Física moderna en invierno

Solo me reconociste al darte la vuelta y mirarme de frente. «Uy hola», dijiste entonces aunque en realidad estuvieras deseando marcharte sin decir adiós. En medio de la tienda nos pusimos a hablar como si nada de aquella noche hubiera ocurrido. Logramos disimular tan bien que lo confundí con una nueva oportunidad: de verdad llegué a pensar que ahora todo tomaría otro rumbo. Además, tu pecho velludo ya no lo podía acariciar. Ayer era invierno y apenas lo intuía por tu camisa medio desabotonada bajo el abrigo. Por eso me concentré en tus ojos despiertos, me esforcé en ser amable. Quería demostrarte que puedo ser muchas más cosas aparte de todas las que habías visto en mi sofá. Tú en cuanto conseguiste lo que habías venido a buscar te marchaste. Creo que ni siquiera te diste cuenta de que dejabas la puerta abierta.

Fotografía: Mitch Fong.
Banda sonora: Carlos Sadness.

Have I met you?

Antes intercambiábamos canciones. Ahora ni siquiera sé si sigues escuchando música. Estás ocupado en otras cosas con personas nuevas en lugares distintos. Lo veo en las fotos que subes aunque no te las comente nunca. Pero recuerdo un día que se estrenó una canción de un grupo que nos gustaba entonces: te la pasé enseguida, contento de recuperar aquella conexión nuestra. Tú mostraste lo contrario del entusiasmo. Me hiciste sentir que yo era un extraño en esa vida que te habías construido. Aquella fue la última vez que interactuamos. Todavía me acuerdo de ti cuando suena la música de aquel grupo, pero es como si te hubieras muerto y ya solo pudiera recordarte con nostalgia.

Fotografía: Sometimes quickly, sometimes slowly.
Banda sonora: Citizens!.

Half as good as you

Reconoce que nada salió como pensabas. Todo aquel tiempo que tenías por delante al final no era tanto. Tu vida no llegó a ser lo que imaginaste que sería: siempre estuviste cerca, pero nunca lo suficiente. A los demás se les ha dado mejor; lejos de ti llevan reconstruyendo su vida más años de los que tú dedicaste a construir una con ellos. Ahora solo te queda la espera incierta de algo desconocido que no llega, pero todos dicen que llegará y si lo dicen todos será verdad. En el futuro aspiras a ser menos ambicioso. Te bastaría con estar cómodo en una última parada.

Fotografía: Cain Q.
Banda sonora: Tom Odell ft. Alice Merton.

Living on my own

En un teléfono no encontrarás a nadie que te haga compañía. 53 notificaciones, varias menciones, mensajes disparados en cadena y unas pocas risas que solo agrandan la desconexión. Ahora los corazones también se usan para marcar distancia. Ahora incluso puedes ver en tiempo real cómo los demás disfrutan en un bar cercano brindando sin ti. Sin pensar en ti. Tampoco te echarían de menos si faltases, piensas en el sofá frío mientras la música sigue sonando, y lo peor es que no puedes quejarte porque esta es la vida que has elegido. Ni siquiera sabes si llegado el momento los echarías tú de menos. Las estrellas de Instagram duelen menos: ellos solo te ignoran porque no saben que existes.

Fotografía: Fotograma de la película Bohemian Rhapsody.
Banda sonora: Freddie Mercury.

All my friends

Si alguien viera este brindis desde fuera, creería que seremos amigos eternamente. Se equivocaría. Como aquella partida interminable que nadie recuerda quién acabó ganando, todo termina. También esta escena. «La vida», suspiraremos en el futuro, recordándola en otra cena con nuevos amigos. Diremos la vida para no ahondar en todos los errores y malentendidos, las decisiones estúpidas que bifurcaron los caminos. Y quizás coincidamos después en alguna fiesta donde suenen las mismas canciones de entonces, pero ya nada será lo mismo, ni siquiera nosotros. Nos saludaremos desde lejos con la mitad de una sonrisa. Pero eso aún no lo sabemos al entrechocar nuestras copas. Como no se rompen, durante este segundo congelado nos imaginamos invencibles.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: LCD Soundsystem.