Cross your mind

Viajamos lejos en busca de cosas bonitas mientras olvidamos las maravillas que esconden calles por las que pasamos cada día. Apenas les presto atención a mis edificios favoritos, atento como voy al móvil o a mis pensamientos; de otras fachadas no sé qué detalles recordaría si mañana desaparecieran. ¿Recordaría algo siquiera? Quizás merezca la pena detenerse de vez en cuando, como un turista más, contemplar, sacar fotos, entrar si surge la oportunidad. Aprovechar lo que tengo al alcance, dando las gracias por no tener que salir a buscarlo. Recordar que las aventuras también pueden surgir en mi barrio, paseando sin aviones.

Fotografía: Cain Q.
Banda sonora: Sabrina Claudio.

Orbits

Te lo pregunto inocente, como pregunto las cosas cuando ya conozco la respuesta. Si alguna vez te has enamorado de un chico. Porque solo hablas de ex novias, matizo. Lo piensas un poco y luego, sin mirarme, dirigiéndote hacia la siguiente fotografía de la exposición me respondes que sí, o casi, mejor dicho: que estuviste a punto de enamorarte de un chico una vez. Pero estas cosas llevan su tiempo, dices. Creías que con él funcionaría pero no pudo ser. Lo dices con ese acento tuyo que la primera noche, cuando aún no te conocía, tomé por argentino. Regreso a aquellos días del principio, cuando nos veíamos un poco más que ahora. Entonces me asustó tu amabilidad donde yo solo buscaba dureza. En la galería no desvelas el nombre del chico aunque a mí no me resulta muy difícil imaginarlo. Durante un rato, los dos seguimos mirando una a una esas fotografías de otra ciudad en completo silencio.

Banda sonora: Ludovico Einaudi.

Un sol interior

En la pantalla parece que nada dolió, incluso puedo reírme con los fracasos amorosos del personaje de Juliette Binoche. Todo ese desfile de hombres dorándole el oído para descargar antes de volver con sus parejas. «Por fin dejamos de hablar», exclama ella antes de un polvo y me río porque a menudo lo he pensado. Basta de cháchara, si los dos queremos lo mismo, hagámoslo, sin miedo. Pero preferimos lo complicado. La seguridad solo nos gusta durante cinco minutos. Y nos perdemos: esto la película lo muestra con toda su crudeza, a través de un personaje femenino fuerte y liberado pero vulnerable que no suelo ver en el cine. La cámara es la única que se enamora de ella, sigue cada movimiento suyo de forma perfecta, baila cuando tiene que hacerlo, y para cuando se deslizan los créditos finales, ni la cámara ni Juliette ni yo sabemos si reír, si llorar, o qué. «Me gusta más el antes», confiesa un actor en cierto momento, quizás adelantándome que después de la película notaré más las grietas.

Un sol interior (Un beau soleil intérieur) de Claire Denis: 8.

I know we’re cool

Por mucho tiempo que haya pasado, no es fácil conocer a la nueva pareja de alguien que prefirió no estar conmigo. Hasta el último momento pienso en anular la cita, pero apenas vienes por Barcelona y sería una pena no verte. Sé que es él nada más llegar. Tiene justo el aspecto que debería tener alguien que esté contigo. La chaqueta de ante, la boina moderna. Aparco los nervios en cuanto empezamos a hablar. Compartimos tantos intereses que se hace fácil lo que parecía una montaña. Quién lo iba a decir: me siento a gusto con vosotros, compartiendo este tiramisú entre los tres. Le hablo a tu novio de la historia de mi barrio en la última plaza del recorrido y ya no pienso en esos planes que quedaron por nacer. Si hoy puedo estar aquí después de todo aquello, quizás mañana también pueda estar en otros sitios que nunca hubiera imaginado.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Gwen Stefani.

There’s a light

Estos días vuelvo a cultivar esa paciencia que no tengo. Estoy dejando reposar el manuscrito de mi próxima novela para revisarlo más adelante, con la debida distancia. Mientras tanto, avanzo poco a poco en otro proyecto y también me he prometido escribir un texto cada mañana, mientras desayuno. A nadie le importaría que no lo haga, pero me gusta. Me relaja; empiezo el día con más ganas. Ahora, además, espero al mejor momento para escuchar los nuevos discos: paseando el sábado por la tarde sin rumbo, por calles donde nadie me conoce. O volviendo a casa despacio, ya de noche. Ya no me enfado si alguien no responde. Voy entendiendo que si algo ha de llegar, llegará, y que sino no pasa nada. Todavía hay momentos en que daría más de un portazo, sí, pero cada vez son menos. Estos días ya no digo que sí por compromiso y solo leo los libros que me apetecen, incluso aprovecho para releer algunos, unas pocas páginas antes de dormir y así cerrar los ojos tranquilo.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Jonathan Wilson.