Océano: 1º aniversario de ‘El mar llegaba hasta aquí’

aniversario-El-mar-llegaba(Gracias a los lectores, el mar llegó hasta el fin del mundo.)

Hoy se cumple un año de la edición de mi primera novela. Pocas horas antes, todavía estaba revisando algunos capítulos, añadiendo párrafos y quitando otros. No acabé hasta bien entrada la madrugada y, como suelo contar, al mandar el archivo me sentí aliviado como tras un parto. Ya estaba: casi tres años de trabajo desembocaban en este libro. Sigue leyendo

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La noche nos alumbrará

Hoy me siento más feliz de lo normal. Me comprenderás, supongo, si te cuento que hoy (auto)publico mi primer libro. Se titula La noche nos alumbrará y no, no es la novela de la que vengo hablando desde hace tiempo. Esa también llegará, porque todo llega, pero todo a su debido tiempo. Las mareas no puedes controlarlas, son más sabias.

No: La noche nos alumbrará no cuenta una historia. Cuenta muchas. Casi 200, de hecho: escritas a lo largo de los años en este mismo blog. Porque sí, después de compartir tantas experiencias, me apetecía reunir mis entradas favoritas de Sombras de neón y aquí están: revisadas, ampliadas, acompañadas por textos nuevos, conectadas entre sí a modo de juego… para que conviertas el día a día en tu propia aventura.

Cuando abrí el blog en 2009, lo hice aconsejado por el que entonces era mi novio. Él decía que me vendría bien, que así escribiría más. Y tenía toda la razón del mundo. Pero tardé tiempo en descubrir que un blog también puede servir de terapia, de desahogo, de faro en la niebla y de foro donde conocer gente afín. De motivación para mejorar. O para intentarlo, al menos. El libro intenta reflejar este proceso.

Así que gracias, Enric, por esa idea y ese título que me trajeron hasta aquí. Gracias también a Jose por la portada espectacular. Gracias a Fer de Confesiones tirado en la pista de baile por el prólogo. Gracias a Víctor Algora por cederme el título. Y también gracias a ti, lector o lectora, por darle sentido a cada entrada que hayas leído. Lo dicho: hoy me siento muy feliz.

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Rocket Man

“Un portazo, una maleta y un rellano. Así terminan todas las historias.”

Tras una puerta, descubres siempre una ventana. Una etapa lleva a otra, aunque ahora no lo veas. Y esa incertidumbre, por nervioso que te ponga, también es lo que te mueve a dar pasos. Uno tras otro, a ver qué pasa. No sabes qué ocurrirá mañana, nadie lo sabe, pero sí sabes que sea lo que sea, lo acogerás con los brazos abiertos. Llevas los dos últimos años funcionando así y no puedes quejarte, ¿verdad?

Has sobrevivido en la tormenta, tienes la suerte de haber reunido cosas buenas en tu vida y mejores personas con quienes compartirlas. A tu cupcake solo le falta el topping. Mueres de ganas por comértelo, pero de momento sigue batiendo la buttercream. Tiene que estar a punto de nieve antes de que te sirva de decoración. Paciencia, cuando sea la hora ya presumirás de foto en Instagram. Por ahora, siéntete orgulloso de todo lo que has logrado y aprendido. ¡Felicidades!

“Yo me iba, pero ella continuaría al otro lado del mostrador, esperando al próximo romántico lo bastante loco como para recalar allí. El rellano, unas escaleras que bajan, otra puerta, lluvia, una calle desconocida. Así se vuelve a la superficie. Donde siempre hay aire. (Extraído de: El mar llegaba hasta aquí.)”

Signals

Hay señales curiosas. Diseñadas para gente que no las necesita. Carreteras sin nombre, salidas de la autopista que solo se anuncian cuando ya llegas a ellas, destinos que al parecer hay que esconder a los no residentes. El otro día descubrí que en los andenes de FGC no había mapas. Solo cuando el tren llegaba, aparecían durante unos segundos las estaciones en las pantallas.

A mí no me importó. Fui descifrando las pistas y al final llegué a mi destino. Pero supe que quien se había encargado de diseñar las estaciones, no las utilizaba. Sano y salvo en su despacho, era alguien que no se había perdido jamás. Porque la gente, al perderse, agradece que la guíen. Tocar fondo y ahí encontrar una flecha de neón muy luminosa que apunta hacia la salida.

Por suerte, de tanto dar vueltas, los náufragos se fabrican sus propios faros. El cartel de una tienda nueva al girar la esquina, frases que te guiñan desde la página de un libro abierto al azar, canciones cómplices saltando en el reproductor cuando menos piensas en ellas. Y al convertirse en supervivientes, a los ex-náufragos les gusta compartir linternas con los recién llegados para que ellos encuentren los suyos.

Maybe in our wildest moments

¿Cómo se escribe un libro? O cómo consigues terminarlo. Me lo han preguntado un par de personas estos días y no sabía qué responderles, porque nadie tiene fórmulas mágicas, creo. Y ésa es la magia de los libros. Que te sientas a escribir y, tecla a tecla, tus personajes respiran. No hay más secreto: escribir cada día y sin excusas.

Pero tiene que haber algo más. Yo me propuse, por ejemplo, crear el libro que a mí me gustaría leer. Fue un consejo que encontré en este blog inglés que recoge citas y trucos para inspirar a los escritores. Recomiendo seguirlo en Twitter, sus frases siempre llegan cuando las necesitas.

Volviendo al consejo, seguro que admiras a varios escritores y hay muchos tipos de libros que te gustan: historias de terror, comedias románticas, viajes a países exóticos, aventuras medievales, crímenes, ensayos sobre música. Pero ninguno lo conglomera todo. Ese libro es el que te está esperando a ti. Los demás ya están escritos.

Es una experiencia curiosa, atreverte a soltarlo todo, sinceridad absoluta porque, como decían en Aullido, hay que contarles a las musas lo que solo le contarías a tu mejor amigo. Nadie dejaría leer a otro su diario, pero si escribes, quieras o no, es para que otros te lean. Apechuga.

Llegará ese día que terminarás el libro y se lo mandarás a alguien y te entrará pánico escénico esperando un veredicto. Tantas horas a solas y por fin te expones. Qué ocurrirá. Por no morderte las uñas, hojearás tu libro. Con espiral y tapa de plástico. Y entonces, en la portada, además del título, verás tu nombre. Sonreirás, satisfecho. ¿Cómo lo has logrado? ¿Cómo se escribe un libro? Ni idea, pero aquí está el tuyo.