I thought it doesn’t get better than this

Podrías haber estado en cualquier lugar pero estabas ahí. En Londres, en un restaurante que cada noche cambiaba de estilo y clientela. Por primera vez te sentías en casa en ese local camaleónico, entre candelabros y vinilos de palmeras. Empezabas a conocerte a ti mismo. Eso le contaste a tu cita, el hombre experimentado y cosmopolita que te había traído a ti, el jovencito de pueblo lleno de dudas, al centro del mundo. Con una sonrisa dijiste que no te importaría quedarte aquí toda la vida. Después te ofreciste a pagar la cena para no parecer pobre. Por culpa de los nervios olvidaste la tarjeta en la bandeja, pero ya no había marcha atrás: la puerta de salida solo se abría hacia adelante. Él se ofreció a pagarte el taxi de vuelta. No pudiste negarte. Su mano en tu hombro todavía quemaba horas después, a bordo de un avión, de regreso a tu vida de siempre, y fue en aquel momento, sobrevolando la ciudad que abandonabas, el último instante donde te supiste a salvo de todas las decisiones y todos los cambios.

Fotografía: Prospects.
Banda sonora: Florence + The Machine.

Sketches of summer

Lo que debía acercarse acabó alejándose. Nada fue tan especial como lo sentías: tus momentos irrepetibles solo eran juegos que alguien repite para ver qué pasa. Un año amarrado a un barco que jamás sopesó las consecuencias de soltar lastre. Das un sorbo al gintónic para asimilarlo. No es ningún drama. Incluso deberías estar agradecido. Lo sabes, te lo dicen. Bastará con acostumbrarte a la idea de tener siempre enfrente lo que a partir de ahora solo será de otros. Ojalá las cosas se sintieran tan fáciles como puedes verlas en esta mesa.

Fotografía & banda sonora: Roo Panes.

Dioses y hombres

Todos mis titubeos sobre si debía o no acercarme a saludarte se esfumaron cuando me recibiste con aquel «Solo tengo un minuto para atenderte». Te rodeaban personas que yo no conocía, quizás miembros del equipo de tu película, todos inquietos porque la proyección estaba a punto de empezar. Supe que debería haberme quedado en mi rincón pero, como ya había iniciado el movimiento, di esos dos últimos pasos hasta ti. Te deseé suerte, me diste las gracias. Después regresé a la cola, esperé a que abrieran las puertas, busqué una butaca discreta, me dispuse a odiar tu debut. La verdad es que me gustó mucho, más de lo que esperaba, sobre todo los diálogos y los silencios. Pero eso ya no te lo dije. Antes de que terminaran los créditos me fui sin buscarte, guardando mis dudas para mejores ocasiones.

Fotografía: Bronson Farr.
Banda sonora: Algora.

Sparks & ashes

Siempre me quedé con las ganas de preguntarte si de verdad preferías esa búsqueda insaciable, tantas conversaciones nocturnas que no llevaban a nada, el tiempo perdido leyendo frases mal escritas de quienes apenas leerían las tuyas por encima, si realmente lo preferías o te compensaba siquiera un fracaso tras otro en vez del pequeño sofá que yo te ofrecía, tener que calmarte los calentones luego a solas, en tu habitación a oscuras, cuando podríamos habernos abrazado después de una serie sin tener que apagar la luz todavía. Nunca llegué a preguntártelo porque en el fondo sabía la respuesta: sí, lo preferías.

Fotografía: Alex Boisset.
Banda sonora: The Blaze.

We all have a hunger

Me gustaría decirte que no han ganado y que no he acabado por convertirme en uno de ellos. Me gustaría decirte que todavía me esfuerzo en inventar frases ingeniosas en vez de un simple hola que se adelanta a la derrota. Me gustaría decirte que nunca vuelvo a caer para revolcarme con gusto en el fango. Me gustaría decirte que insisto porque soy tan fuerte que no hay desgaste, pero la verdad es que insisto para que llegue algo que nunca llega, una respuesta interesante que redima tanta botella extraviada en el océano. Me gustaría decirte que no estás solo porque yo también me siento así y en vez de eso lo que te doy es silencio.

Fotografía: captura del vídeo de Hunger, dirigido por A.G. Rojas.
Banda sonora: Florence + The Machine.