Henri Brunel – El año zen

Atento al instante que pasa, al capullo que se abre, a la hierba que muere, trato de habitar en mi vida. Escucho la palabra de los sabios, de los maestros zen, y oigo con ellos, en la brisa que dobla los árboles e inclina la hierba de los campos, la melodía del infinito.

El francés Henri Brunel es autor de numerosos libros sobre el zen. Suyas son muchas de las recopilaciones de relatos que ha publicado la editorial Olañeta. El año zen es un libro mucho más personal: durante un año, el autor se dedicó a mantener una actitud zen ante la vida, y a recogerlo en un diario. Su intención, dice, es «fijar en las palabras, antes de que se extinga, la belleza de las cosas».

Brunel comparte con el lector sus impresiones de la naturaleza que lo rodea, rememora episodios de su vida, cita poemas, proverbios, haikus, recoge relatos, anécdotas e incluso fragmentos de las biografías de maestros zen como Ryokan y Dôgen. Hay una entrada para casi cada día, y día a día acompañas al autor en su exploración del paso de las estaciones, su apreciación del momento presente.

El libro es una maravilla aunque no te interese el zen. Te vacía el cerebro en un sentido positivo, te transmite paz y serenidad, pero también mucha sabiduría. Aunque las entradas son muy variadas, todas consiguen el mismo efecto: relajarte. Las descripciones de los paisajes del pueblo de Brunel, sus momentos del pasado, los bellos haikus que cita -algunos de cosecha propia, la mayoría de los maestros de este arte-, los cuentos… A veces te dibujan una sonrisa en la cara, a veces te dejan meditando.

Para mí, El año zen supone la evasión perfecta del ritmo de vida de la ciudad. Mucho más relajante y productivo que ver cierta televisión. Si conectáis con él, será un libro que os gustará guardar cerca para volver a consultar páginas aleatorias. Y además es una fuente inagotable de frases y poemas memorables…

El ladrón huido
ha olvidado
la luna en la ventana.

No lo olvidéis, la eternidad es ahora.

Se puede, sin riesgo, agrietar de sonrisas este rostro gastado.

Chaparrón de verano
y casi al final
tu paraguas a mi encuentro.

Una mariposa
pegada al asfalto
sueña con flores.

Se es libre de lo que se acepta, y prisionero de lo que se rechaza.

Si no sabemos «mirar», no vemos más que la apariencia de las cosas.

Es difícil atrapar un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no hay gato.

Si bien no somos más que una gota en el océano, también somos el océano.

Es inútil intentar convencer a los que están persuadidos de poseer la verdad.

Lo que tiene que suceder, sucede. La sabiduría siempre encuentra un camino.

Tryno Maldonado – Temporada de caza para el león negro

Sabrán que yo no me acuesto con imbéciles. Es mi única política. Una política bastante sana que me ha resultado hasta hoy y que no contemplo variar.

Un título magnético y una fotografía sugerente. Máscaras necesarias para un libro terrible. Terrible por lo que cuenta: la sumisión total del protagonista a Golo, un artista torturado y torturador. Un vampiro emocional y su víctima, un hombre enamorado. Todo está contado después: ese momento en el que, pasados los años, el protagonista se lleva las manos a la cabeza y no comprende nada.

El título no es banal. Hace referencia a una anécdota que fascina a Golo, la historia de un cazador que capturaba y despedazaba unas bestias tan bellas como los leones negros porque de todos modos no iba a poder aprovecharlos ni llevárselos como trofeos. Así actúa Golo con sus amantes y con su propia vida. Una espiral de autodestrucción remarcada por la estructura de la novela: capítulos muy cortos, flashes fragmentados, con escenas que se repiten, líneas temporales confusas que van y vienen.

Visto desde la distancia, da la impresión de que Golo sólo podía ofrecer drogas, dinero y sexo. Y un físico deslumbrante, suponemos. Ni siquiera es buen pintor. Y alguien que, contrariado, se pone a ladrar como un niño imitando a un perro, parece demasiado ridículo como para enamorarse de él. Es brillante cómo el narrador consigue que te creas que ha estado enamorado de Golo pero no sabe darte ninguna razón objetiva. El magnetismo de los vampiros, sin duda.

En el fondo de esta breve novela que juega a ser provocadora -supongo que en México sería mucho más revulsiva-, se esconde una historia de liberación. La lees con el mismo horror con que escucharías esas historias de amigos enganchados a auténticos imbéciles. Pero de todo se aprende. No dudas de que ahora el protagonista se querrá mucho a sí mismo, se respetará. Saber lo que uno no quiere repetir ya es un buen punto de partida.

Quise a Golo. Pero no me pregunten por qué.

Yukio Mishima – Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis

Es absolutamente erróneo suponer que los demás están en condiciones de comprender nuestros sentimientos más profundos.

Para los japoneses actuales no sé, pero para un occidental resulta muy difícil entender el seppuku (el mal llamado harakiri), qué puede llevar a una persona a acometerlo. Más incomprensible resulta en los tiempos modernos, y no digamos ya si quien lo hace es un escritor famoso y de prestigio como Yukio Mishima. Si ya en algunos relatos cortos había dado pistas de su futuro seppuku, es en este recopilatorio de ensayos, reflexiones y artículos, escritos durante los tres últimos años de su vida, donde encontraremos todas las claves de su suicidio ritual aquella mañana de noviembre de 1970.

En Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, Mishima expone sus ideas al desnudo, sin las florituras de la literatura. Nos habla de la frustración que siente ante un Japón rendido a Occidente que renuncia a su legado, de sus propias contradicciones al ser el primero en disfrutar de las ventajas del mundo occidental, hace un repaso de sus últimos 25 años de vida, expone qué le llevó a formar la Sociedad de los Escudos (un ejército privado de universitarios samuráis…).

Reivindica, por supuesto, el heroismo de los samuráis ancestrales y de hecho no entiende un Japón sin samuráis. Y reflexiona también sobre el arte, la política, el placer y el pudor, la vida, la etiqueta, el esfuerzo… Comparte su ética personal con las futuras generaciones. Y aunque no puedas estar de acuerdo con todo lo que escribe (era ciertamente extremista), sí deja caer frases geniales, chispazos que te abren la mente. Siempre es un placer leer de primera mano lo que pasaba por la cabeza de un genio.

Mención aparte merece el brillante capítulo «Introducción a la filosofía de la acción», donde el autor desarrolla el significado de las acciones, para él más importantes cuanto más efímeras. Compara la acción con el acto de desenfundar una espada japonesa: te pasas años entrenando, estudiando, mejorando; llegado el combate, analizas la situación y permaneces en silencio mientras examinas al rival y recuerdas todo lo aprendido; al final, en menos de cinco segundos, desenfundas, atacas y matas. Así son las acciones: efímeras, pero precedidas de un largo tiempo de cultivo y seguidas por otro largo tiempo de consecuencias.

No es un libro triste: es un invitación a vivir una vida mejor, más honesta, coherente, llena de iniciativa, siempre fiel a unos objetivos claros. Una lectura extrema para paladares selectos que quieran ahondar en la filosofía samurái, ser testigos de excepción de los últimos pensamientos de un gran escritor o simplemente ampliar horizontes. Os dejo con algunas de las mejores frases.

Nadie puede dar el primer paso en la vida y experimentar inmediatamente una sensación de satisfacción.

Es fácil declarar que se está listo para morir, y ofrecer la propia vida, pero no es tan fácil demostrar la veracidad de lo que se afirma.

A pesar de ser un hombre, me parece del todo natural pensar que un cuerpo perfecto contribuya a elevar el espíritu y que, al mismo tiempo, se deba ennoblecer el cuerpo perfeccionando el espíritu.

Confío en que haya algún joven capaz de escribir al menos una obra no contagiada por el veneno ajeno, sino empapada genuinamente en el propio.

La vida es un baile en un cráter de un volcán que en algún momento hará erupción.

Apostar con prudencia no tiene sentido.

La acción no tiene eficacia si no está acompañada por una situación determinada, y cuando tal situación no existe debe crearse, concentrando todas las fuerzas en la reducción de las distancias temporales y espaciales.

Andreu Martín / Jaume Ribera – El com del crim

Quan la vida es converteix en un compte enrere, la paciència és una virtut escassa.

No pensava pas comentar aquest llibre al blog. Llegeixo els llibres del tàndem Andreu Martín i Jaume Ribera (la sèrie del detectiu juvenil Flanagan i, des de fa uns anys, també sèrie de l’Àngel Esquius) com a esbargiment. De tant en tant, ja va bé un llibre més lleuger però ben escrit, fàcil i ràpid de llegir, amb molt d’humor, que t’ajudi a desconnectar. Però vet aquí que al cinquè cas de l’Àngel Esquius, ens trobem un detectiu en plena crisis vital, replantejant-se el seu futur. I m’hi he sentit força identificat. El crim queda en un segon pla i de seguida arriben les frases reveladores que et fan connectar amb el personatge.

El llibre toca temes ben actuals: polítics corruptes, les teories de la conspiració, les màfies, el moviment antiglobalització, el coltan… Tot ben filat i sense perdre mai el somriure, com és marca de la casa. Hi ha també una crítica gens dissimulada al món de la publicitat i de la imatge, la superficialitat. Tot això contrasta amb un Àngel Esquius més analític i místic que mai, immers en ple procès de renovar la seva escala de valors, buscant la seva felicitat, fins i tot si aquesta felicitat significa estar sol.

És ben curiós com els temes dels casos que haurà d’investigar, es reflexen en el moment vital en què es troba. La teoria de la conspiració aprofitada com a mètode radical per capgirar la nostra visió d’allò que ens envolta; la publicitat entesa com l’enemiga de la nostra voluntat, l’antítesi de les coses que ens agraden de veritat. Curiosa simbiosi entre el personatge i el seu entorn. Sense aquest cas, potser no hauria sapigut com enfrontar-se a la delicada situació en què es troba. Com reconèixer que algú important de la seva vida ja fa nosa? Com confessar que necessita temps per a ell, només per a ell? Com sortir-se’n quan ha de renovar-se si vol evitar ofegar-se?

«Com»: aquesta és la paraula clau del llibre. Trobar el com: el com del crim, com fer bé les coses, com ser feliç, com aconseguir que allò que semblava tan impossible sigui molt més que probable. Si tens confiança, si jugues bé les teves cartes, sempre trobaràs el com. I quan et sentis perdut, l’univers ja s’encarregarà d’il·luminar-te amb petites senyals.

En definitiva: una lectura molt entretinguda, ideal per aquest estiu. I no només per entretenir-nos, també ens servirà com a recordatori de les coses que ens haurien d’importar. Fantàstic.

Gaudiré de la meva soledat i, quan me’n cansi, tornaré a començar i així semblarà que tinc molt de temps per endavant, perquè quan comences a fer qualsevol cosa sempre et sembla que tens molt de temps per endavant.

Musashi Miyamoto – Dokkôdô (El camino que se debe seguir solo)

Este Dokkôdô lo escribió el guerrero Musashi Miyamoto apenas una semana antes de su muerte, confinado en la cueva donde pasó la mayor parte de sus últimos años. Es lo último que se conserva escrito de su puño y letra y lo forman 21 preceptos con los que el maestro intentaba resumirle su propio código de autodisciplina a su discípulo favorito. Es un texto corto pero fundamental y especialmente críptico, hay frases que pueden significar cosas muy distintas según la traducción (algunas interpretaciones, incluso nos chocarían hoy en día).

Como ocurre con todos estos textos ancestrales (por aquí ya he comentado el Hagakure y El Arte de la Guerra), conviene no tomárselos al pie de la letra: al fin y al cabo, son fruto de una época y unas circunstancias muy concretas. Hoy ya no quedan guerreros que deban mantenerse fieles a la estricta doctrina del bushidô. Pero, como sea que el texto pretende aportar las claves para una vida más honesta y noble, sí deberíamos ser capaces de extraerle la esencia y quedarnos con aquello que nos pueda ser útil.

En cualquier caso, creo que resulta fascinante poder disfrutar del legado filosófico de un samurái mítico, acerca de cuya vida se han hecho decenas de películas, novelas, mangas, ensayos… Hay ciertas frases impactantes, otras evocadoras y algunas que quizá provoquen indiferencia. Pero no dejan de ser las últimas palabras que quiso transmitir el maestro y quizá por ello, las más importantes.

Os dejo los 21 preceptos, seleccionando para cada uno de ellos la traducción que más me ha gustado.

Acepto todo de la manera que es, no me rebelo contra los caminos del mundo.

No siento parcialidad por nadie ni nada.

Nunca intentaré aprovechar ningún momento de facilidad.

Pienso ligeramente en mí y profundamente en el mundo.

Estoy libre de codicia a través de mi vida.

Nunca lamento algo que he hecho.

De ningún modo envidio a otros por su buena suerte, o me quejo de la mía si es mala.

No me lamento de aquello que se ha ido.

El resentimiento y las quejas no son adecuadas ni hacia mí mismo ni hacia los demás.

Nunca sueño en sucumbir bajo el enamoramiento.

Gustos y aversiones, no tengo ninguno.

Sea como fuere el lugar donde vivo, jamás tendré ninguna objeción en su contra.

No persigo los platos más refinados para contentar el cuerpo.

No me aferro a posesiones que ya no necesito.

Nunca actúo siguiendo costumbres o supersticiones.

No busco especial sofisticación en las armaduras del guerrero.

No temo que la muerte me encuentre en el Camino.

No trabajo con la intención de poseer riquezas en mi vejez.

Respeto a los Dioses y los Budas, pero nunca dependeré de ellos.

Prefiero dar mi vida que deshonrar mi buen nombre.

Nunca, ni por un momento, ni en cuerpo ni alma, me alejaré del Camino.