Volver de mi retiro espiritual con Elysium. Qué conveniente, después de un verano de mucho relax y bastante playa. Pet Shop Boys también encontraron un refugio; de hecho, para grabar su nuevo trabajo se fueron hasta Los Ángeles. Y a ese rincón secreto le dedican una de las baladas más inspiradas del álbum, Breathing space. Todos lo necesitamos de vez en cuando.
Elysium no es el disco soleado y veraniego que esperarías de un disco grabado en California. No hay aquí ninguna Se a vida é, para entendernos. Es más bien un paseo por la playa en pleno otoño, después de la tormenta. La arena todavía húmeda que pronto se secará, el olor del mar y la lluvia mezclados. Algunas hojas de palmera se han caído pero las palmeras siguen en pie. Como tú.
Hay algo de celebración en este disco, sí. No lo digo sólo por la triunfal Winner. Neil y Chris hablan de pérdidas, de muertes incluso, pero sobre todo de aprendizaje. Crecimiento. La madurez que te empuja hacia la aventura. Ese presentimiento épico, A memory of the future, cuando al fin te apoyas en la barandilla. Y entonces ves una cara. Una cara como ésa en un lugar como éste. Y vuelves a cantar.
Son conocidos por sus himnos bailables impregnados de melancolía y aquí le dan la vuelta a la tortilla. Canciones lentas que te contagian de una alegría innegable. La de estar vivo, cumplir años, volver a enamorarte y a hacer cosas. Requiem in denim and leopardskin, por ejemplo: un funeral, el final de una época que da paso a otra nueva, excitante. Conoces el ritmo pero lo bailas distinto.
Han grabado el disco más optimista de su carrera, más incluso que el anterior, y eso que se titulaba Yes. Sin ir más lejos, la canción Hold on parece sacada de un capítulo de Glee. Pero la joya de la corona es Leaving, con su atmósfera fantasmal cortada por un ritmo que no se rinde, el del corazón latiendo. Descansar para volver con más fuerza. Terminar para empezar.









