Never gonna be brokenhearted ever again

«Tus últimas historias son más tristes», me confesaste paseando por el escenario de todas ellas. Después añadiste que al menos seguían ofreciendo una pequeña lección, algo aprendido en la tristeza. En lo primero puede que tuvieras razón, creo que ahora escribo más triste, pero en lo segundo ya no estoy tan seguro. Uno se acaba cansando de tantos finales a medias, eso es todo. No sé si en el proceso aprendí algo. Y en cualquier caso, no me vería capaz de transmitirlo. Ahora me refugio en este universo de historias antiguas donde conozco todos los desenlaces. Puedo contarlas a mi gusto, rescatar el detalle por el que mereció la pena vivirlas. Instantes congelados alejándonos de una nueva conclusión que nadie pedía.

Fotografía: Isauro Cairo.
Banda sonora: Robyn.

Las primeras escenas de aproximación

Los dos éramos de esos hombres que van solos al cine. Tú, como yo, habías comprado solo una entrada y la llevabas en la mano. Quizás también habías hecho tiempo en una cafetería cercana, leyendo sin demasiadas ganas un buen libro hasta que empezara nuestra sesión. Nos miramos a los ojos antes de que apagaran las luces. Lo hicimos con sorpresa, como si no nos reconociéramos en la mirada del otro, y después de ese instante la película terminó.

Fotografía: Hiroshi Sugimoto.
Letra: Mecano.

There’s a reason

Cobra sentido después, cuando dejas de buscárselo. Ya no piensas en aquel encuentro ni en los efectos que quedaron por nacer. Ya no piensas en todo lo que no comprendías. Simplemente ocurre. Con la tranquilidad de un paseo en una tarde de otoño, tras una puerta metálica se abre otra de cristal y esta da a una sonrisa. Era esto y no lo otro. Ahora lo sabes, sentándote en esta silla cómoda para hablar como el que nunca estuvo nervioso. Si alguien te viera en este momento, no le parecerías pequeño o insignificante; quizás un actor sí, pero el protagonista.

Fotografía: Leafj.
Banda sonora: Wet.

Walls we build

Cuando me da por recordar aquella tarde de verano, todo sigue siendo perfecto todavía. El sol en lo alto te aclara el pelo castaño y las olas lejanas nos hacen reír. Me sacas fotos en la barandilla y contra una puerta, jugamos a cambiar de postura; después yo también intento sacarte fotos aunque siempre te escondas tras las gafas de sol. Paseamos despacio por las calles blancas de mi antiguo pueblo, te cuento anécdotas como si fueran nuevas y de pronto dices que me vas a invitar a una cerveza. Tu voz resuena cuesta abajo. Alargamos la tarde sin descanso solo por el placer de hacerlo. Si intentásemos repetirlo ahora no podríamos porque ya es de noche.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: urfabrique.

Can’t take it no more

Puede que sigas preguntándote por qué me fui de aquella manera. No sabría si llamarlo sabiduría o desencanto. El caso es que demasiadas experiencias previas me pusieron sobre aviso. Ventajas de que todos seáis iguales: ahora soy capaz de reconocer vuestras señales. Y aunque a veces eche de menos a aquel muchacho que se lanzaba a los brazos de cualquiera con una mínima habilidad para la poesía, la verdad es que prefiero leerla en los libros. Duele menos cortarse el dedo al pasar mal alguna página que acabar rodando por la cuneta cuando todo parecía avanzar hacia alguna parte.

Fotografía: Jackjunk.
Banda sonora: Brigitte Laverne.