White lights

Algo así lo he presenciado ya tantas veces que no sé por qué me emociono todavía. El agua dibujaba formas en el suelo y tú dibujabas con trazos rápidos aquel espacio que nos tenía en un silencio casi religioso, boquiabiertos. Yo solo te miraba. La luz blanca de aquella tarde entraba por el agujero de la cúpula y era perfecta. A mi espalda, una pareja comentó que parecías estar posando para una foto. Yo también lo pensaba, pero tenía que aguantarme las ganas de sacar el móvil del bolsillo para inmortalizarte. Estábamos en uno de esos museos donde prohíben fotografiar las cosas bonitas. Tu gorro azul, la barba incipiente, la ropa oscura, tus pies descalzos. Cuando me marché, un trozo de mí continuó un rato más dentro de aquel extraño universo, intentando grabar en la memoria cada detalle.

Fotografía: Teshima Art Museum en Pinterest.
Banda sonora: JOYNER.

Don’t delete the kisses

¿Cuándo fue la última vez que besaste con verdaderas ganas? Desde aquella madrugada has lanzado tantos besos que ahora no sabes a quién estás besando. Lo haces a medias. Te extraña poder llenarte la boca con algo que ya no practicas. Fingiendo pasión en el aburrimiento, echas la cabeza atrás. Te sientes Marilyn en el balcón posando para los turistas. Un beso como ese no costaría nada y sin embargo es lo último que te apetece, lo que más te apetece. Pero no te queda energía: la energía te la guardas. ¿Cuándo será la próxima vez que beses con verdaderas ganas? Ojalá no tuvieras que lanzar más besos para saber que también te están besando.

Fotografía: Canadian Boar.
Banda sonora: Wolf Alice.

Welcome to your life, you’re a star

La soledad te acompaña mucho después del viaje. Días sin hablar con nadie que desembocan en noches sin hablar con casi nadie. Cuesta retomar el ritmo de la ciudad, sus ausencias y silencios en mitad del ajetreo. O quizás ese desajuste ya lo cargabas antes y solo te das cuentas al deshacer las maletas. Puede que tu vida ahora sea esta, puede que los viajes no rompan la rutina, solo la prolonguen con mejores paisajes. O puede que solo sea eso que llaman una fase. Todavía arrastrando el jetlag, sales a la calle, da igual derecha o izquierda; coges el camino de siempre por una acera distinta. Aquí tampoco te conocen, pero tienes la música y no siempre llueve.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: JOYNER.

What if this is all the love you ever get?

El día que estoy más cansado decido probar una nueva ruta. No sé si así llegaré antes, pero lo último que me apetece es ir por donde voy siempre. Sin mis puntos de referencia, el camino recto se convierte en laberinto. Hay grandes supermercados donde la gente compra todo lo indispensable para su día a día: pueden elegir más de lo que necesitarán jamás. Yo solo necesito llegar. Entre edificio y edificio, busco la vía del tren elevada y así confirmo que no me he desviado. Me fijo en los carteles de neón por si algún día vuelvo por aquí. Al fin reconozco la esquina donde cada tarde se sienta una anciana a saludar a la gente que pasa. Aunque no haya nadie porque ya es de noche, yo me siento en casa. No he ahorrado tiempo pero así también he llegado.

Fotografía: Sometimes now.

Banda sonora: Snow Patrol.

Begin again (again)

Me empeño en ver solo películas nuevas como si las otras ya no me sirvieran. Cada semana repito el ritual de comprobar la cartelera, me guío por sinopsis engañosas y voy al cine de noche, hago cola. Olvido la comodidad de estar en mi sofá y dejar que sea una historia conocida la que me cuente cosas nuevas. Siempre lo hacen, como un amigo que me conoce bien y sabe lo que necesito oír ahora. Anoche me volví a emocionar con Begin again, volví a creer que es posible crear algo sincero y valioso cuando estás perdido en las calles de una gran ciudad. Echaba de menos que una película me hablara tanto. Quizás vaya siendo hora de revisitar otras. Hacerlas brillar en mi pantalla como estrellas en su primera noche.