There’s a light

Estos días vuelvo a cultivar esa paciencia que no tengo. Estoy dejando reposar el manuscrito de mi próxima novela para revisarlo más adelante, con la debida distancia. Mientras tanto, avanzo poco a poco en otro proyecto y también me he prometido escribir un texto cada mañana, mientras desayuno. A nadie le importaría que no lo haga, pero me gusta. Me relaja; empiezo el día con más ganas. Ahora, además, espero al mejor momento para escuchar los nuevos discos: paseando el sábado por la tarde sin rumbo, por calles donde nadie me conoce. O volviendo a casa despacio, ya de noche. Ya no me enfado si alguien no responde. Voy entendiendo que si algo ha de llegar, llegará, y que sino no pasa nada. Todavía hay momentos en que daría más de un portazo, sí, pero cada vez son menos. Estos días ya no digo que sí por compromiso y solo leo los libros que me apetecen, incluso aprovecho para releer algunos, unas pocas páginas antes de dormir y así cerrar los ojos tranquilo.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Jonathan Wilson.

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