
«Este te gustará», recuerdo que dijo mi amiga señalando ese disco de portada turquesa de una cantante que me sonaba solo de oídas. Yo acababa de ganar un concurso literario del instituto y con el dinero que me sobraba le hice caso. Al principio solo me gustaron algunas canciones sueltas. El resto me sonaba demasiado extravagante y lento. Creo que fue la única vez que no tuve un flechazo inmediato.
Pero recuerdo estar en la terraza aquel verano con mi amiga y ella reírse a carcajadas durante los gritos distorsionados del final de la canción Ray of Light. Algo hizo click entonces. Sigue leyendo



