Inception

Acabo de verla en Chicago y sigo sin palabras.

Para mí, será fácilmente la película de 2010. Mágica y deslumbrante, todas las escenas encajan como un reloj suizo. Estoy seguro de que mejorará con un segundo visionado.

Hay secuencias totalmente apabullantes, pero siempre con los efectos especiales y la música al servicio del guión. Y lo mismo se puede decir de los actuaciones: todas excelentes gracias a un reparto eficaz, sin estridencias, ningún actor o actriz intenta hacer la actuación de su vida sino ayudar a Nolan a explicar esta pequeña gran historia.

Una película que juega con tu mente sin parar, una escena tras otra, pero nunca de forma tramposa ni cayendo en los giros de guión baratos. Y se agradece, porque los engaños de todo a cien suelen ser el talón de Aquiles de este tipo de películas.

100% recomendable. No os la perdáis.

Oscar Wilde – El retrato de Dorian Gray

Tengo muchos libros favoritos: «El día que murió Marilyn» (Terenci Moix), «Glamourama» (Bret Easton Ellis), «La historia interminable» (Michael Ende), «It» (Stephen King), «Drácula» (Bram Stoker), «Parque Jurásico» (Michael Crichton), etc. Pero si hay uno que destaca por encima de todos los demás, es «El retrato de Dorian Gray», la única novela del genial Oscar Wilde.

Lo habré leído un porrón de veces, y con cada relectura me parece un libro más apasionante, más actual. La obsesión por la belleza, por la juventud, por lo superficial; las dobles vidas; las miserias de la deslumbrante alta sociedad; vender tu alma por un placer efímero; el atractivo irremediable de la autodestrucción; el arte, la muerte, la soledad. Wilde trata muchos temas en su obra, y los trata todos con una demoledora pero acertadísima ironía.

Las palabras de Wilde nos desnudan a todos, parece que él conoce el alma humana mejor que nadie y nos retrata sin piedad (pero con arte, al menos). Cada uno de los personajes que habitan en la novela representa una forma distinta de entender la vida. Sus diálogos son memorables, cada frase es digna de ser subrayada. Wilde no se casa con nadie, y creo que en parte, por eso fascina tanto este libro, y toda la obra de este escritor en general. La suya es una literatura atemporal. En la librería, disfruto al comprobar que es de los pocos autores clásicos que sigue vendiéndose a un buen ritmo.

No es de extrañar que la crítica lo despreciase en su época: «El retrato de Dorian Gray» huye de los convencionalismos, tanto su puesta en escena como su mensaje eran demasiado modernos para la era victoriana; de hecho, siguen siéndolo. En sus obras de teatro, camufló las críticas bajo una capa de comedia: la gente aplaudía, se reía de sí misma de una forma aparentemente amable. En sus relatos (magníficos), recurría a estilos más convencionales como los cuentos de hadas o el terror gótico. Pero esta novela es implacable.

Es, además, un libro profético, trágico. Por un lado, es imposible no ver los paralelismos entre Dorian Gray y el hombre que, años después, sería amante de Wilde: Alfred Douglas. Ironías de la vida, ya que cuando escribió el libro no se conocían; creo que los tres protagonistas masculinos eran desdoblamientos del propio Wilde: su forma de entender la vida y el arte, sus fantasías, sus temores, lo que le gustaría ser… Por otra parte, varios pasajes del libro se utilizaron durante el juicio contra Wilde que acabaría llevándole a la cárcel, para demostrar su homosexualidad. El escritor no se cansó de repetir que no se puede condenar a alguien por lo que escribe. Fue en vano.

Me daba rabia no haber encontrado nunca una edición perfecta del libro. La primera vez que lo leí, fue en catalán; una traducción horripilante («letters» como «letras», «library» como «librería», etc). Luego heredé de mi abuela unas Obras Completas de los años 50… una traducción puritana, demasiado correcta, muy de la época. Y así fui saltando de una versión a otra: portadas horribles, ediciones que no hacían justicia a libro. Hasta que esta semana di con una edición espectacular por parte de Galaxia Gutemberg y he decidido autorregalármela por mi cumpleaños.

Tapa dura, enorme (casi del tamaño de un DIN A4), rebosante de ilustraciones contemporáneas inspiradas en el libro (he seleccionado algunas para amenizar la entrada de hoy), papel de alta calidad, portada elegante… Y la traducción es buenísima, también. Una obra de arte. Cuesta un pastón, pero ha merecido la pena.

Próxima misión: encontrar una buena edición en inglés.

No hay libros morales o inmorales. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo. (Oscar Wilde, en el prefacio del libro.)

PD: El domingo iré a ver la película, nueva adaptación del libro. Tiemblo sólo de pensarlo y, sin embargo, tengo mucha ganas de verla.

Alejandro – Hot Like Mexico

Ayer se estrenó el esperado vídeoclip de Lady Gaga, «Alejandro». Y esta vez, las opiniones están muy divididas; por lo que leo en blogs y foros, las críticas negativas abundan, todo lo contrario que con «Bad Romance» y «Telephone». Es cierto que le sobran dos minutos mínimo y no ayuda que en vez de crear un extended remix exclusivo del vídeo, se hayan limitado a hacer corta y pega de la canción hasta el aburrimiento. Un bucle infinito de alejandro, alejandro, ale-alejandro.

Pero al margen de su duración excesiva, me parece un vídeoclip fascinante. Una fotografía excelente (faltaría más, estando a cargo Steven Klein, responsable de las mejores sesiones de fotos de la última década de Madonna) al servicio de un simbolismo más críptico y oscuro que en ningún otro vídeoclip de Lady Gaga.

¿Qué nos cuentan Klein y Gaga? Bajo mi punto de vista, es una alegoría de los grandes males de Europa: la tendencia al totalitarismo, y la represión, sobre todo sexual (ejercida principalmente por la Iglesia). Dos conceptos, totalitarismo y represión, que además suelen ir de la mano. La mujer, al mismo tiempo víctima y verdugo, podría ser la propia Europa. (Situando la letra de la canción en este contexto, tengo la teoría loca de que los Alejandro, Roberto y Fernando podrían ser los dictadores Adolf, Benito y Francisco, intentando adueñarse de Europa.)

Hay ecos de los tétricos cuentos clásicos europeos (ese corazón a modo de trofeo, como en la Blancanieves de Grimm), hay toques de expresionismo alemán, guiños a la decadencia de la república de Weimar y a la contundente dictadura de Hitler, con su homoerotismo latente.

A nivel narrativo, la historia (desordenada) que extraigo es la de una mujer puritana y reprimida, esposa de un dictador. Él, atormentado por la frigidez de su esposa, acaba suicidándose de un disparo (con una excesiva pistola dorada). No es casualidad que ese disparo retumbe varias veces a lo largo del vídeoclip. Las represiones y el sentimiento de culpa ayudan a la mujer (ahora viuda negra) a liderar ese estado totalitario, en el que puede dar rienda suelta a sus fantasías.

En cualquier caso, sea cual sea tu interpretación, te guste o no el vídeo, está claro que es una reivindicación de los grandes vídeoclips en una época en la que ya casi ningún cantante o grupo les presta la dedicación de antaño. Bravo.

Goodbye, Lost

(Because of the warm reception of the Spanish version of my little tribute/goodbye to Lost, I decided to translate it into English. It goes without saying, but there are SPOILERS of Lost from the first to the last episode.)

An island. A magic one, they say. It keeps nothing less than the light of life, death, reincarnation, knowledge, time. It keeps existence as we know it. You could even say that it is the axis of existence, of our universe. Obviously, something that important needs protection. The problem is that it must be protected by human beings. There are no gods. But humans are imperfect in nature. They are ignorant, deceitful, murderous, liar, clumsy, selfish. Eventually, they turn crazy if they must stay alone in the Island for centuries, maybe millennia. Who can blame them?

The story of Lost starts from a fatal mistake. The mistake of a woman, guardian of the Island, who in her selfishness to get rid of her burden, kills a mother and steals her two newborn babies, so in the future one of them can become her successor. But she is not able to form a proper family, she is not able to bring up her adopted children as a mother should. She is murdered by Brother, the nameless twin, and Jacob becomes the new guardian. Thus, Mother gets rid of her position as guardian but in exchange, Jacob and Brother grow as eternal enemies. To make things worse, they can’t kill each other, because Mother decided it would be the best way to keep the brothers together. Mother didn’t know how to strengthen bonds with other humans, she only knew how to use her magic, because for centuries that’s the only thing she had.

As revenge for the murder of Mother, Jacob throws his own brother to the same pool of light that he must protect. Because it’s forbidden that Brother dies in his hands, Jacob causes a paradox: Brother dies physically and at the same time he stays alive as an entity that we know as Black Smoke (maybe his spirit burnt by light, a demon, a piece of shadow?). Brother suffers what Mother had warned them about: a fate worse than death. This is the sin of Jacob: creating an apparently immortal being, something insane, bent on revenge and destruction, trapped in an Island he wants to escape from, even if that means destroying it. By trying to repair his sin, Jacob will begin a catastrophic series of mistakes during the next 2000 years.

In order to bring new people to the Island, he causes accidents and shipwrecks, he deceives people with false promises to retain them in that place. People of all cultures and religions that over the centuries provide the island with a complex mix of mythology, rituals and symbolisms. Extinct civilizations from which only some ruins and artifacts remain: the legacy of their attempts to understand the secrets of the Island, their attempts to survive, their attempts to escape. Over the centuries, Jacob forms a group of people (the Others) to deal with the Black Smoke. All in vain, because in the end, always, again and again, the temporal inhabitants of the Island end killing each other, corrupted or wiped out by the Black Smoke. Many will try to exploit the unique properties of the Island, ignoring Jacob’s guidelines for their own benefit (often guided by the deceptions of the Black Smoke, who exercises as the power in the shadows, always weaving his revenge and ultimate escape.)

And people always attracts more people.The mysteries of this remote Island act as a magnet for adventurers and treasure hunters, but also for companies like Dharma Initiative. They experiment with what they call electromagnetism, and apply it to biology, time travel, sociology, the weather, mathematics, zoology, psychology… Jacob allows all these people to come and stay on the Island because he is certain that sooner or later, his brother will find a way to break the loop and kill him. And by then, Jacob will need to have found another guardian to replace him. He aways chooses lonely people with mediocre lives. People fleeing from something, people who may find their salvation in the Island. People like him. Because someone with a full life outside the Island, wouldn’t stay to protect it. It is, of course, a selfish decision. Jacob just wants to repair his own mistake, even at the cost of hundreds, thousands of deaths and misfortunes. It is ironic, because his mission was to keep the island isolated, but his obsession makes the island to be always inhabited, there are always persons who find it and endanger it. However, Jacob hopes that someone will redeem him and prove that he is right, that humans may also be good and sacrifice themselves for the common good. Someone who becomes the good guardian he never could (or didn’t know how to) be.

One day, the Oceanic 815 plane bound for Los Angeles crashed on the Island, perhaps because of chance, perhaps because of this force we call Destiny. Among the survivors of this flight, Jacob had already chosen several candidates, like he has been doing for centuries. A series of events and coincidences prevented Desmond from pressing the button at Swan Station in time, and the plane fell because of that. Another routine accident in the long history of the Island.

Lost is the story of these survivors. It is the story of their former life outside the Island, where their mistakes, fears and frustrations led them to flee from everything, including themselves. They boarded that plane to escape. And thus, they involuntarily became pieces on the board of the Island. The circumstances and the ancestral battle between two brothers brought them to the Islad. But that is just an excuse to meet these characters, investigate what choices led them to take that plane. Flashback after flashback, we understand the reasons behind their escape; delving into the darkest secrets of their past, we also discover why they act like they do on the Island.

And above all, Lost is the story of the redemption of these survivors. Because their stay on the island transforms them all. The adventures, the experiences. The people they meet there. Their sacrifices, their decisions. Gradually, without realizing it, they get rid of everything that tortured them. They face their fears. They do not want to escape anymore: neither from their past, nor from the island, or from themselves. They learn to be proud of who they are. They do something important in their life, however little it may be. They redeem themselves. All together or individually, they contribute to break the vicious cycle that Mother and Jacob created so many centuries ago.

They shape their own destiny (sometimes literally, although they didn’t know it then: they travel to the past to cause the incident that eventually would bring down their plane). Every death, every sacrifice is a tile more on the long road which brings us closer to the target. Eventually, the survivors finish the Black Smoke, keep the Island afloat and to top it off they find the perfect candidate to protect it: Hurley, generous, kind and good-natured. Someone who, unlike Jacob, seeks help from his old enemy, Ben, to protect the Island together. With the good intentions of Hurley and Ben’s experience, we know that a new era opens for the Island. No more absurd rules, useless sacrifices or selfishness. By redeeming themselves, the survivors manage to repair the sin of Jacob. And also, that Jacob was right. The Island is safe, mankind too.

Lost finally, is the story of how these characters die in peace, each one in due course, when their own hour arrives. Some died at the Island, others will live many years until illness or age ends with them. And as they die, they accept their mistakes, they close old wounds, they dream of what could have been but was not, they know that they have lived the only possible life and that it had to be like this. They examine themselves through the mirror of time. Only when they understand and accept how the island changed their life, for better and for worse, how the people they met there marked them forever, only then they are ready to advance. Get together. And take together the last step. No grudges or regrets are left. Is it purgatory? Is it the last trip in the boat of Charon? Is the whole life passing before their eyes just before the inevitable end? Are they ghosts about to cross the portal to the other world? Are they reincarnating into a better life? Every religion, every person has their own beliefs about what are the seconds before death, and what is death itself (note the brilliant detail of a church filled with iconography of the major religions: Christianity, Judaism, Buddhism, Taoism, Islam, Hinduism).

Lost talked to us about faith and science, good and evil, strange mythologies and mysteries unexplained, humanity, life, death, personal relationships, science fiction, coincidence and destiny. But always from the perspective of its characters. So, in the end what matters is that the characters of Lost say goodbye to life (yours and ours), accompanied by the people that had the deepest meaning for them: the other survivors. Their traveling companions. When they were outside the Island, fleeding and believing they were alone in the universe, they already were related to each other in some way or another, but they didn’t really know each outher until, by chance and by Destiny, they met at the Island. And precisely because they learned and evolved together, together they accept death with a smile and together they welcome whatever expects them later. We cried, suffered, enjoyed and laughed with them, but now it’s time to say goodbye. They are not fugitives, and they are not alone. Not anymore.

Because at the end of the day, we don’t really look for big answers, we look for small consolations. Above everything that happens in our lives, far above all our problems, experiences, unresolved questions, doubts, successes, small adventures, disappointments, joys…what we all want, what we all need when the final hour comes is not dying alone, dying in peace, feeling that life has been worthwhile.

And watch how they all smile embracing their constant, while the light surrounds them. Watch how Jack smiles, accompanied by the loyal Vincent, when he sees a plane that smoothly flies over the Island he just saved. It was worthwhile. There’s no place for doubts.

Goodbye, Lost.


Adiós, Lost

(No creo que sea necesario pero por si acaso… SPOILERS DE LOST, DE PRINCIPIO A FIN.)

Una isla. Mágica, dicen. Guarda nada menos que la luz de la vida, la muerte, la reencarnación, el conocimiento, el tiempo. Mantiene la existencia tal como la conocemos. Podría decirse que incluso es el eje de la existencia, del universo. Está claro que algo tan importante necesita protección. El problema es que tienen que protegerla seres humanos. No hay dioses. Pero los humanos son imperfectos por naturaleza. Ignorantes, tramposos, asesinos, mentirosos, torpes, egoístas. Al final, se vuelven locos si tienen que estar solos en una Isla durante siglos, quizá milenios. ¿Quién puede culparles?

La historia de Lost parte de un grave error. El error de una mujer, guardiana de la Isla, que en su egoísmo para librarse de su carga, mata a una madre y le roba sus dos bebés recién nacidos para que uno de ellos sea su sucesor. Pero no es capaz de formar una familia sana, no es capaz de educar correctamente a sus hijos «adoptivos». Muere asesinada por Hermano, el gemelo sin nombre. De esta forma, Madre consigue librarse de su puesto como guardiana pero a cambio, Jacob y Hermano acaban enfrentados para siempre, con el agravante de que no pueden matarse el uno al otro, pues así lo decidió su «Madre», convencida de que era la mejor forma de mantener unidos a ambos hermanos. Madre no sabía establecer lazos afectivos con otros humanos, sólo utilizar su magia, pues era lo único que conocía.

Como venganza por el asesinato de Madre, Jacob lanza a su hermano al mismo pozo de luz que tiene que proteger. Dado que está prohibido que Hermano muera en sus manos, Jacob provoca una paradoja: Hermano muere físicamente y al mismo tiempo permanece vivo como una entidad que conocemos como Humo Negro (¿su espíritu quemado por la luz, un demonio, un trozo de sombra?). Hermano sufre lo que ya les había advertido Madre: un destino peor que la muerte. Este es el pecado de Jacob: crear un ser aparentemente inmortal, enloquecido, con sed de venganza y destrucción, atrapado en una Isla de la que quiere huir aunque eso suponga acabar con ella. Y para intentar repararlo, Jacob iniciará una catastrófica cadena de errores durante los siguientes 2000 años.

Con tal de traer gente nueva a la Isla, provocará accidentes y naufragios, engañará a personas con falsas promesas para retenerlas en ese lugar… Gente de todas las culturas y religiones, que con el paso de los siglos aportan a la Isla un complejo amalgama de mitologías, rituales y simbolismos. Civilizaciones extinguidas de las que sólo quedan algunas ruinas y artefactos: el legado de sus intentos por comprender los secretos de la Isla, sus intentos de supervivencia, sus intentos de huir de allí. Con el paso de los siglos, Jacob llega a formar un grupo de personas (los Otros) para hacer frente al Humo Negro. Todo en vano, pues al final, siempre, una y otra vez, los habitantes de la Isla acaban matándose unos a otros, corrompidos o exterminados por el Humo Negro. Muchos intentan aprovecharse de las propiedades únicas de la Isla. La mayoría acaban ignorando las directrices de Jacob en su propio beneficio (a menudo, guiados por los engaños del Humo Negro, que ejerce de poder en la sombra, siempre tejiendo su venganza y su huida).

Y la gente siempre atrae a más gente. Los misterios de esa Isla remota atraen como un imán a aventureros y a buscadores de tesoros, pero también a compañías como Iniciativa Dharma, quienes experimentan con lo que ellos llaman electromagnetismo, y lo aplican a la biología, a los viajes temporales, a la sociología, a la climatología, a las matemáticas, a la zoología… Jacob permite que toda esa gente llegue y se quede en la Isla, porque sabe que tarde o temprano, su hermano encontrará una forma de romper el bucle y matarle. Y para entonces, Jacob necesitará haber encontrado otro guardián que le sustituya. Siempre elige gente solitaria, con vidas mediocres. Gente que huye de algo y que quizá encontrará en la Isla su salvación. Gente como él. Porque alguien con una vida plena fuera de la Isla, no querría quedarse a protegerla. Es, por supuesto, una actitud egoísta. Jacob sólo quiere reparar su error, aún a costa de cientos, miles de muertes y desgracias. Es irónico, porque su misión era mantener la Isla aislada, pero su obsesión hace que la Isla siempre esté habitada, que siempre haya gente que la localice y la ponga en peligro. Sin embargo, Jacob confía en que habrá alguien que consiga redimirle, demostrarle que tiene razón, que los humanos también pueden ser buenos y sacrificarse por el bien común. Alguien que se convierta en el buen guardián que él jamás pudo (o no supo) ser.

Un día cualquiera, el avión Oceanic 815 con destino Los Ángeles cae sobre la Isla. Quizá por culpa de un cúmulo de casualidades, quizá por esa fuerza que llamamos Destino. De entre los supervivientes del vuelo, Jacob había elegido con anterioridad a varios candidatos, como llevaba haciendo desde hace siglos. Un cúmulo de casualidades provocan que Desmond esté destinado a no pulsar el botón del Cisne a tiempo, y el avión caiga. Otro accidente rutinario en la larga trayectoria de la Isla.

Lost es la historia de estos supervivientes. Es la historia de su vida anterior fuera de la Isla, donde sus equivocaciones, miedos y frustraciones les han llevado a huir de todo, incluso de ellos mismos. Suben a ese avión para escapar. Y así se convierten involuntariamente en otras piezas en el tablero de la Isla. Las circunstancias y la lucha ancestral de dos hermanos les han llevado hasta allí. Pero eso sólo es la excusa para conocer a estos personajes, indagar en qué les llevó hasta aquel avión. Flashback a flashback, vamos comprendiendo los motivos de su huida; al ahondar en los secretos más íntimos de su pasado, descubrimos también porqué actúan como actúan en la Isla.

Y ante todo, Lost es la historia de la redención de estos supervivientes. Porque su estancia en la Isla les transforma a todos. Las aventuras, las experiencias. La gente que conocen. Sus sacrificios, sus decisiones. Paso a paso, sin darse cuenta, van librándose de todo aquello que les torturaba. Se enfrentan a sus miedos. Ya no quieren huir: ni de su pasado, ni de la Isla, ni de sí mismos. Consiguen estar orgullosos de ser quienes son. Hacer algo importante en su vida, por poco que sea. Se redimen. Todos, juntos o individualmente, aportan su granito de arena para romper el ciclo vicioso que crearon Madre y Jacob hace tantos siglos.

Forjan su propio destino (a veces literalmente, aunque no lo sepan: viajan al pasado para provocar el Incidente que, con el tiempo, haría caer el avión en el que viajaban). Cada muerte, cada sacrificio es una baldosa más en el largo camino que nos acerca al objetivo. Finalmente, los supervivientes acaban con el Humo Negro, mantienen la Isla a flote y como colofón encuentran al candidato perfecto para protegerla: Hurley, generoso, amable y bonachón. Alguien que, al contrario que Jacob, le pide ayuda a su antiguo enemigo, Ben, para proteger juntos la Isla. Con la buena fe de uno y la experiencia del otro, sabes que se abre una nueva etapa para la Isla. Se acabaron las reglas absurdas, los sacrificios inútiles y egoístas. Redimiéndose, los supervivientes consiguen reparar el pecado de Jacob. A pesar de todo, Jacob tenía razón. La Isla está a salvo, la Humanidad también.

Lost, finalmente, es la historia de cómo estos personajes mueren en paz, cada uno en su momento, cuando les llega la hora. Aceptan sus errores, cierran viejas heridas, sueñan con aquello que podría haber sido y no fue, comprenden que han vivido la única vida posible, y que así tenía que ser. Se examinan por última vez en el espejo del tiempo. Sólo cuando comprenden y aceptan cuánto les cambió la vida la Isla, para bien y para mal, cuánto les marcaron las personas que allí conocieron, sólo entonces están preparados para avanzar. Reencontrarse. Dar juntos el último paso. No les quedan rencores ni remordimientos. ¿Es el purgatorio? ¿Es el último viaje en la barca de Caronte? ¿Es la vida entera pasando ante sus ojos momentos antes del final inevitable? ¿Son fantasmas a punto de traspasar el portal al otro mundo? ¿Se reencarnarán en una vida mejor? Cada religión, cada persona tiene sus propias creencias acerca de cómo son los segundos previos a la muerte, y de qué es la propia muerte (ahí está ese detalle brillante de una Iglesia con iconografías de las principales religiones: cristianismo, judaísmo, budismo, taoísmo, islam, hinduismo).

Lost nos ha hablado de fe y ciencia, del bien y el mal, de mitologías extrañas y de inexplicables misterios, de la humanidad, de la vida, de la muerte, de relaciones personales, de ciencia ficción, de casualidad y Destino. Pero siempre desde la óptica de sus personajes. Por eso, al final lo realmente importante es que los personajes de Lost se despiden de la vida (la suya y la nuestra) acompañados por la gente que más ha significado para ellos: los demás supervivientes. Sus compañeros de viaje. Gente con la que, fuera de la Isla, cuando huían y se creían solos en el universo, ya estaban relacionados de alguna u otra forma, pero a la que no conocieron realmente hasta encontrarse juntos, por casualidad y por Destino, allí. Y, precisamente porque aprendieron y evolucionaron juntos, juntos aceptan la muerte y acogen con una sonrisa lo que sea que les espere después. Hemos llorado, sufrido, disfrutado y reído con ellos, pero toca despedirse. Ya no son fugitivos, ya no están solos.

Porque al final del día, en realidad no buscamos grandes respuestas sino pequeños consuelos. Por encima de todo lo que nos ocurra en la vida, muy por encima de todos nuestros problemas, vivencias, preguntas sin resolver, dudas, logros, pequeñas aventuras, disgustos, satisfacciones… en el fondo lo que todos queremos, lo que todos necesitamos es no morir solos, morir en paz, sentir que la vida ha merecido la pena.

Y mirad cómo sonríen todos, abrazados a su constante, mientras la luz les rodea. Mirad cómo sonríe Jack, acompañado por el fiel Vincent, al ver un avión sobrevolando sin problemas la Isla que él acaba de salvar. Ha merecido la pena. No hay lugar a dudas.

Adiós, Lost.