Y gané el concurso de solteros con recursos

Cuando viajas solo, los demás te miran con pena. Los matrimonios con hijos, las parejas acarameladas, las tres amigas de edades dispares y borracheras parecidas. Sienten algo de curiosidad también, pero sobre todo lástima. Si piensas, porque igual estás triste, cuchichean. Si lees, porque solo así llenas las horas. Y las tareas más sencillas cuestan porque nada está diseñado para que alguien viaje solo. Incluso la cama del apartamento es demasiado grande, no le ves la gracia a eso de tener tanto espacio. ¿Mesa para uno? ¿Nada más? ¿Puedo llevarme esta silla?

Roma

Claro que también encuentras cómplices cuando viajas solo. Camareras que te sirven la pizza con una sonrisa algo más ancha y te guiñan el ojo antes del chupito final. Músicos que redondean la plaza perfecta, sus notas confundiéndose con los cantos de las fuentes siempre vivas. Gracias a ellos, acabas por reconciliarte contigo mismo. Recuerdas con sorpresa que eres la mejor compañía posible. Que todo lo que necesitas lo llevas hoy encima; también hay cosas que te gustan, que hasta te apetecen mucho, pero la distancia les ha puesto perspectiva: no son necesidades sino caprichos. Y así, en paz, vuelves saborear lo que tanto disfrutabas: mirar el mapa para no seguir la ruta indicada, perderte sin dar explicaciones, comer un helado a destiempo, encontrar ruinas orgullosas a cada paso: ellas también han sobrevivido.

Y a la mañana siguiente desayunas solo y ya te da igual que se lleven la silla porque de todos modos no se iba a sentar nadie. De golpe tienes despejada la vista de ese callejón con enredaderas en busca de nuevos balcones, un rinconcito cualquiera que sin embargo es el que tú has elegido. Y al girar la siguiente esquina encuentras el mercadillo más grande del mundo y te sumas a la gente, eres uno más, uno de tantos y a la vez solo tú, y no compras nada para no ir cargado, pero podrías comprarlo. Ahora lo sabes. Una lámpara con forma de tortuga, la ropa, los libros en otro idioma, una baldosa decorada con una brújula para pisarla y ubicarte. Todos los complementos para esta nueva vida.

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