Jason Mraz siempre había pululado por mi vida. Estaba presente en playlists y recomendaciones, tenía algún disco suyo. Me gustaba, porque el chico canta bien y es majo. Tiene canciones bonitas de esas que apetece tener puestas de fondo. Y entonces llegó este disco, con ese título y esa portada perfectos.
En la línea de lo que ha hecho siempre: folk pop vitaminado, su voz, una guitarra, orquestra aquí y allá, armónicas, aromas de reggae…. Composiciones recién hechas, cálidas como algo que acabas de sacar del horno. Mira lo que acabo de grabar, te dice el chico con una sonrisa.
«Love…» es mucho más que el disco de alguien enamorado que se declara a esa persona cantándole que para él significa el mundo (The World As I See It). Es el disco de alguien que luchó por encontrar su hogar y ya está en él (93 Miles), que se siente por fin libre y se atreve a cantarlo (The Freedom Song), que tiene muy claro lo que quiere y va a por ello (I Won’t Give Up).
Alguien que vive aquí y ahora (Living In The Moment). Ese estado mental en que todo lo cantarías. Pues Jason lo tiene muy claro: «Si te da ganas de cantar, cántalo», recomienda en Everything Is Sound, una de las canciones más más positivas de un disco que ya de por sí es un subidón. Dicen que el verano es la mejor época. Ya iba siendo hora de ponerle banda sonora a éste.









