiva, abruma el montón de casualidades y decisiones en que consiste tu vida. El invisible camino de baldosas amarillas que te ha traído hasta aquí, precisamente aquí.

Anuncios

5 comentarios en “Wacthing the signs as I go, I think I’ll follow the sun

  1. Ahir per la nit vaig estar temptat de no penjar l'entrada. Em feia una mica de vergonya compartir aquest punt de vista amb tothom. Aquest matí, m'he rellegit i mira, m'agrada com ha quedat.

    I saber que el post ha agradat a algú, em fa feliç, la veritat 🙂

    PD: Jo sóc més de Jack, ho sento! Amb el temps he vist que lo seu no és ciència, és una fe racional.

  2. Dios! Es una mica “Ideal” aquest post. Però jo crec que depèn de la vida de cada persona.
    No veig tantes casualitats a la meva vida, mes que res, les últimes casualitats no es poden anomenar així xD I bàsicament em perdo masses coses.

    En fi, res.
    El post aquet es genial i m'ha encantat! :3
    Però wenop, com ja t'he dit, l'he trobat una mica “Ideal” res més ^^

  3. És que està clar que és un tema delicat, perquè la gent que no hi creu en absolut et tracta com s'hi fossis un tarat.

    A mi m'agrada molt aquest tema, desde els petits detalls fins a les decisions que et poden canviar completament la vida. Tot i això, intento que sigui secundari, i no anar-les buscant desesperadament, no sé si m'entens.

    I bé, això d'en Jack t'ho perdonaré, perquè al final li vaig agafar carinyo i tal, però l'hagués matat durant les 5 primeres temporades xD

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s