Janne Teller – Nada

Significado. Vosotros no nos habéis enseñado nada. Así que lo hemos aprendido solos.

De novela vetada a lectura recomendada en los institutos. Ésa ha sido la trayectoria de este libro en Dinamarca, Francia y Alemania. Parece mentira. A estas alturas, y en plena Europa, pero así están las cosas. Debe asustar que alguien haga pensar a los jóvenes. Que no les escriba una novela juvenil sobre amores insulsos sino sobre ellos mismos, sobre el mundo en el que viven, sobre lo que importa y lo que no. Afortunadamente, hay escritoras como Janne Teller, dispuestas a asumir el riesgo.

La sombra de “El señor de las moscas” planea sobre “Nada”, que no llega a la altura del clásico pero consigue removerte las entrañas. Te marca. Es la historia del aprendizaje que vivirá la clase de 7º A de un pequeño pueblo danés. Uno de los alumnos, Pierre Anthon, se sube un día a un árbol y se niega a bajar de allí: “Nada importa”, recita mientras lanza manzanas a quienes se acercan. “No merece la pena hacer nada”. Sus compañeros deciden demostrarle que se equivoca, que hay cosas que sí importan.

La novela es la búsqueda de todas esas cosas que importan. Los alumnos de 7º A van desprendiéndose de sus objetos favoritos, acumulando lo que ellos llaman “una montaña de significado”. Sus ganas de derrotar el nihilismo de Pierre Anthon son tan fuertes que se meten en una peligrosa espiral. “Nada” nunca pierde su fría elegancia, pero la búsqueda de significado se vuelve más cruda y salvaje a cada capítulo. Asistes aterrorizado a la crueldad inocente de esos críos, empeñados en demostrar lo indemostrable.

Al final, la novela te obliga a hacer examen de conciencia. ¿A qué cosas llenas de significado has renunciado a lo largo de tu vida creyendo que no importaban? “Nada” nos recuerda lo barato que nos vendemos: al mejor postor, al mejor mentiroso, a los poderes absolutos, por un poco de amor, por un poco de dinero, por un poco de fama. Sacrificamos todo a cambio de nada.

Al cerrar el libro, me sentí absolutamente vacío. No sé si vacío es la palabra. Limpio, como después de una intensa ducha de hora y media. Estuve diez o quince minutos en silencio. Observando mi salón, lo que había más allá de la ventana; hojeando otra vez el libro, anotando las mejores frases en mi Book Journal. Pensando, pensando mucho. Acumulando en mi mente, despacio, con cuidado, mi propia montaña de significado.

Leedlo.

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