I wouldn’t know

De tanto perderlo, acabé aprendiendo que mi tiempo también es importante. Me cansé de regalarlo como si no fuera nada. Esperar solo estuvo bien cuando algo llegaba. Y hubo tantas veces que una espera mía no condujo a lo que yo esperaba que ya solo camino. A mi ritmo, a mi gusto. Ningún paisaje puede retenerme ahora. A ratos disfruto esas vistas que paso de largo. Quizás freno un poco para fijarme en los detalles, apreciar algunas flores, los pinos recortándose contra el mar, pero enseguida continúo mi deambular tranquilo. Resulta que es verdad lo que decían: cuando a nadie espero todo llega.

Fotografía: Ariel Vela.
Banda sonora: Benjamin Ingrosso.

Come into my world

Como él no se decidía, te decidiste tú. Ya entonces sabías que aquel verano eterno no iba a durar toda la vida. Dejaste el libro de bolsillo y el bañador sobre la toalla de rayas y con el ímpetu de tus dieciséis años te lanzaste a la piscina. El hombre barbudo te siguió. Te asustaron un poco el ruido y las gotas de agua contra tu espalda, pero también te excitaron. No sabías qué ocurriría a partir de ahora: solo lo habías planeado hasta este momento. Los otros brazos te envolvieron y te dejaste llevar por la intuición. Desde el balcón tu madre pudo ver cómo dejabas de ser su hijo para convertirte en el hombre que con los años traería aquí novios y amantes, algunos incluso se los presentarías, compartiríais sandía. Pero esa tarde aquello quedaba lejos todavía porque todo era nuevo y el agua muy azul.

Fotografía: Boys gallery.
Banda sonora: Kylie Minogue.

A head full of dreams

Aquello tan ansiado de golpe está aquí, sobre una alfombra junto a la chimenea apagada. Dos copas de vino, cuatro piernas enredadas, una manta: lo inalcanzable ahora puedes contarlo. Durante dos o tres horas habláis con los ojos cerrados para que nada implique más de la cuenta. Es curioso, antes de entrar te daba miedo incluso decir tu nombre y ahora no dejas de hablar de tus padres, de tu hermano que duerme en la litera de arriba, de lo fácil que es para tus amigos lo que a ti te ha llevado años. Tampoco era tan difícil en el fondo, responde él en voz baja, como diciéndoselo a sí mismo, mientras cambia el lado del vinilo en el tocadiscos. Asientes aunque él no lo vea. Te sientes capaz de repetirlo, lo repetirás, te repites al salir a la calle. Amanece y en el metro nadie sabe quién eres porque ya eres otra persona.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Coldplay.

Give yourself a try

Acabaste convencido de que solo eras aquello que les dijiste una vez a los demás. «No me gustan los mojitos», dijiste en una cita, y te pasaste ocho años sin beber. Yo no hago eso, yo soy así: palabras que se acumulan. Como el que jugando se pone una máscara y termina llevándola todos los días. Por suerte, con cada cambio de ruta descubres cosas nuevas: quizás siempre estuvieron ahí pero tenías que aprender a verlas. Desprenderte de tantas palabras, escudarte menos en la imagen que se formaron otros. La sorpresa de tu reflejo en la ventana del tren al salir del túnel.

Fotografía: Luz Natural.
Banda sonora: The 1975.

Saved by the summer

Al final no fueron los grandes planes, son las pequeñas cosas las que te curan. Nunca llegó aquel restaurante en París donde se alinearían los planetas. Lo que llega es esta ensalada envasada, comerla sentados en el banco de la estación al atardecer, esperando un tren que vendrá tarde. Me dices con una sonrisa que todo llega cuando tiene que llegar. No sé por qué, te creo. También sonrío. No recordaba esta calma. Mastico despacio pero acabo de comer el primero, como me pasa siempre, y mientras el sol sigue poniéndose detrás de las casas blancas, me quedo mirándote, esperando que todo llegue.

Fotografía: Alex Boisset.
Banda sonora: Maja Francis.