Pet Shop Boys – Elysium

«It’s taken me all of my life to find you.»

Volver de mi retiro espiritual con Elysium. Qué conveniente, después de un verano de mucho relax y bastante playa. Pet Shop Boys también encontraron un refugio; de hecho, para grabar su nuevo trabajo se fueron hasta Los Ángeles. Y a ese rincón secreto le dedican una de las baladas más inspiradas del álbum, Breathing space. Todos lo necesitamos de vez en cuando.

Elysium no es el disco soleado y veraniego que esperarías de un disco grabado en California. No hay aquí ninguna Se a vida é, para entendernos. Es más bien un paseo por la playa en pleno otoño, después de la tormenta. La arena todavía húmeda que pronto se secará, el olor del mar y la lluvia mezclados. Algunas hojas de palmera se han caído pero las palmeras siguen en pie. Como tú.

Hay algo de celebración en este disco, sí. No lo digo sólo por la triunfal Winner. Neil y Chris hablan de pérdidas, de muertes incluso, pero sobre todo de aprendizaje. Crecimiento. La madurez que te empuja hacia la aventura. Ese presentimiento épico, A memory of the future, cuando al fin te apoyas en la barandilla. Y entonces ves una cara. Una cara como ésa en un lugar como éste. Y vuelves a cantar.

Son conocidos por sus himnos bailables impregnados de melancolía y aquí le dan la vuelta a la tortilla. Canciones lentas que te contagian de una alegría innegable. La de estar vivo, cumplir años, volver a enamorarte y a hacer cosas. Requiem in denim and leopardskin, por ejemplo: un funeral, el final de una época que da paso a otra nueva, excitante. Conoces el ritmo pero lo bailas distinto.

Han grabado el disco más optimista de su carrera, más incluso que el anterior, y eso que se titulaba Yes. Sin ir más lejos, la canción Hold on parece sacada de un capítulo de Glee. Pero la joya de la corona es Leaving, con su atmósfera fantasmal cortada por un ritmo que no se rinde, el del corazón latiendo. Descansar para volver con más fuerza. Terminar para empezar.

I know enough’s enough and you’re leaving
You’ve had enough time to decide on your freedom
But I can still find some hope to believe in love

Owl City – The Midsummer Station

«We don’t even have to try, it’s always a good time.»

Empezabas este año sin la energía de 2011. Nadabas hacia la orilla pero sin ver ni rastro de ella en el horizonte. Ese punto en el que el mar parece interminable y alrededor de tus pies difusos sólo hay agua y más agua. Las sombras de los peces te las imaginabas, porque allí debían de estar. Seguiste nadando. Y entonces llegaste.

Aquí estás. Owl City ha pisado el acelerador a fondo. No es que sus discos anteriores fueran un festival de baladas precisamente pero aquí no hay tregua que valga. Incluso el pelotazo Good Time, colaboración con Carly Rae Jepsen, lo ha subido de revoluciones para el disco. No es la canción más trepidante del disco, y además todas hablan de coches en marcha y planetas veloces y diversión a toda costa.
Lo bueno de este cantante es que si te gusta una canción, te gustarán todas. Tiene clarísimo su estilo y rara vez se sale de la línea. Esta vez, sin embargo, ha conseguido un disco que sorprende por su variedad, no empalaga como los anteriores. Es como si en el mismo almacén de siempre hubiera encontrado una caja con nuevos trucos. 
 
The Midsummer Station es alegría en pleno verano. Cometas cruzando el cielo día y noche. Fiestas con amigos regadas de sangría y cenas íntimas brindando con vino blanco recién sacado de la nevera. Fuegos artificiales inundando el cielo. Y muchas palmadas, qué haríamos sin canciones donde dar palmas. Queda claro: hay que reír, moverse, bailar, amar. A todas horas. Pues a por ello, parece fácil. Y quizá lo sea.
I wanna feel alive forever after
And you say, you say you wanna feel alive forever after
And I, and I, and I say
Follow the line through the dreams and disasters
Follow the line to the edge and the after
We won’t turn around
We will not slow down

Alanis Morissette – Havoc And Bright Lights

Havoc And Bright Lights es la historia de un viaje. Tiene final feliz, claro, ya lo adelantan el primer single Guardian y la portada del disco. Alanis recibiendo el sol con una sonrisa de oreja a oreja, su melena al viento en medio de un campo de flores. De las de pedir deseos, además: dientes de león. Toda una declaración de intenciones.

«Después de todos estos años, quién nos iba a decir que la mejor Alanis sería la Alanis feliz». Eso decían en una crítica que leí el otro día. Y no sé si ésta será la mejor Alanis, tampoco la he escuchado tanto, para mí ella es más de canciones perfectas que de discos completos. Pero me gusta oírla así de serena, al fin.

La acompañas desde el suelo en Woman Down hasta las nubes en Edge Of Evolution. Cayó y aprendió. A ganar (Win And Win), a recibir (Receive). El propio concepto del disco hace que empiece discreto, con pinceladas rock y baladas pequeñas como ‘Til You. Pero gana energía a partir de la eufórica Spiral. Energía y templanza y sabiduría y luz. Havoc lo resume bien: hay que cambiar con los cambios. Fluir.

Del caos a las luces brillantes. Cuántas veces hacemos ese viaje, el del enamoramiento, y siempre es un camino nuevo. Será porque haces otras cosas, creces, descubres. Redescubres. Ahora que está Él, hasta las canciones suenan distintas. Y eso tienes que contarlo. Escuchando el disco entero por fin lo entiendes. Sí, la felicidad siempre se siente nueva. Así que yergues la cabeza y le sonríes al sol.

I’ll be your keeper for life as your guardian
I’ll be your warrior of care, your first warden
I’ll be your angel on call, I’ll be on demand
The greatest honor of all as your guardian

Elton John vs Pnau – Good Morning To The Night

«I used to know this old scarecrow…»

Hay que confiar en los jóvenes. Contagiarse de su energía. Elton John parece haberlo entendido estupendamente al confiar su repertorio de principios de los 70 para que Pnau lo reinvente a base de samples, mezclando canciones y pasándolas por un refrescante rebozado electrónico. La recompensa: su primer #1 en décadas.

Cuentan que Elton John se enamoró del grupo al escucharlos durante un viaje a Australia. Desde entonces ha intentado promocionarlos, pero fue el otro proyecto de Nick Littlemore, Empire of the Sun, el que acabó despegando en todo el mundo. Y precisamente a Empire of the Sun recuerdan algunos de los cortes incluidos aquí.

No son exactamente remixes. Pnau han unido fragmentos estribillos y sonidos de canciones distintas hasta volverlas irreconocibles. Consiguen que un título como Sad esconda un himno de los que levantan el ánimo. Good Morning To The Night es puro Guetta y Phoenix hay que bailarla manos en alto, mientras que otras dibujan atmósferas futuristas como ciertos momentos de The Sound of Arrows.

Parece que poco a poco van llegando los discos del verano. Éste es tan corto que siempre deja con ganas de más. Suena a Ibiza, a fiesta en la playa, a noche especial, a mojitos recién servidos, a buena compañía, a arena y mar, a ese sol que saldrá pronto en el horizonte violeta. Decirle buenos días a la noche. Hay que hacerlo, sí.

Jason Mraz – Love Is A Four Letter Word

«If it makes you wanna sing
Just sing it»

Jason Mraz siempre había pululado por mi vida. Estaba presente en playlists y recomendaciones, tenía algún disco suyo. Me gustaba, porque el chico canta bien y es majo. Tiene canciones bonitas de esas que apetece tener puestas de fondo. Y entonces llegó este disco, con ese título y esa portada perfectos.

En la línea de lo que ha hecho siempre: folk pop vitaminado, su voz, una guitarra, orquestra aquí y allá, armónicas, aromas de reggae…. Composiciones recién hechas, cálidas como algo que acabas de sacar del horno. Mira lo que acabo de grabar, te dice el chico con una sonrisa.

«Love…» es mucho más que el disco de alguien enamorado que se declara a esa persona cantándole que para él significa el mundo (The World As I See It). Es el disco de alguien que luchó por encontrar su hogar y ya está en él (93 Miles), que se siente por fin libre y se atreve a cantarlo (The Freedom Song), que tiene muy claro lo que quiere y va a por ello (I Won’t Give Up).

Alguien que vive aquí y ahora (Living In The Moment). Ese estado mental en que todo lo cantarías. Pues Jason lo tiene muy claro: «Si te da ganas de cantar, cántalo», recomienda en Everything Is Sound, una de las canciones más más positivas de un disco que ya de por sí es un subidón. Dicen que el verano es la mejor época. Ya iba siendo hora de ponerle banda sonora a éste.

When there is love, I can’t wait to talk about it
When things get rough, I like to walk with you
Or when it’s night, I like to be the light that’s missing
And remind you every minute of the future isn’t written 
Not yet