On our own

Ya no conozco a nadie porque ya conozco a todo el mundo, le cuento a mi amigo. Él me corrige: o quizás es que sabes perfectamente quienes son pero no les conoces en absoluto. Solo deberías conocer a desconocidos. Si sabes cómo bailan no te interesan. Dejarte sorprender, permitir que la sorpresa aparezca: esa es la clave. Hemos bebido más de la cuenta y me dice muchas cosas que en este momento tienen todo el sentido. Cómo desearía verlo tan claro mañana como ahora, acodados en la barra rodeados de gente. Entonces dejaría de desconocer a conocidos y seguiría su consejo, me sorprendería por las cosas nuevas que trae alguien distinto a quien escucho.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Prides.

Don’t kill my vibe

Con él nada encajaba como contigo. Borré su contacto antes de salir del portal, todavía en aquella escalera donde había que agachar la cabeza. Lo había intentado, me había forzado a quedar, una segunda oportunidad, todo iría bien porque mi restaurante favorito también era el suyo, me había repetido que después no haríamos nada que no hubiera hecho antes. Pero cuanto más me lo repetía, cuanto más intentaba entregarme y más me forzaba a tener ganas de ejecutar aquellos movimientos, menos me apetecía. Más lejos quería estar de aquella cama. De nada había servido estrenar mi nuevo jersey favorito. Me lo volví a poner despacio mientras él, aún medio desnudo, se servía un vaso de agua para no tener que mirarme. Quizás también él se había dado cuenta de que cuanto más estaba con otros, menos estaba contigo.

Fotografía: Recrutas.
Banda sonora: Sigrid.

One of those things

Fue uno de esos días en los que todo fluye tan fácil que parece que algo cambiará y será así siempre. Sin ajetreos, el ritmo de un fin de semana cualquiera, y eso está bien. Días que ni siquiera tuercen los platos recalentados ni las exposiciones malas: todo provoca risa. Días en los que dirías tantas cosas que no necesitas decir ninguna. Basta con caminar hacia el próximo destino. Guardo una foto de aquel día, y aunque ahora sé que nada cambió, mirándola sigo convencido de que algo diferente había. Quizás era tan etéreo que no teníamos que atraparlo, solo verlo y dejarlo pasar como las últimas horas de un domingo.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Sonia Stein.

I know a place

Sería tan fácil empezar de nuevo en alguno de esos barrios en los que Barcelona deja de parecer Barcelona. Imagínatelo: buscar una plaza tranquila con una fuente donde jueguen los niños distraídos y ahí sentarnos en un banco, a la sombra de los arcos. Volveríamos a presentarnos y a contarnos las mismas cosas o quizás otras nuevas, inventaríamos otra vida como si no llevásemos tantas noches desgranándola, comentaríamos lo bonita que quedaría una foto de esa esquina (pero no sacaríamos el móvil), reiríamos por nada. Sí, podríamos hacerlo, podríamos sentarnos un momento para mirarlo todo juntos si no estuviéramos ya tan cansados.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: MUNA.

Hot N Cold

tumblr_p4cl0tUCJf1qem4c8o1_1280

Todas las veces que sonaba la canción parecía escrita para ese momento. Escuchándola no concebía que pudiera sentirme de otra manera como entonces. Feliz explorando juntos los puestos de comida de un centro comercial de Chicago, libre en medio de mi primera discoteca a solas, encogido en la cama intentando comprenderte, una mañana de camino a un nuevo trabajo, bailándola sincronizados ahora. Cambiamos nosotros y la melodía nos acompaña en cada cambio, con cada nueva persona, la misma letra de tantas otras veces pero cobrando significados que también ahora encajan. Todo debería ser así: una canción repetitiva que siempre mantiene su sorpresa.

Fotografía: The Rigbys.
Banda sonora: Katy Perry.