Era mediados de agosto y Myers estaba cambiando de vida.
Me regalaron este libro en Abril (Sant Jordi), pero tras varios intentos fallidos mi consejero oficial de películas no pudo dármelo en mano hasta principios de este mes, y no he podido leerlo hasta ahora. Al abrirlo, me dió igual el retraso. La primera línea rezaba: «Era mediados de agosto y Myers estaba cambiando de vida», así que supe que el libro había esperado pacientemente para que lo leyera justo ahora, a mediados de agosto, cambiando de vida. Siempre lo digo: si estás receptivo y en sintonía, las cosas te llegan en el momento oportuno.
Raymond Carver forma parte de la corriente llamada «realismo sucio». Es decir: frases cortas, estilo crudo, descripciones breves y apáticas, relatos de perdedores sin muchas esperanzas. Éste es mi primer libro del autor, y no me ha defraudado. Si me necesitas, llámame consta de cinco relatos publicados póstumamente (su última mujer los encontró y los corrigió junto al editor antes de sacarlos a la luz), fieles a ese estilo desapasionado pero intenso y sincero que me esperaba encontrar.
La sorpresa ha sido que los cinco relatos, aunque explican historias tristes, tienen un punto luminoso, casi esperanzador. En todos aparecen personas intentando cambiar de vida: aferrándose a un pasado que no les sirve porque el futuro todavía les asusta demasiado. Pero todos encuentran una forma de conectar con el presente y (quizá, sólo quizá) disfrutarlo: cortando leña, observando cómo arde la casa de la vecina, compartiendo una agradable velada con sus caseros, sincerándose con su pareja, aceptando que sólo los nuevos amantes existen ahora.
No sé si era el mejor libro para empezar a conocer a Raymond Carver. Puede que sí. Lo cierto es que ya me he informado del resto de obras suyas publicadas en España para irlas pidiendo y degustando. Me he quedado con ganas de más relatos con ese sabor a arena del desierto americano.
A veces las cosas salen bien. Dan resultado.








