No es una comedia. La promocionan como tal: «Una nueva comedia del director de El diablo viste de Prada«. Y repitiendo director y actriz protagonista, esperarías otra retahíla de frases mordaces y carcajadas. No es el caso. Si de verdad quieres… es una película dura, a ratos incómoda, pero merece la pena verla.
Un matrimonio en un giro del camino. Ni siquiera en crisis. Entre los personajes que encarnan Meryl Streep y Tommy Lee Jones, un día la cosa dejó de funcionar. Simplemente eso. Sin grandes dramas. Para recuperar la chispa, se embarcan en una terapia de pareja dirigida por Steve Carell, más comedido de lo habitual.
Sus fantasías, sus deseos, sus demandas… todo saldrá a la luz. También sus ganas de luchar para que la relación siga adelante. La certeza de que, al fin y al cabo, esa persona que se sienta en el mismo sofá, les hace feliz. Las cosas sencillas: el desayuno, el beso de buenas noches. La película es todo lo gamberra y previsible que permite Hollywood.
Y alguna risa sueltas, claro. Ver a Meryl Streep rebuscando libros picantes en las librerías del pueblo o arrodillándose en medio de un cine para hacer una mamada son imágenes de las que no se olvidan. Y sobre todo, las alas que da esa certeza; hay que defenderla a capa y espada. Si de verdad quieres, puedes.










